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Los cerebros de los niños y niñas con autismo son diferentes entre sí

Según los investigadores de la universidad de Stanford, sus hallazgos deberían ayudar a mejorar tanto el diagnóstico como el tratamiento del TEA en las niñas.

La ciencia sigue dando respuestas a preguntas fundamentales en el ámbito de la medicina. En los últimos días, sin ir más lejos, se han publicado dos investigaciones con conclusiones muy reseñables. De una de ellas, sobre el insomnio, te hemos hablado aquí, y la otra tiene que ver con el cerebro de los niños y las niñas con un trastorno del espectro autista ( TEA).
Investigadores de la universidad de Stanford han encontrado diferencias en el cerebro de las niñas con autismo en comparación con el de los niños que padecen este trastorno. Esto sugiere que el género podría ser un factor importante a la hora de diagnosticar y trabajar con estos pacientes para mejorar su calidad de vida. Las diferencias se han localizado y descrito gracias al análisis de cientos de escáneres cerebrales con técnicas de inteligencia artificial. Estas variaciones entre el cerebro de los niños y niñas con autismo, según concluye este estudio recién publicado, son exclusivas del autismo ya que no están presentes en cerebros infantiles con un desarrollo típico, sin TEA.

Variaciones cerebrales y gravedad de síntomas motores en niñas con TEA

En total, han sido 773 los escáneres cerebrales de resonancia magnética estudiados para la investigación. 637 de niños y 136 de niñas. A partir de datos recopilados en Stanford y las bases de datos públicas con este tipo de pruebas médicas de libre consulta consiguieron crear un algoritmo para distinguir entre niños y niñas. La precisión de la fórmula, según se detalla en la investigación, es del 86%.
Para confirmar su fiabilidad, el equipo científico a cargo del trabajo de investigación probó el algoritmo en 976 escáneres cerebrales de niños y niñas sin TEA y no pudo distinguir entre ellos. Esto confirma que, tal y como concluye el estudio, las variaciones cerebrales entre sexos son exclusivas de cerebros con un   trastorno del espectro autista.
Estas diferencias tienen que ver con los patrones de conectividad en varios centros del cerebro, incluidos los sistemas de atención motora, del lenguaje y visuoespacial. También se han detectado diferencias en las áreas del lenguaje, pero el estudio describe que las más importantes se dan, en concreto, en un grupo de áreas motoras, incluida la corteza motora primaria, el área motora suplementaria, la corteza occipital parietal y lateral y las circunvoluciones temporales media y superior.
La otra gran novedad es que estas diferencias tienen una relación con la gravedad de los síntomas motores en las niñas, que tienden a tener síntomas más pronunciados cuando sus patrones son similares a los de los niños.

Ayuda a mejorar el diagnóstico de TEA en las niñas

Esta investigación científica es de primer nivel porque se ha llevado a cabo en una de las universidades más prestigiosas del mundo, la de Standford, en Estados Unidos, y porque se ha publicado en una revista científica de referencia como es The British Journal of Psychiatry.
El líder de la investigación es el doctor Kaustubh Supekar, profesor asistente clínico de psiquiatría y ciencias del comportamiento: “Este estudio sugiere que debemos pensar de manera diferente”, dice el científico.
Lo dice porque el descubrimiento de su investigación introduce la variable del género en el estudio y diagnóstico del autismo. Por lo tanto, en su opinión, “Cuando una condición se describe de manera sesgada, los métodos de diagnóstico están sesgados”, afirma.
El doctor Supekar y su equipo aseguran que sus hallazgos deberían mejorar el diagnóstico y el tratamiento de las niñas con TEA. “Es posible que necesitemos pruebas diferentes para las mujeres en comparación con los hombres. Los algoritmos de inteligencia artificial que desarrollamos pueden ayudar a mejorar el diagnóstico de autismo en las niñas”, concluye Kaustubh Supekar.
Hasta la fecha, la mayoría de los estudios de referencia se centraba sobre todo en la población masculina. Esto se debe, entre otras cosas, a que los niños diagnosticados con autismo son cuatro veces más que las niñas.
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