Ser Padres

Consejos para gestionar la tristeza infantil ante un diagnóstico de cáncer

Este viernes 4 de febrero se celebra una año más el Día Mundial contra el Cáncer, una ocasión ideal para dar visibilidad a todas las cuestiones que tienen que ver con el impacto de esta enfermedad a nivel familiar.

Cada 4 de febrero, la Organización Mundial de la Salud, el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer y la Unión Internacional Contra el Cáncer celebran el Día Mundial contra el Cáncer, una muy buena ocasión para dar visibilidad a todo lo que tiene que ver con esta enfermedad que, desgraciadamente, tanto impacto negativo tiene en nuestra sociedad.
El cáncer no entiende de edades. Afecta a todos los tramos de edad de la población, y es especialmente duro cuando entra en una familia con niños. Lo es, por supuesto, cuando es algún niño o niña la persona diagnosticada con esta enfermedad, pero también supone un terremoto si el diagnóstico se da en alguno de los progenitores.
Aunque no existe forma de erradicar el daño emocional que produce un diagnóstico de cáncer en la familia para los peques de la casa, las distintas instituciones especializadas en cáncer si ofrecen determinados consejos que pueden ayudar a limitar este impacto. Sobre todo, pueden mejorar la gestión de la tristeza infantil ante la aparición en un miembro cercano de su familia de esta enfermedad.

Legitimar sus sentimientos

Dado que los niños y adolescentes reaccionan de muchas maneras diferentes ante el cáncer y su tratamiento, lo más normal es que aparezcan el estrés, la rabia, la tristeza, la preocupación y demás sentimientos similares en los niños. Dependiendo de su edad, lo harán más unos u otros, y también en función de su personalidad y de las circunstancias. Pero en todos los casos es imprescindible legimitar lo que sientan; no restarle ni un ápice de importancia. Mensajes como el clásico “no es triste” no ayudan a gestionar la tristeza. El primer paso es mostrarles empatía, hacerles entender que compartimos y valoramos su tristeza porque es normal que se sientan así.

Ayuda experta

La American Cancer Society recomienda a los adultos hablar con “el equipo de profesionales contra el cáncer sobre colaborar con un psicoterapeuta o trabajador social”, tanto si el diagnóstico de cáncer se da en el menor como si es en un adulto y lo que se necesita es adquirir herramientas para gestionar la situación en casa con los niños. “Estos especialistas a menudo están disponibles en los centros pediátricos contra el cáncer y se reunirán con usted y su familia para apoyar con el reto de sobrellevar la situación”, apuntan desde la asociación.

Comunicación fluida

La información alivia mucho la ansiedad, ayuda a no tener desinformación ni incertidumbre”, explica la psicooncóloga Marta de la Fuente, responsable de la Unidad de Psicooncología de MD Anderson Cancer Center Madrid. La experta insiste en la importancia que tiene la predisposición en los adultos de la casa para aclarar todas las dudas que tengan los menores. Eso sí, con un matiz, que el niño quiera, sin sobreinformarles. “Es importante estar abiertos a cualquier pregunta y decirles a nuestros hijos que se tomen su tiempo para pensarlo, que nosotros estamos ahí para resolver sus dudas”, asegura.

Naturalidad e implicación

La propia doctora de la Fuente explica que “Si queremos que nuestros hijos tengan una relación sana con lo que sienten, tienen que ver dentro de casa que nosotros también hablamos de ello con naturalidad”, apunta. Por ello, continúa, “Es importante hablar desde la normalización, decir ‘hoy estoy un poco más cansada’ u ‘hoy estoy preocupada porque estoy esperando unos resultados’, ya que todo esto ayuda a que el niño vea con normalidad que podemos expresar cómo nos sentimos”. Por otra parte, para potenciar más esta asimilación con naturalidad de lo que ocurre en casa, también recomienda intentar que participen en algunas decisiones comunes si creemos que eso puede ayudarles. Por ejemplo, “¿Cómo te gustaría que estuviera en casa, con pañuelo o con peluca?”. O, “¿y para ir a recogerlo al colegio, te importa que vaya con sombrero?”, apunta.

Sinceridad

La doctora Marta De la Fuente incide en la trascendencia de la sinceridad con nuestros hijos si un miembro cercano de la familia tiene cáncer. Es, en su opinión, la base de una relación sana entre ellos y entre los niños y la enfermedad. Es más, recomienda llevar a cabo una “promesa” entre padres e hijos para no ocultar información. Y en caso de haberles mentido u ocultado alguna información que ellos han demandado anteriormente, dice que “no hay que culpabilizarse, sino responsabilizarnos y reconocer esa parte que a lo mejor no hemos gestionado del todo bien”.

Esperanza

El Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, otro organismo internacional muy reconocido en el ámbito de esta enfermedad, añade la esperanza como herramienta para gestionar la tristeza de los demás miembros de la familia ante un diagnóstico de cáncer. Es difícil por el temor y la incertidumbre que supone un diagnóstico así en uno mismo, pero demostrar esperanza es una manera de gestionar la tristeza en los demás muy potente. “Una vez que las personas aceptan que tienen cáncer, a menudo sienten esperanza. Hay muchas razones para sentir esperanza. Millones de personas que han tenido cáncer están vivas hoy en día. Sus posibilidades de vivir con cáncer —y de sobrevivir al cáncer— son mejores ahora que nunca antes”, concluye el Instituto Nacional del Cáncer.

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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