Rutinas

Qué horario de comidas es el ideal para los niños en verano

La flexibilidad es incluso necesaria durante las vacaciones, pero eso no quiere decir que el horario de los peques se convierta en un caos.

Sabemos que es difícil porque el tiempo nos pide retrasar la rutina para hacer planes cuando no hace tanto calor, a última hora de la tarde, y al día siguiente los peques no tienen que madrugar, pero es aconsejable que mantengan una rutina más o menos estable también durante el año en lo que respecta al sueño y a la alimentación. 

Durante 9 meses deseamos que mantengan un horario estricto en muchos casos, y no conviene cambiar el chip por completo los dos meses largos de verano. No se trata de agobiarse con el reloj, pero sí de tener un orden más o menos flexible.

Eso pasa porque se acuesten a una hora razonable para que no desayunen mucho más allá de las 10 de la mañana. A poder ser, un poquito antes. A partir de ahí, un snack a media mañana que no es imprescindible y comer de entre las 2 y las 2 y media de la tarde parece razonable en vacaciones. De lo contrario, sobre todo si han gastado mucha energía por la mañana, corremos el riesgo de que el sueño pueda con ellos y coman mucho peor de lo que lo harían estando todavía bien físicamente. ¿A quién no le da un bajón en verano hacia las 3-4 de la tarde? A los peques también. Es hora de relajarse, no de comer. 

Compartir mesa es importante todo el año

Tendremos margen para que merienden hacías las 6 de la tarde y cenen sobre las 9 de la noche. No pasa nada si es un poquito antes, como en invierno. Pero lo que no es recomendable es alargar la hora del inicio de la cena hasta más allá de las 10 de la noche solo porque a nosotros los adultos nos guste cenar a esa hora. Igual que comer a las 4 de la tarde. Es preferible mantener un horario decente y luego salir a dar un paseo nocturno si están todavía con energía.

También es muy recomendable que durante el verano compartáis mesa con ellos siempre que podáis. Por sus hábitos alimentarios y por el vínculo que generáis al estar tiempo juntos en familia. Pero esto implica que sean los horarios que les beneficia a ellos los que debéis mantener todos los miembros de la familia —de la casa si estáis con amigos compartiendo techo—; no tienen que ser los peques quienes cedan y se adapten a nuestros horarios de verano, sino al revés. 

La edad importa

Hay que ser más estrictos con el horario en el caso de los peques más pequeños que deban dormir sí o sí siesta. Por ejemplo, entre uno y dos años todavía es esencial que coman pronto y descansen cuando lo necesitan. 

Ya tendréis tiempo de ser más flexibles en sus horarios, no os dejéis llevar por la relajación de las vacas. Disfrutad, por supuesto, pero mantened una rutina como la que recomienda la pediatra Mar López en este post divulgativo. 

En él, la doctora propone que los peques de entre 13 y 18 meses se despierten a las 9 de la mañana, desayunen hasta las 9:30 horas, tomen un snack saludable y opcional a las 11, coman a las 13:30 horas; duerman un par de horas de siesta aproximadamente entre las 14 y las 16 horas, merienden y cenen a las 19:30 horas. A la 21 horas, según las recomendaciones de la doctora López, es la hora recomendable para que se acuesten.  

Rubén

Rubén García Díaz

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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