Alimentación saludable

¿Cuál es el mejor desayuno para nuestros hijos?

¿Embutido? ¿Bollería? ¿Mermeladas? ¿Zumos? Sal de dudas sobre lo que un desayuno nutritivo debe contener.

Nos levantamos, desperezamos y vamos a por nuestros hijos. Unos besos de buenos días, unos achuchones y ¡a por el día! Y ¿qué es lo más importante que debemos hacer por la mañana? Efectivamente, tomar un buen desayuno pero, ¿qué debe contener?

Para empezar, es importante incluir un lácteo en la primera comida del día, ya que los nutrientes y vitaminas que nos aportan son fundamentales en el crecimiento de los niños. La leche tiene proteínas de alto valor biológico, hidratos de carbono y grasas, vitaminas B y A y diversos minerales como el fósforo pero, principalmente, el calcio: un elemento imprescindible para el desarrollo de huesos y dientes.

El calcio junto con la vitamina D es el responsable de la formación y fortalecimiento de los huesos del cuerpo. Por eso es tan importante que este producto esté incluido en el desayuno para que éste sea completo y nutritivo al 100%.

Un correcto desayuno infantil tiene que estar compuesto también de una pieza de fruta o de un zumo natural. Si el niño aún es muy peque con un gajo de mandarina, un trozo de manzana o medio plátano será más que suficiente. Ya habrá tiempo de darle más frutas cuando sea algo más mayor. Además hay que evitar los zumos envasados o no naturales ya que suelen llevar muchos azúcares añadidos que no son ni necesarios ni sanos para la dieta de nuestros hijos.

Hay que ofrecer al niño, junto a la fruta, un cereal: un trozo de pan, galletas, una torta de maíz, un puñado de copos de avena… Si vemos que no le resulta en exceso atractiva esta parte del desayuno es aquí donde podemos ponernos algo creativos y ofrecerle el cereal mezclado con la leche y añadir en ésta un poco de cacao para dar algo de sabor extra. Añadir un poco de este producto al lácteo no solo endulza su sabor sino que también aporta un extra de energía, y es que el cacao también carga las pilas.

Las mantequillas, mermeladas y embutidos podemos incluirlas en el desayuno pero no de manera habitual, sino de vez en cuando y, también, debemos saber que si algún día el niño se levanta sin ganas de comer hay que respetarlo porque lo más importante es crear el saludable hábito de sentarse a disfrutar de un desayuno variado, en familia y sin prisa, aunque eso implique madrugar un poco más.

El desayuno es, tanto para los peques como para los mayores, la comida más importante del día; tanto que si nos lo “ahorramos” hay estudios que certifican que llegamos al final del día más cansados y de peor humor.

Así que ya sabéis: un lácteo, una fruta y un cereal. Los básicos para un fantástico desayuno.

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