Nutrición

Mi hija llora en todas las comidas

“Para mí, la hora de la comida es un infierno”, nos comenta la madre de una niña de cuatro años. Su hija “no come nada” y en todas las comidas acaba llorando. ¿Cómo acabar con esa dinámica?

Mi hija llora en todas las comidas

 Comer no puede ser una experiencia infernal, ni para el niño ni para los padres. Comer es mucho más que nutrirse, es un acto social. Durante la comida nos relacionamos con los demás comensales, compartimos los alimentos que hay en la mesa y aprendemos buenos hábitos y modales.

Cuando reducimos comer a alimentarnos, desviamos el objetivo y comer se convierte en un problema. Dejamos de interesarnos por quien está en la mesa y qué ha hecho ese día, nos olvidamos de disfrutar con la comida y nos ocupamos única y exclusivamente de lo que come el niño y de cómo lo hace.

Cuando la familia entra en esa dinámica es primordial que recupere cuanto antes el sentido de la comida. Hay que permitir que el niño coma lo que él quiera (¡aunque sea muy poco!) y procurar por todos los medios que la comida sea un momento distendido y agradable. Deben acabarse las peleas, las miradas a su plato, los comentarios negativos y positivos, los castigos o los premios. Para un niño, lo mismo que para un adulto, no hay nada más desagradable que sentirse observado.

A los padres nos corresponde decidir qué comemos, cuándo y cómo. La cantidad la decide el niño, porque solo él sabe lo que necesita. Hacia los cuatro años el niño está en una etapa de crecimiento lento, en el que no precisa comer grandes cantidades para mantener un desarrollo adecuado. En dos o tres años, cuando el niño empiece a acumular grasa en algunas partes del cuerpo, comienzan a cambiar sus necesidades.

 

Etiquetas: comida nutritiva, crecimiento, niño come mal, nutrición infantil, peleas niños

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