Alimentación de verano: a tu hijo no le apetece comer, ¿qué puedes hacer?

Algunos trucos sencillos ayudan a mantener una dieta equilibrada y saludable y a que los niños coman de todo.

Alimentación infantil en verano

El calor del verano cambia el apetito de los niños. ¿A quién le apetece comer cocido con 35 grados a la sombra? En los meses cálidos es necesario adaptar la dieta para que sea más fresca y ligera.

Es normal que tu hijo pierda un poco el apetito con la llegada del calor. En verano necesitamos los mismos nutrientes, pero menos calorías que en invierno. Además, en vacaciones cambian nuestros horarios, el tipo de actividades… Cuando están metidos en la piscina, haciendo castillos de arena con sus amigos o aprendiendo a bucear o a jugar al tenis, no es extraño que se olviden de comer.

Por eso es bueno intentar mantener unos horarios regulares con las comidas, también en verano. No se trata de reproducir la rutina que tenemos durante el curso, pero sí de comer, desayunar o cenar más o menos a la misma hora y acordarnos siempre de llevar un almuerzo o una merienda a nuestras actividades a aire libre.

Es preferible hacer más comidas al día, pero más ligeras. En verano, asegúrate de que tu hijo sigue comiendo cinco o seis veces al día: desayuno, almuerzo, comida, merienda, cena temprana, y, si os encaja, algo ligero antes de acostarse.

Con el calor necesitamos consumir más agua para reponer la que se pierde a través de la sudoración y evitar la deshidratación. Los zumos y los batidos, que aportan vitaminas, nutrientes y minerales se pueden añadir al desayuno o la merienda.

 

Comidas refrescantes para niños

- Fruta de temporada

En los meses cálidos, la huerta nos ofrece una variedad de frutas que no podemos desaprovechar: melón, sandía, cerezas, melocotones, ciruelas, nectarinas… Los niños pueden comerlas cortadas en trozos, con zumo, con yogur, con leche fría e incluso con helado o en batido.

- Verduras y hortalizas de verano

Calabacín, pimiento, tomate, pepino, judías verdes, berenjenas… Puedes utilizarlas para hacer un primer plato más ligero y refrescante, como gazpachos, purés fríos, o pistos y como guarnición en platos combinados.

- Hidratos de carbono complejos: legumbres, arroz, patata y pasta

Son fundamentales en la alimentación infantil, y no deben faltar de la dieta tampoco en verano. El truco está en cocinarlos en ensalada, mezclados con verduras frescas, queso en taquitos, atún…

- Proteínas (carne, pescado, huevos)

Son necesarias en la dieta de los niños todo el año. Es mejor prepararlas a la plancha o a la brasa que fritas o empanadas.

- Lácteos

Su aporte de calcio los convierte en un grupo de alimentos imprescindibles en la dieta infantil. A muchos niños no les apetece tomarse un vaso de leche caliente nada más levantarse en verano, y en realidad no tiene por qué ser así. Un buen batido frío es una opción refrescante perfecta para desayunar, a media mañana, en la merienda o después de la cena, un poco antes de irse a dormir. Otras opciones son los yogures, el queso fresco, la cuajada, el requesón, los batidos, los helados de leche

 

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