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¿Cómo debemos adaptar su alimentación tras la lactancia exclusiva?

A partir de los 6 meses las demandas nutricionales de los niños aumentan y debemos estar preparados para esos nuevos requerimientos.

Durante los primeros seis meses de vida la leche materna aporta al bebé todos los nutrientes que necesita para desarrollarse correctamente pero, a partir de los 6 u 8 meses de edad las demandas nutricionales del niño aumentan y por ello se deben ir incorporando diferentes alimentos.

Los primeros tres años de vida son críticos en el desarrollo del pequeño y la alimentación es una parte fundamental del mismo y sin embargo, las organizaciones sanitarias ponen de manifiesto que los niños tienen carencias en nutrientes claves como el Hierro, el Yodo, el Omega 3 DHA.

Muchos papás pensamos que a partir del año de edad el peque no necesita una leche adaptada pero estas pueden ser de gran ayuda para completar la alimentación de los niños. Este tipo de complemento de la alimentación nos ayudará a que el desarrollo físico y cognitivo de nuestros hijos sea óptimo y así evitaremos que puedan tener problemas a largo plazo.

En el caso del Hierro, que es un mineral que se encuentra en cada célula del cuerpo, el porcentaje de niños que no alcanza la ingesta diaria recomendada es del 64% en nuestro país.

Este nutriente es esencial para el óptimo desarrollo mental, motor y conductual, además de intervenir en procesos fundamentales del organismo tales como la formación de la hemoglobina y los glóbulos rojos, así como de la mioglobina que se encuentra en los músculos.

El hierro podemos encontrarlo en multitud de alimentos como en las carnes rojas, el salmón, el atún o algunas legumbres secas y, sin embargo, puede ser que el aporte que tengan nuestros hijos de este mineral, mediante estos alimentos, no sea suficiente.

Los especialistas en nutrición afirman que a partir del primera año, el niño debe consumir unos 600 mililitros de leche al día, lo cual equivale a unos 3 vasos y es preferible que los bebés consuman leche de vaca adaptada a sus requerimientos nutricionales específicos, ya que su sistema renal aún no ha madurado lo suficiente como para procesar, adecuadamente, todas las proteínas y grasas saturadas que este alimento contiene en su estado más primario. La leche adaptada o de crecimiento se nos presenta entonces como una alternativa útil y práctica para incorporar nutrientes en la alimentación del peque ya que la leche ya está incluida en su dieta diaria. Además, de esta manera incluiremos los aportes energéticos nutricionales que nuestros hijos pueden necesitar, de manera extra, para desarrollar su desarrollo cognitivo.

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