Hábitos saludables

Buenos hábitos de pequeños, saludables adultos

La salud en la mayoría de edad no depende de los hábitos del momento sino de los que inculcamos a nuestros hijos cuando son pequeños.

Estamos habituados a decirles a nuestros niños que se laven los dientes, que se limpien bien detrás de las orejas, que hagan los deberes y que atiendan en clase… Sin embargo, entre tanta orden, a veces se nos olvidan cosas básicas como potenciar unos hábitos alimenticios y deportivos saludables.

No existen alimentos buenos o malos, sino estilos de vida más o menos correctos. Los hábitos alimentarios inadecuados y el estilo de vida sedentario son dos de las principales causas del desarrollo de enfermedades crónicas no transmisibles.

Es fundamental que, como padres, hagamos saber a nuestros hijos lo importante que es forjar una salud de hierro en la infancia para que ellos, de mayores, sean unos adultos sanos. Nadie quiere que su hijo se ponga enfermo y, obviamente, eso no va a cambiar aunque el pequeño que ahora corretea por casa gritando que es Batman, el día de mañana tenga 40 años y tenga (o no, ya veremos) su propia prole.

Debido a todo esto es importante que la familia entera se comprometa a mantener unas costumbres saludables tales como la comida casera, alta en micronutrientes y baja en grasas “malas”, y un hábito frecuente de realización de ejercicio.

Los niños como mejor aprenden es mediante la imitación, así que si nos ven comer con variedad y frecuencia verduras, frutas y pescados varios asumirán que así es como se deben hacer las cosas. Y lo mismo sobre el deporte: la mejor manera de ayudar a nuestros hijos a que sean adultos responsables con su salud es empezar a hacer ejercicio en familia. Coger las bicicletas el fin de semana, una ruta de senderismo que acabe en picnic o unos cuantos pases de baloncesto no solo os favorecerán a todos a nivel cardiovascular sino que también reforzarán vuestros vínculos familiares.

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