Pérdida de peso

¿Cuál es la clave para una familia sana?

La clave para una salud familiar óptima no se basa en comer menos o en restringir alimentos sino en comer mejor.

En plenas fiestas navideñas solemos excedernos con las comidas calóricas y esto no favorece a nadie en la familia. Los metabolismos que nosotros, los padres, tenemos ya no son los mismos de cuando teníamos veinte años y debemos cuidar nuestra salud cardiovascular pero, además, a nuestros hijos el exceso de dulces y calorías vacías tampoco les favorece.

En España, según un estudio del Instituto Nacional de Estadística (INE), el 18,67% de los niños sufren sobrepeso y el 8,94% padecen obesidad. Ante estos datos es importante replantearse las bases alimenticias de las familias de nuestro país. Sin embargo, en contra de la creencia popular de que la limitación de alimentos es la única forma efectiva de perder peso se ha demostrado que no es así: “Llevamos décadas de investigación para demostrar que, para reducir la obesidad o perder peso, la restricción de alimentos no es una buena estrategia a largo plazo”, afirma James O. Hill, profesor de Medicina y Pediatría y Director Ejecutivo del Anschutz Health and Wellness Center; además, el experto señala que, para los humanos, es difícil mantener la restricción de alimentos a lo largo de mucho tiempo. “Para que la gente ingiera una cantidad razonable de alimentos sin sentirse limitada en la comida, y mantener un peso corporal saludable, será necesario aumentar la actividad física de la población”, sentencia.

Entonces, si el organismo se esfuerza por conseguir un equilibrio entre la ingesta y el gasto de energía, ¿cuál es la clave para estar en forma? Según los expertos, combinar ambos factores y llevar una alimentación equilibrada –es decir, aprender a comer mejor, ya que nuestros hábitos alimenticios dejan que desear pese a nuestro esfuerzo en ser lo más sanos posibles- y llevar un estilo de vida activo y saludable -o lo que es lo mismo, abandonar de una vez por todas el sedentarismo al que estamos habituados-. Y, lo más importante, aprender que comer de una manera más inteligente no significa restringirnos, sino concienciarnos sobre el tamaño de las raciones que servimos y aprender a elegir alimentos menos calóricos y más nutritivos.

Teniendo en cuenta que nuestros hijos aprenden de nosotros y que la imitación es una de sus maneras más eficaces para asumir la realidad que nos rodea y enfrentarla es, por tanto, nuestro deber y obligación comer de manera sana y variada, evitando el exceso de calorías innecesarias, y esforzándonos en crear una rutina deportiva con la que nuestros hijos verán que la forma sana de relacionarse con la vida es un estilo de vida activo en contra del sedentario al que nos vemos abocados. 

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