Cocina de temporada

¿Qué aportan las frutas y verduras del verano?

Como han madurado bajo el sol, están más ricas que las cultivadas en invernadero, tienen un contenido mayor en vitaminas y minerales, y además son más baratas.

¿Qué aportan las frutas y verduras del verano?

La mayoría de las frutas y verduras son mucho más baratas en verano. Podríamos deducir que son peores, sin embargo ocurre todo lo contrario: son más baratas porque hay más, hay más porque ha llegado su momento, y no hay mayor lujo para el paladar que los productos de temporada. Ningún tomate de invierno sabrá como aquél que ha madurado bajo el sol del verano, ni encontraremos melocotones más jugosos que los que llegan con el calor.

Las frutas de temporada, las que han madurado siguiendo los ritmos de su estación, recogen en su interior mucho más sabor, vitaminas y minerales que cualquier fruta cultivada de forma intensiva o traída de otros países: "Recogidas en su momento y en fresco es cuando las plantas nos ofrecen todas sus propiedades", corrobora Rubén Sánchez, ingeniero técnico agrícola y máster en Agroecología. "Y es cuando más beneficios tienen para la salud", apostilla.

El sabor es sólo la primera ventaja. ¿Qué otras ventajas tienen los productos de temporada, cuáles son los del verano y qué nos ofrecen?

Ricas en vitaminas y antioxidantes

Ricas en vitaminas y antioxidantes

"Los colores de los alimentos nos indican qué vitaminas tienen", recuerda la especialista en Endocrinología Carmen Arraiza. "En verano encontramos una auténtica explosión de color y, por tanto, de vitaminas", apunta. La mayoría de estas vitaminas son antioxidantes, algo imprescindible en verano porque el efecto del sol sobre la piel favorece su envejecimiento. Las frutas y verduras estivales nos ayudan a contrarrestar esto.

Frutas y verduras amarillos, rojizas y anaranjadas:son ricas en betacaroteno, un precursor de la vitamina A encargado de mantener la piel en buenas condiciones. La protegen contra las quemaduras solares, influyen en su elasticidad y en la salud de las mucosas. Estos colores indican además la presencia de vitamina C, potasio y ácido fólico en las frutas y verduras que lo poseen. En verano encontramos, entre otras frutas, el melocotón, el níspero y el albaricoque, y entre otras hortalizas, el pimiento amarillo, la zanahoria y la calabaza.

Todos sabemos que las zanahorias protegen nuestra piel y la salud de nuestros ojos. Se debe a que es el alimento más rico en betacaroteno. Podemos tomarlas crudas, pues además son muy refrescantes, o en zumos. Pueden convertirse en un buen aperitivo de media mañana. Los niños pueden acostumbrarse a tomarlas crudas si nos ven hacerlo. Los melocotones, nísperos y albaricoques, como en general las frutas de hueso grande, además de vitaminas aportan mucha fibra y potasio. Son una de las frutas más completas de todo el año.

 

Las frutas rojas y naranja fuerte revelan una gran cantidad de vitamina C: En verano encontramos las cerezas, la frambuesa y la sandía y verduras como el pimiento rojo o el tomate. El tomate es uno de los imprescindibles de esta estación. Contiene una gran cantidad de licopeno, un potente antioxidante que parece disminuir el riesgo de enfermedades crónicas. Así que "hasta en la sopa" lo metemos, es más, nos hemos inventado zumos y una sopa de tomate, el gazpacho. Solo, aliñado con unas gotas de aceite de oliva, es una de las formas más simples y deliciosas de disfrutar de él.

Las frutas y verduras moradas son, probablemente, las que más antioxidantes aportan. Las antocianinas además de teñir los alimentos de color son un potentísimo antioxidante que protege de enfermedades degenerativas, entre ellas probablemente el cáncer, como parecen indicar los últimos estudios. Las frutas rojas y moradas las encontramos sobre todo en verano: el arándano, la ciruela, la mora, el higo... Y la berenjena, en el ámbito de las hortalizas.

 

Hidratan y refrescan

Hidratan y refrescan

Está claro que en verano nos apetecen alimentos refrescantes... Justo lo que nos ofrecen las frutas y verduras de esta época. "En cada estación necesitamos algo específico y los alimentos de la temporada lo suelen cubrir", apunta Rubén Sánchez. ¿Cuáles son los del verano y qué nos aportan?

Agua contra la deshidratación: Todas las frutas, en general, contienen agua. Pero las del verano tienen más que las de invierno. La sandía (95% de agua) y el melón (90%), son las frutas con más agua. Crecen a ras del suelo o en una mata, como también ocurre con hortalizas que podemos encontrar todo el año pero que en realidad son propias de esta estación: son carnosas, con mucha agua y poco calóricas como el tomate (94% de agua), la berenjena o el calabacín. ¡O el pepino! (96% de agua). El verano es la época en la que mejor nos sabrán. Uno de los principales peligros del verano es la deshidratación y la mejor forma de afrontarlo, además de beber agua, es tomando fruta fresca y vegetales.

Minerales contra la pérdida de sales: Con el sudor que genera el calor no sólo perdemos agua, también perdemos minerales, algo que compensamos con los que encontramos en los vegetales. El potasio es uno de los más importantes. Dentro del mundo vegetal encontramos las principales fuentes de potasio en el melocotón, el albaricoque, los aguacates, los higos secos y los frutos secos. Pero todas las verduras y frutas de esta estación (tomates, calabaza, zanahoria, coliflor, espinacas... frambuesas, cerezas, higos, melón, níspero...) son grandes fuentes de este mineral.

Fibra para el estreñimiento: la falta de agua en el organismo favorece el estreñimiento, una consecuencia que la fibra presente en las frutas se encarga de paliar. Las frutas con más fibra suelen ser las de hueso grande, junto a las más rojas y moradas más pequeñas, como las moras y frambuesas.

 

Etiquetas: alimentación del bebé

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