Alimentación infantil

Cómo saber si un yogur caducado está en buen estado

Hace algunos años se sustituyó la fecha de caducidad por la de consumo preferente en los yogures. Es muy común comer yogures caducados, porque en la mayoría de las ocasiones no suponen ningún riesgo para la salud. No obstante, es necesario descubrir si se encuentra -o no- en buen estado.

Es bastante probable que no sea la primera vez que te encuentras un yogur caducado en algún estante de la nevera. En la mayoría de las ocasiones, especialmente si solo han transcurrido unos pocos días, lo habitual es abrirlo, asegurarnos de que continúa encontrándose en perfectas condiciones, probarlo… Y si todo va como debería, comerlo.

Pero en el caso de los yogures infantiles lo más común es que tendamos a tener más dudas, sobre todo si es seguro -o no- ofrecérselo al pequeño cuando ya se ha pasado de fecha. Por suerte, no existen demasiadas diferencias entre consumir un yogur infantil o no que se ha caducado (siempre y cuando, claro está, se encuentre en buen estado). 

Pero es esencial descubrir si se encuentra o no en perfecto estado. En la mayoría de las ocasiones, como veremos, muchos de los yogures caducados suelen durar en buen estado incluso unos días o semanas después. Siempre y cuando, claro está, la conservación sea la más óptima posible. Esto significa que el yogur debe conservarse en nevera a una temperatura adecuada, y debe estar perfectamente cerrado.

¿Qué diferencias existen entre la fecha de caducidad y la fecha de consumo preferente?

Hasta hace pocos años los yogures tenían fecha de caducidad. Pero la increíble cantidad de yogures que cada día se tiraban a la basura, aparentemente en buen estado aún cuando se habían pasado de fecha, ocasionó que esto cambiara, con el fin precisamente de reducir el volumen de comida que diariamente se tira al contenedor.

Los cambios fueron presentados en el año 2017 por el antiguo Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, cuando el yogur ‘perdía’ oficialmente su caducidad de 28 días, de manera que a partir de entonces poseen una fecha de consumo preferente.

El cambio se llevó a cabo con el fin de adoptar la legislación española a la europea, y conseguir con ello reducir al máximo el despilfarro de los alimentos. Y tanto la fecha de caducidad como la fecha de consumo preferente se convierten en dos indicaciones útiles para el consumidor, dado que sirven de advertencia acerca de hasta qué momento concreto un alimento puede ser seguro (en el caso de la fecha de caducidad), o mantiene prácticamente intactas todas sus características organolépticas (en el caso del consumo preferente).

¿Y cuáles son sus principales diferencias?:

  • Fecha de caducidad. La encontramos en alimentos y productos alimenticios muy perecederos desde un punto de vista microbiológico, lo que significa que se tienden a deteriorar mucho más rápido, de forma que consumido una vez ha pasado la fecha, no se considera seguro para la salud. Es el caso del pescado fresco o la carne picada, pero también de otros productos comunes hoy en día, como por ejemplo es el caso de las ensaladas envasadas.
  • Fecha de consumo preferente. Se trata de una indicación orientativa acerca de a partir de qué momento el alimento, o producto alimenticio, pierde algunas de sus principales características organolépticas, como sabor o textura.

Como te hemos comentado, los yogures poseen una fecha de consumo preferente, lo que significa que se trata de una indicación que es simplemente la última fecha hasta la cual un fabricante garantiza la calidad de su producto, no su seguridad.

En el caso particular de un yogur, por ejemplo, se sabe que puede durar en perfecto estado entre 1 a 2 semanas después de pasada la fecha de consumo preferente

¿Es seguro entonces que el niño se coma un yogur infantil pasado de fecha? Su estado marca la diferencia

En el caso de los yogures infantiles ocurre prácticamente lo mismo que con el resto de yogures que podemos encontrar en las neveras de los supermercados: se pueden consumir con absoluta tranquilidad aunque estén pasados de fecha. Eso sí, es necesario que no haya transcurrido mucho tiempo desde entonces, dado que lo más probable es que su sabor o textura haya podido cambiar un poco.

También es imprescindible tener presente las primeras señales de que un yogur no se encuentra en buen estado, incluso aunque se encuentre dentro de fecha (ya que, en ocasiones, aunque no es lo habitual, sí puede ocurrir que se estropee antes de tiempo, en especial si no han sido debidamente conservados). 

A continuación te descubrimos cuáles son las principales señales que podrían indicar que el yogur no se encuentra en buen estado: 

  • Si se ha formado moho en su parte superior
  • Si presenta más líquido de lo habitual
  • Presenta un olor muy ácido
  • La textura del mismo es diferente a la común
  • Su sabor es más ácido de lo normal (en especial si se trata de u yogur natural)

Por otro lado, se deben desechar aquellos yogures que presenten el envase estropeado, ya sea con la tapa perforada, tengan el envase humedecido o se encuentren parcialmente abiertos.

¿Hasta cuándo es seguro el yogur caducado?

Si el yogur infantil (o, en definitiva, cualquier variedad o tipo de yogur) se ha mantenido debidamente refrigerado y conservado en la nevera desde el momento en el que lo hemos comprado en el supermercado, por lo general se mantendrá durante al menos 1 a 2 semanas después de la fecha de vencimiento del envase.

Una vez abierto, el yogur puede mantenerse en buen estado entre 3 a 5 días después, pero para ello es necesario que se haya almacenado correctamente: cubriéndolo bien con papel film transparente, y reservándolo en la nevera.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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