Pautas para comer bien

Cereales, fundamentales en la alimentación infantil

El arroz, la pasta, el maíz o el pan son algunos de los alimentos que pertenecen al grupo de los cereales. Son una fuente de energía y un elemento imprescindible de la dieta infantil. Los niños deben tomarlos a diario.

¿Cuál es su valor nutritivo?

Los cereales son la base de la alimentación infantil ya que aportan gran cantidad de nutrientes. Te explicamos las propiedades de cada uno y por qué están indicados en el menú de tu pequeño. Los cereales están en la base de la pirámide de la alimentación, lo que significa que son productos que hay que consumir todos los días y en cantidades mayores que otros. A los niños les gustan mucho y los toleran bien; de hecho forman parte de la dieta infantil desde que son muy pequeños: a menudo el primer alimento que prueba el bebé después de la leche es un cereal.

¿Cuál es su valor nutritivo?

  • Contienen sobre todo hidratos de carbono, los nutrientes que proporcionan energía al cuerpo.
  • Se trata de hidratos de carbono de absorción lenta, es decir, que el organismo no recibe esa energía de golpe sino de un modo gradual y durante un tiempo.
  • Eso garantiza que los niños puedan hacer frente a la actividad diaria (jugar, atender en clase, estudiar, hacer deporte...) sin agotarse.
  • Los niños deben tomar seis raciones de cereales al día. De hecho, la mitad de las calorías que ingieren a lo largo de la jornada deberían provenir de los hidratos de carbono.

Hay que tomar cereales en todas las comidas

  • El pan ha de estar presente en todas las comidas.
  • El arroz y la pasta se pueden alternar; a la semana conviene ofrecerles tres o cuatro raciones de cada (una ración equivale a media taza de pasta o arroz cocidos).
  • En el desayuno los cereales son imprescindibles: el pan (tostado, en barrita) se puede alternar con unos copos de cereales, galletas, filloas, o algún producto de bollería casero (bizcocho, rosquillas, etc.).

 

Sin gluten

Arroz. Este cereal es el que aporta mayor cantidad de almidón y en la forma más digerible. El arroz es una excelente fuente de hidratos de carbono de absorción lenta y por lo tanto aporta gran cantidad de energía. Además tiene proteínas, aunque no poseen mucho valor nutritivo. Para compensarlo solo hay que combinarlo con otros alimentos más nutritivos como carne animal o legumbres, que aportarán proteínas de alto valor biológico. También con pescados y queso. Además el arroz posee ácidos grasos esenciales Omega 3 y Omega 6 y carece de grasas saturadas. También aporta potasio y fósforo y tiene poder astringente, por lo que está muy indicado en casos de diarrea. Este es uno de los primeros alimentos que se le pueden dar al niño en forma de sémola, harinas o copos.

Maíz. Al no contener gluten es uno de los alimentos básicos, junto con el arroz, en la alimentación infantil. Destaca por su riqueza en hidratos de carbono que le proporciona el almidón. Es un alimento muy saciante. Es el componente perfecto para las primeras papillas del bebé: tiene carbohidratos, vitaminas del grupo B y carotenos. Contiene tiamina. El maíz es una de las plantas más ricas en tiamina o vitamina B1. Esta vitamina es necesaria para que el organismo pueda transformar los alimentos en energía y para que el cerebro pueda absorber glucosa. Es diurético, es un laxante natural. Se puede dar al niño a partir de los 4 o 6 meses haciéndole papillas con su harina.

Mijo. Su sabor suave hace que sea muy bien tolerado por los niños. Se trata de un cereal muy versátil que se puede combinar tanto en platos salados como dulces. Fuente de magnesio. Este cereal de grano pequeño tiene gran cantidad de magnesio, un mineral que ayuda a los músculos y al sistema nervioso. También contiene fósforo, imprescindible en la formación de huesos y dientes, y hierro, zinc y yodo. Además es fuente de vitaminas del grupo B.

Con gluten

Espelta. Se trata de un tipo de trigo del que se cree que han ido surgiendo las diferentes variedades. No está manipulado ni ha sido cruzado con otros, es más puro. Contiene las vitaminas y minerales del trigo común y sobre todo vitaminas del grupo B y vitamina E. Es una gran fuente de proteína ya que contiene los aminoácidos esenciales y, como aporta vitamina B2, estos aminoácidos son metabolizados mejor por el organismo. Por este motivo tiene menor riesgo de provocar alergias y es muy digestivo. Se recomienda su introducción en la dieta del bebé a partir de los 6 meses. 

Avena.  Gracias a sus propiedades nutritivas y energéticas, es uno cereales más consumidos . Su contenido en proteínas , vitaminas, hidratos de carbono y nutrientes lo hacen mucho más rico que otros cereales. Tiene fibra.
Ejerce un poder suavizante sobre la mucosa gástrica, aumentando el tránsito intestinal, gracias a que contiene fi bras insolubles y solubles. Es un diurético natural. Sus hidratos de carbono se asimilan con facilidad proporcionando energía horas después de haber sido ingerido. Además tiene poder saciante, previene y alivia el estreñimiento y favorece la producción y desarrollo de tejidos nuevos en el cuerpo. Posee mucha vitamina B1, B2 y vitamina E. También contiene minerales como el magnesio, calcio, zinc y hierro. Su betaglucano absorbe el colesterol y los ácidos biliares del intestino, ayudando a eliminarlos de forma natural. Como contiene gluten es aconsejable incorporar la avena a partir de los seis meses, mejor combinada con otros cereales en papilla. La leche de avena tiene un sabor muy rico para los más pequeños y es altamente nutritiva.

Trigo. ¡Uno de los cereales más consumidos del mundo! Aporta una cantidad de proteínas parecida a la cebada, pero más que el arroz y el maíz. Como es uno de los cereales con más cantidad de gluten es el más utilizados en panes. Aporta gran cantidad de hidratos de carbono de absorción lenta y contiene fibra no soluble, que ayuda a reducir el colesterol, favorece el buen funcionamiento del intestino y reduce el estreñimiento. El trigo es más calórico que la media de los cereales. El germen de trigo , el núcleo del grano de trigo, tiene gran cantidad de vitamina E. Además es muy rico en sales minerales, calcio, magnesio, sodio, potasio, cloro, azufre, zinc o yodo, de vitamina A, B, K, D y de fermentos. El trigo se utiliza para tratar los estados de desmineralización . Este cereal se recomienda también en tratamientos de esterilidad, durante el embarazo y mientras dura el periodo de lactancia. El trigo ayuda a luchar contra el colesterol, ya que contiene ácidos grasos esenciales que impiden su acumulación en las paredes de los vasos sanguíneos. El trigo, al contener gluten, puede darse al niño a partir de los seis meses de edad en papillas de harina o en copos, sémola, galletas o panes. Hay que poner especial atención en que los productos elaborados no contengan trazas de huevo u otros alimentos que a esa edad están todavía contraindicados. La pasta, como los fideos, pueden llevar huevo, por lo que es mejor retrasar su consumo hasta los 12 meses.

Los cereales son los primeros alimentos de la dieta infantil tras la leche. Comprueba cuál es el mejor tolerado por tu pequeño.

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