Sal de dudas

Bebidas vegetales, ¿son buenas o no para los niños?

Abrimos el campo de acción de este debate que se ha simplificado demasiado ya que este tipo de bebidas no son incompatibles con la leche de origen animal.

El esfuerzo casi permanente del ser humano por simplificar las cosas y la necesidad de obtener una respuesta concreta a todas las preguntas conlleva que se cometan errores de base en la aproximación a determinados temas. En la alimentación ocurre con el consumo de leche en los niños y sus posibles alternativas.

Dentro de estas últimas, las bebidas vegetales son la primera opción que aparece en boca de casi todo el mundo cuando piensa en un producto sustitutivo de la leche en cualquiera de las comidas del día. Y el error no radica en creer que lo pueden ser, sino en acotar tanto las posibilidades de las bebidas vegetales, que no son un producto igual que la leche pero no por ello tienen por qué ser malas para los más pequeños. 

“No son sustitutivos directos de la leche”, afirma con rotundidad Aitor Sánchez, dietista nutricionista y divulgador en medios de comunicación y redes sociales en este vídeo centrado en esta cuestión. 

 “Nutricionalmente no son equiparables y tampoco hace falta sustituir a la leche de manera imperiosa”, añade antes de redefinir el concepto de bebida vegetal para la población actual: “Son un recurso para sustituir el uso desde el punto de vista social de los lácteos”.

Esto significa que, en su opinión, se parecen porque las consumimos generalmente en el mismo contexto, ya sea en desayunos o meriendas sobre todo, pero no porque ofrezcan los mismos nutrientes. Es un matiz pero explica muchas cosas; por ejemplo, que la leche y las bebidas vegetales no sean incompatibles en una dieta de un niño. Puede tomar ambas; de hecho, siempre será más saludable que tome una bebida vegetal que un refresco azucarado, sin ir más lejos. 

Otra cosa muy distinta es creer que por tomar bebida de avena, por ejemplo, el niño cubre los mismos nutrientes que con un vaso de leche. No es así. Por este motivo, los pediatras y asociaciones pediátricas recomiendan el consumo de leche entera en los niños y no bebidas vegetales. "Las leches vegetales no son un adecuado sustituto de la leche materna, de las fórmulas infantiles ni de la leche animal en los primeros dos años de vida”, indican desde Mi pediatra online, un argumento sobre el que existe un consenso amplio en toda la comunidad médica.

De hecho, para no confundir al consumidor, la normativa europea limita el uso de la palabra leche a los productos originados por secreción mamaria. La única excepción es en nuestro país es la leche de almendras, que sí está permitido que se denomine así en el etiquetado por ser un nombre consagrado por el uso. 

Lo más importante: llevar buenos ingredientes

Sin embargo, esto no quiere decir, insistimos en ello, en que no haya bebidas vegetales saludables para los niños. De hecho, hay muchas que sí lo son. La clave, como apunta Aitor Sánchez, es fijarse en la lista de ingredientes, en la tabla nutricional y, por supuesto, en su ingrediente principal. “Las hay hechas a base de cereal o pseudocereales como la quinoa, de legumbre (soja), de fruta grasa como el coco y también de frutos secos”, indica el nutricionista. 

Dependiendo del ingrediente principal, así será su composición, y por ende, su aporte nutricional. “Las de cereales aportan más hidratos de carbono porque tienen más almidón; las de legumbre, más proteína; y las de frutas grasas y frutos secos son más oleosas, más grasas”, añade Aitor Sánchez. 

Si el objetivo es encontrar una bebida vegetal que se parezca a la leche, el experto en nutrición lo tiene claro: “La bebida de soja es la que más se parece a la leche por el contenido en calcio, proteínas y grasa (no láctea) -la lactosa de la leche se sustituye por los azúcares propios de la soja-, por lo que lo más parecido que existe es la bebida de soja enriquecida en calcio y vitamina D”, explica. 

Más allá de este detalle, Sánchez advierte de la importancia que tiene fijarse en la composición de la bebida vegetal antes de comprarla porque no está tan homogeneizado el mercado como el de la leche, en el que apenas hay diferencias entre las distintas marcas. Según el nutricionista, para que sean saludables, “deben tener al menos entre un 8 y un 10% de materia prima y es fundamental que no tenga un gran aporte de azúcar añadido, como mucho 4 ó 5 gramos”. En el mercado hay bebidas vegetales como algunas de avena cuya composición está hecha solo a base de agua y el mencionado cereal, por ejemplo. 

Además, recomienda también fijarse en el contenido de grasa y qué tipo es, incidiendo en que es más importante en esto último que en lo primero, y cita como ejemplo algunas bebidas vegetales que contienen un 1 o 2% de aceite de girasol como ejemplo de producto saludable. 

Por último, Aitor Sánchez, que aconseja apostar por las bebidas de legumbre o cereal antes que las de frutos secos porque estos son fáciles de tener en casa enteros para consumir en cualquier momento del día, pone el foco en los “pseudobatidos”, esas leches vegetales que combinan su materia prima con ingredientes como el chocolate, lo cual las convierte en productos que no son recomendables desde el punto de vista de la salud. 

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