Mejora su alimentación

5 ideas para que los peques tomen fruta en verano

Si consigues que la coma al natural, eso que tienes ganado con respecto a muchos padres que luchan por conseguir introducir el hábito de la fruta en la alimentación de sus hijos, que tienen en el verano al mejor aliado para conseguirlo porque hay alternativas muy originales y disfrutables para comerla con gusto.

Niña comiendo sandía
Niña comiendo sandía (Foto: depositphotos)

Si tu hijo es de los que rechaza la fruta o no la disfruta demasiado cuando se la come, el verano es la época perfecta del año para conseguir revertir dicha tendencia. Y es que, al igual que es más fácil quitar el pañal a un peque durante las vacaciones por distintos motivos que te explicamos en su día, también lo es que le cojan gusto a estos alimentos tan saludables y nutritivos. La explicación es sencilla: en España, la exhibición de las frutas en verano es de altura, y encima apetece mucho más refrescarse e hidratarse, para lo cual muchas de las variedades de frutas de verano son opciones ideales. 

 Melocotón, nectarina, melón, sandía, fresas silvestres, paraguayas, albaricoques, ciruelas… La lista de frutas sabrosas, gustosas y muy refrescantes la mayoría de ellas por todo el agua que tienen en su composición, es enorme. Además del sabor, puedes jugar la baza de disponer generalmente de más tiempo en verano para prepararla de forma que a los niños les resulte atractiva: picada y limpia para comer con tenedor, en macedonia, o en brochetas, son tres preparaciones que a los peques les suelen llamar más la atención que obligarles a comer un melocotón a bocados, por ejemplo. 

Además, si pese a “currártelo” mucho con la fruta fresca no hay forma de que le entre por los ojos, ni mucho menos por la boca, se puede dar una vuelta de tuerca y buscar fórmulas alternativas para ingerir fruta de una forma más disimulada. Y no, no hablamos de zumo de naranja, que ya sabes que no es lo mismo que tomarse una pieza de fruta por mucho que el mito se haya extendido entre muchísima gente.  Está claro que no hay nada como tomar la fruta fresca, pero todo suma, y más cuando el panorama del que se parte es un auténtico solar en lo que al consumo de fruta se refiere. 

Estas cinco ideas son originales y de igual forma saludables para los niños, y todas ellas son en verano cuando más apetecen porque casi todas son preparaciones frías. 

Helados

Empezamos por la opción que garantiza el éxito. Las hay más saludables, y sobre todo más completas nutritivamente, pero se pueden hacer en casa helados geniales sin azúcar añadido ni aditivos poco recomendables  para que los niños coman fruta mientras creen que simplemente están degustando un helado. Y helado y verano son un cocktail irresistible para los peques, pero también para los adultos. Recetas hay muchas en la red, pero te dejamos de todos modos una a modo de ejemplo, de la mano de Kaiku, helados de plátano sin azúcar: dos plátanos maduros, un chorrito de leche entera, pepitas de chocolate negro, coco rallado y, opcional, unos copos de cereales o frutos secos. Es tan fácil de hacer como tritutar los plátanos una vez limpios de piel y filamentos, añadir a la mezcla la leche que sea suficiente para que no quede demasiado densa, y por último incorporar el cholocate, cereales o frutos secos en trocitos pequeños. En el molde para helados ralla coco en la base y luego vierte la mezcla de plátano. Deja que congela y listo. 

Cremas frías

Hay que aprovechar el tirón del salmorejo y sobre todo del gazpacho, que sí gustan a más niños, sobre todo si lo han probado desde pequeños, para insistir con las cremas frías en verano porque el paladar está más entrenado a ellas y porque además el cuerpo las pide a gritos. Las mejores cremas frías incluyen fruta, y de hecho en muchas recetas son el ingrediente protagonista. En internet hay infinitas recetas de cremas frías elaboradas con frutas, todas ellas muy saludables, por lo que es difícil decantarse por una o por otra. Si te sirve de referencia, por aquí somos fans de las que incluyan melón, albaricoque o melocotón. Algunas recetas incluso mezclan varias frutas; precisamente es el caso de albaricoques y melocotones, que funcionan muy bien juntos en la misma receta de crema fría. 

Ensaladas

Puede que esta sea la opción más atrevida de la lista porque si ya de por sí les cuesta a muchos niños comer ensaladas tradicionales, como para que se las coman de frutas. Pero, créenos, hay opciones muy sencillas y superrefrescantes que les pueden encantar. 

Desde hacer una ensalada cítrica sobre una base verde a utilizar frutas que están todo el año disponibles como la manzana o la pera como un ingrediente más de una ensalada de pasta, por ejemplo, pasando por clásicos del verano como puede ser el melón con jamón, que por mucho que te suene a plato ochentero a los peques les suele gustar por aquello del jamón -cuidado con él y los atragantamientos-. Lo puedes versionar añadiéndole un poco de queso semicurado y unos pistachos machacados. Suena raro pero está riquísimo. 

Y no creas que frutas como el melocotón no funcionan en ensaladas: mézclalo con aguacate, queso mozzarella, unas hojas verdes al gusto y un puñado de nueces o almendras y verás como cambias de opinión. Otra cosa es si podrás conquistar así a un niño que no come fruta, pero si la fruta sí le gusta, opciones originales como esta le encantarán. 

Smoothies

No nos referimos a los zumos de frutas, y menos a los industriales, sino a hacer batidos de fruta caseros en los que se pasen las piezas de fruta enteras para que estén presentes todos sus componentes, incluido la fibra. 

Evidentemente, se necesita algún ingrediente que le dé textura de bebida y no de crema, pero no es necesario recurrir al zumo de naranja para ello. Lo más saludables es utilizar leche, bebidas vegetales o hielo picado si quieres darle un toque todavía más veraniego, tipo granizado. Lo más divertido de los smoothies es probar combinaciones diferentes cada vez y hacerlos con los peques a la vez. 

Con yogur y cereales

Este clásico de las listas de meriendas o desayunos saludables cobra todo el sentido del mundo en verano, cuando apetece más que nunca disfrutar de preparaciones frías. Y en los niños, a los que les suele encantar el yogur, es un gran aliado para que coman fruta. 

Todas y cada una de las frutas de verano autóctonas, además de las tropicales que también están presentes en las fruterías en verano -kiwi, piña, plátano, mango, etc.-, van fenomenal tanto con el yogurt natural como con el queso fresco batido. Lo ideal es que el yogurt sea natural, pero en su defecto puede ser griego. 

Evita en la medida de lo posible los de sabores, y puedes complementar el plato con un puñado muy picado -dependiendo de la edad del niño- de sus frutos secos favoritos o de los cereales -centeno inflado, copos de avena o de maíz, etc.; hay muchas opciones sin azúcar añadido ni aditivos- que más le gusten.

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