Ideas

Consejos para para pedir a los peques el desayuno en una cafetería

La nutricionista María Neira comparte algunas ideas para que puedas gestionar mejor este contexto.

Salir a desayunar a una cafetería o pastelería cuando estamos intentando inculcar y mantener hábitos saludables de alimentación en nuestros hijos e hijas puede convertirse en una experiencia desagradable si no la afrontamos con la actitud correcta. Parece increíble que así sea, pero corremos peligro de no disfrutar nada de este momento en familia o con amigos si nos obsesionamos y, en consecuencia, no nos relajamos.

Esto no quiere decir que tengamos que dar carta blanca a nuestros hijos e hijas para que se pidan y coman lo que quieran. Podemos hacerlo, sí, de forma excepcional y con moderación porque, como apunta la nutricionista María Neira, “la flexibilidad y las excepciones también forman parte de la ecuación de la salud”, pero no como norma general. Especialmente si desayunáis (o merendáis) mucho fuera de casa.

La clave es tomártelo de manera parecida a cuándo tus hijos están en casa de los abuelo o en otra casa donde haya alimentos malsanos para desayunar como galletas y bollos: debemos relativizar. De lo contrario, no disfrutaremos nada y existe una posibilidad real de que contagiemos esa sensación de obsesión a los peques. Justo lo que más debemos evitar, ya que el objetivo debe ser enseñarles a comer de forma saludable con naturalidad. A largo plazo, y lo estricto con la nutrición suele conseguir el efecto contrario.

Las reproducimos a continuación porque consideramos que te pueden ser de gran utilidad para manejarte en una situación que se suele dar a menudo, sobre todo con más gente en la mesa, lo cual siempre complica controlar el contexto como a ti te gustaría. Neira, eso sí, advierte antes que “No siempre te funcionarán estos consejos y no siempre tenemos que desear que nuestros peques quieran comer un alimento de mayor calidad nutricional”. 


Dicho esto, es interesante conocer algunos trucos de la mano de especialistas como la citada nutricionista María Neira para poder gestionar y afrontar mejor un desayuno o merienda en una cafetería. En concreto, la fundadora de Nutriendo mi cambio, aporta cinco ideas efectivas en un post divulgativo reciente muy interesante.

No te adelantes a lo que crees que quiere y, por ende, no se lo pidas

Es muy habitual que pidamos por nuestros hijos e hijas directamente, sin consultarles. Y esto es justo lo que no recomienda hacer María Neira, ni tampoco otros expertos. En todo lo que podamos hacerles partícipes y que tomen ellos la decisión, mejor. Obviamente, dándoles herramientas que marquen límites y que les ayuden a hacerlo. 

Ofrece dos opciones de mayor calidad nutricional

Esta es una de las herramientas más eficaces, limitar las opciones. Os ayudará a evitar las alternativas con peores valores nutricionales y ellos sentirán que pueden elegir. Por ejemplo, dice María Neira, ofrécele pan con tomate o yogur con fruta.

Si pide una opción de baja calidad nutricional y está en edad de negociar, hazlo

De esta forma se sentirá con capacidad de elección, podrá saciar su deseo de dulce y, al mismo tiempo, cederá ya que no pedirá las dos cosas malsanas. Por ejemplo: que elija entre batido o palmerita, explica Neira. 

Si lo tiene otro no se lo niegues

Si lo pide cuando lo ve en la mesa porque otros comensales lo tienen, ponles un trozo junto con el resto de porciones que le has pedido. Este aspecto es fundamental para no trasladar obsesión, frustración, ansiedad o nervios. Si la mesa no da ejemplo no podemos exigírselo a los peques. Dale un trozo igual que si hay galletas en el desayuno se toma una o dos. 

No comentes

Si come algún ingrediente de menor calidad nutricional, relájate, disfruta y no hagas ningún comentario relacionado con esa elección. Elimina los comentarios de la ecuación porque le dan más importancia de la que tiene a una situación que en realidad es excepcional. 

Rubén

Rubén García Díaz

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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