Desayuno

Diez errores que todos hemos cometido alguna vez en el desayuno

¿Ir tarde y prescindir del desayuno? ¿Beber mucho café confiando en que sea lo que nos de energía frente al día? ¿Abusar de los ultraprocesados? ¿Olvidarte de beber agua? Si te sientes identificado con alguna de estas preguntas es que tu también has cometido alguna vez estos errores en el desayuno.

padre e hijo desayunando
Fuente: iStock

A lo largo de la vida, seguro que has escuchado muchas veces la frase "desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo". Pero no te dejes convencer por su éxito popular, es un mito erróneo respecto a la alimentación que está muy generalizado.

Esta conocida frase viene de la creencia de que son necesarias, por la mañana, muchas calorías para obtener grandes cantidades de energía que nos permitan aguantar a pie de cañón durante todo el día. Al contrario que en el caso de la comida y la cena, que lo que ingerimos se acumula a última hora y no se quema. Sin embargo, la nutrición depende de las rutinas de sueño, de actividad física y de trabajo de cada persona. Aquel que trabaja sentado, no precisa de tanta ingesta a primera hora, y el que va al gimnasio a última hora, necesita reponer fuerzas cuando el día está acabando.

Y tampoco es verdad eso de que el desayuno es la comida más importante del día, es una comida más en la que hay que incluir alimentos saludables y evitar caer en las malas prácticas. A continuación, los expertos de thyssenkrupp Home Solutions señalan 10 errores principales que todos hemos cometido alguna vez en el desayuno:

1. Saltarse el desayuno por completo

Hay mañanas que, o no sientes hambre cuando te despiertas, o vas tan mal de tiempo que te ves obligado a prescindir del desayuno. Este es el error más famoso de todos porque desregula las hormonas del hambre y hace que no sientes las bases de alimentación del día.

Si no eres una persona de desayunos, lo ideal es, al menos, tomar un puñado de nueces, almendras o frutos secos. Son alimentos que contienen muchas proteínas y grasas en un pequeño bocado y ayudarán a saciarte durante gran parte de la mañana.

2. No dedicarle suficiente tiempo

Un desayuno lento ayuda a procesar mejor la comida y también a la saciedad.

¿Sabías que cuando comes más rápido comes más cantidad? Al cerebro no le llega la información de saciedad y sigue comiendo aunque ya esté lleno.

3. Confiar en la cafeína para obtener energía

Y quién no lo haya pensado nunca, miente. Son muchos los que aseguran que hasta que no toman el primer café del día no están despiertos del todo. Y sí, es verdad que comenzar el día con una taza de cafeína puede mejorar la concentración, la resistencia y el rendimiento, sin embargo, el exceso de azúcar, crema o leche en el café aumentará la cantidad de calorías, y los azúcares agregados causarán una pérdida de energía posterior.

Además, el café con el estómago vacío puede ser demasiado ácido para el cuerpo, el primer sorbo debe tomarse después de haber comido algo.

Tampoco hay que olvidar que el café no deja de ser un estimulante y que cuando el cuerpo se acostumbre, va a demandar cada vez más. Dormir bien, hacer ejercicio y mantenerse hidratado son otras formas de ganar energía mucho más saludables.

4. No agregar grasas saludables

El desayuno (sobre todo el de los niños) está repleto de ultraprocesados: bollos industriales, cereales azucarados, galletas, etc. Son alimentos bajos en fibra y en grasas saludables. Las grasas son fundamentales para una dieta nutritiva ya que proporcionan muchos beneficios para la salud.

Incorporar grasas saludables en el desayuno puede ayudar a que te mantengas lleno de energía durante más tiempo. Por ejemplo, el aguacate y el aceite de oliva son alimentos con grasas saludables, acompañado de una rebanada de pan integral puede ser el desayuno perfecto o un yogur bajo en grasa acompañado de fruta, cereales o frutos secos para terminar de saciarte.

5. Relacionar desayuno con alimentos dulces

La publicidad nos ha hecho asociar sabores dulces y excesivamente azucarados con la primera comida de la mañana. Hay que evitarlos a toda costa. Para sustituirlos os proponemos por ejemplo la avena, que está deliciosa con unas gotas de aceite de oliva, queso parmesano, sal marina y pimienta negra. Combinarlo con aguacate, pepinos o tomate también es una gran opción.

6. Comer solo carbohidratos

Los carbohidratos son una fuente de energía saludable e importante, pero no son lo único que el cuerpo necesita para funcionar de la mejor manera. 

Como decimos siempre, lo importante es el equilibrio. En este caso de proteínas, grasas y carbohidratos para evitar que el azúcar en la sangre se dispare. Una pieza de fruta es nutritiva y puede ser excelente para comer con el desayuno, pero hay que asegurarse de comer otra cosa o poco después nos entrará el hambre.

Y hay que tener cuidado con los cereales, otro indispensable en las cocinas familiares, el cereal puede ser una bomba de azúcar sorprendente. Dependiendo de la marca, más de la mitad de cada tazón podría estar hecho de azúcar, y a menudo se combina con poca proteína.

Un buen desayuno debe ser una mezcla de proteínas y alimentos ricos en fibra, por ejemplo, huevos con verduras o yogur griego con frutas, nueces y semillas.

7. Confiar en los huevos para obtener proteínas

Los huevos, especialmente los revueltos, son una gran idea para desayunar de manera saludable, pero como con todo, no hay que caer en el abuso.

Además, hay mucha gente quiere evitar calorías y elige prescindir de las yemas. ¡Error! La yema del huevo es donde se encuentra la mayor parte de los nutrientes: ácido fólico, vitamina D, hierro...hay que tomar el huevo completo, pero como todo con moderación, es mejor variar y cada día tomar algo distinto.

8. No beber suficiente agua por la mañana

A menudo se nos olvida, pero es muy importante cada mañana darle al cuerpo el líquido que necesita después de una larga noche. Un vaso de agua es el mejor entrante del desayuno, y mejor si lleva un poco de limón.

Tomar o no zumos en el desayuno es el eterno debate. Por un lado es una manera de acelerar el consumo de frutas y verduras, pero carecen de fibra, lo que en última instancia aumenta el hambre y la somnolencia poco después del consumo. Si la rutina matutina incluye zumos, naturales siempre, hay que combinarlos con una alternativa que contenga proteínas y fibra.

9. Beber siempre leche desnatada

La leche sin grasa puede parecer una opción atractiva, pero lo que se ahorra en calorías se pierde cuando el cuerpo no puede absorber sus nutrientes. Las vitaminas con las que esta leche está fortificada son liposolubles, por lo que es importante tener algo de grasa para esos nutrientes.

La leche de soja, almendras y coco puede ser una alternativa saludable a la leche láctea, si se usan versiones sin azúcar agregada.

10. No disfrutar de un antojo

Por último, no podemos olvidarnos de la mejor parte del desayuno, disfrutar.  Afortunadamente, uno no come solo por nutrición, una buena salud implica siempre disfrute, experiencia y felicidad.

Hay muchos alimentos que no son la mejor opción para el desayuno si se come para proporcionar energía y mantenerse en forma, pero si el propósito es satisfacer un antojo o comer para disfrutar y ser feliz en realidad los antojos son una buena opción. Eso sí, siempre como excepción y nunca como norma general o rutina.

Foto Carla

Carla SMG

Soy periodista y algún día también seré escritora. Me gusta jugar con las palabras para crear mundos y derribar muros, para contar historias, informar, concienciar, emocionar e inspirar. Vivo de atardeceres líquidos, escapadas al monte y recuerdos en hojas de papel.

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