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Consejos para mejorar la alimentación de los niños cuando llega el calor

Incidir en una dieta saludable y la correcta hidratación son los consejos al respecto del Ministerio de Salud Pública.

Con la llegada del calor y el aumento de las horas de sol, la rutina semanal se descontrola. El tiempo de parque se alarga, meterse en la cama cuesta el doble y la dieta se complica por momentos con los helados y dulces compartidos con los amigos y en casa. 

Con el calor, la alimentación debe sufrir pequeñas adaptaciones, pero sobre todo es importante no perder determinados hábitos saludables ya adquiridos por los peques (y mayores) de la casa. Por ejemplo, que la fruta y la verdura sean la base indiscutible de la dieta, y que nos hidratemos siempre con agua. No hay mejor consejo en lo que respecta al líquido y los niños que insistir en que la sed se quita bebiendo agua. En ello incide, sin ir más lejos, el Ministerio de Sanidad en las diferentes campañas que lanza para concienciar acerca de los hábitos alimentarios saludables.  

Dicho esto, lo que muchas familias se preguntan es cómo conseguir que con la llegada del calor la dieta de los niños no se descontrole. Consejos concretos y muy prácticos, no genéricos, son los que ayudan a tener recursos para lograr este importante objetivo, puesto que el verano suele ser además una época en la que disminuye la actividad física de los críos. 

A continuación, compartimos contigo 8 tips específicos para mejorar la alimentación de los niños cuando llegada de la temporada cálida.

Los snacks, frutas y verduras

En verano apetece menos un puñado de frutos secos, por ejemplo, pero sienta de maravilla la sandía picada. Por eso, es fundamental incluir la fruta de temporada en el snack de media mañana y en la merienda. Es esencial reducir los alimentos malsanos en estos momentos del día.

El postre

El helado apetece todos los días desde que arranca la primavera, pero debemos limitar su consumo. Un consejo es que acordéis con los peques de la casa que día (uno o dos a la semana) tomarán helado de postre y no fruta o yogur natural.

Cuidado con el desayuno

La primera comida del día es la que más impacto puede tener en una dieta equilibrada porque, a menudo sin darnos cuenta, el consumo de azúcar y calorías se dispara. Si conseguís acostumbrar a los peques a tomar desayunos saludables y equilibrados tendréis muchísimo ganado. En verano, por ejemplo, el yogur y la fruta de temporada, que a los niños les gustan especialmente, son grandes aliados para conseguirlo.

Reducir los fritos

Si algo apetece en verano son los platos que refresquen, y eso es justo lo contrario a lo que hacen los fritos, así que el verano es un momento inmejorable para reducirlos todo lo posible. 

Legumbres

Se suelen consumir menos legumbres en verano por aquello de que los platos de cuchara no apetecen tanto, pero podéis aprovechar la temporada de calor para invitar a los niños a que las prueben de otra manera. en patés como el hummus, cremas frías, recetas tibias como la pasta o ensaladas. Esto último, teniendo mucho cuidado con los alimentos crudos que introduzcas en el caso de que tu hijo sea pequeño. 

Proteínas marinas

El pescado y el marisco son grandes aliados de la dieta saludable en verano. Sobre todo el marisco, que se adapta a todo tipo de elaboraciones compatibles con el calor, como es el caso de los arroces, las pastas, las cremas o las ensaladas, entre otras. A los peques, además, les suele hacer gracia eso de pelar marisco. 

Las barbacoas

Las reuniones familiares y con amigos en torno a la comida incitan a comer más de la cuenta… y peor. Mucho picoteo previo de snacks raramente saludables y platos a base de carnes de distinto tipo sin presencia de verduras. Y, por supuesto, nada de fruta en el postre. No es tan difícil aportar vegetales y fruta a este tipo de comidas, ni tampoco combinar los snacks de siempre con otras opciones más saludables. Dad ejemplo con ello.

Las cantidades

En verano tenemos menos hambre por lo general y nos movemos menos, sobre todo los peques que son activos durante el resto del año. Por eso, debemos controlar las cantidades que ponemos en su plato. Este es uno de los consejos más útiles y prácticos para mejorar la alimentación en casa durante la temporada de calor. 

Y tampoco os olvidéis de que no hay dieta equilibrada sin una correcta hidratación así que insistid mucho a los peques en verano del poder y el impacto positivo del agua. Siempre que podáis, acostumbradlos a tomar esta bebida, también como refresco. ¡No caigas en el estigma de que el agua no se puede beber así!

Rubén

Rubén García Díaz

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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