Platos fáciles y deliciosos

Ideas para que la lechuga no sea un aburrimiento para tus hijos

Tiene algo que, en general, hace huir a los niños, pero te animamos a seguir intentando que le cojan el gustillo con algunas ideas originales y ricas.

Las verduras de hoja verde, en general, no gustan a los niños. Es verdad que suelen conocerlas tarde porque no son alimentos aptos para introducirlos enteros durante los primeros compases de la alimentación complementaria por el riesgo de atragantamiento. Y a esto se junta que en las casas se comen mucho menos que otros grupos de alimentos. Especialmente la lechuga, que para muchas personas solo tiene cabida en la hamburguesa… y gracias. 

A los niños no les suele gustar la textura, tampoco el aspecto y el sabor no les conquista porque es un vegetal que necesita que otros productos le aporten cierta gracia para que resulte atractiva. Y en estas líneas vamos a intentar demostraros con algunas ideas ricas y saludables que sí es posible dotarle de dicho a la lechuga para que los niños la tomen con gusto, como un ingrediente más dentro de su dieta variada

Cuándo introducirla en su dieta

Eso sí, antes nos detenemos en unas nociones básicas sobre cuándo introducir la lechuga en los más pequeños. Aunque siempre hay que seguir las indicaciones del pediatra, los niños con edades comprendidas entre los 10 y 12 meses pueden comenzar a consumir de forma triturada este

vegetal”, dice Miren Aierbe, asesora culinaria de Florette. Efectivamente, la Asociación Española de Pediatría no pone problema a introducir la lechuga antes del año de edad, si bien es recomendable que esta se consuma triturada para evitar riesgos derivados de la masticación, que todavía es deficiente en los niños tan pequeños.

Por eso, una muy buena forma de acercar por primera vez la lechuga a los niños es triturándola junto a otros vegetales. Por ejemplo, Aierbe recomienda hacerlo con patata y zanahoria (o solo una de ellas) como primer puré que contenga lechuga. “Resultará una deliciosa y suave crema que encantará a los más pequeños”, explica la experta en nutrición. Aquí tienes una receta para preparar una crema de este estilo, apta para bebés de más de 6 meses.

Cómo prepararla

Poco a poco, siguiendo las recomendaciones de pediatras, se puede complicar más la receta de las cremas que incluyan lechuga. Por ejemplo, incluyendo puerro en la receta, que combina muy bien con la lechuga. Se puede añadir también pimiento rojo, guisantes, cebolla, calabacín, incluso una pizca de algunas especies como la nuez moscada a medida que los niños crecen y ya han probado alimentos de todos los grupos. Y apunta el queso como acompañamiento ideal para las cremas con base de lechuga. 

No es hasta los dos años, más o menos, cuando los expertos recomiendan introducir la lechuga sin triturar en los niños para que empiecen a experimentar tanto con su sabor, que ya se apreciará de forma más nítida, como con su textura. Esto último es un cambio grande para los peques, por lo que es posible que la rechacen de entrada. Un truco para que no sea así, y para que también les resulte más sencillo masticar al comienzo, es picarla en pequeñas tiras e incorporarla como acompañamiento de distintos platos junto al tomate, que es un vegetal que si se les introduce pronto les suele gustar mucho a los niños. 

Por supuesto, las hamburguesas, sándwiches, tacos y demás platos divertidos para comer con las manos son un recurso ideal para incorporar lechuga y que así la tomen los peques casi sin darse cuenta. “La lechuga puede ser parte del relleno de un wrap de pollo con rodajas de tomate y salsa rosa o de un sándwich con atún y huevo duro, indica Miren Aiarbe. 

Pero dado que no se puede abusar de recetas de este tipo, hay otras formas de incorporar la lechuga a su dieta. Y, de hecho, no en todas tiene por qué consumirse en crudo. “Una crema con cebolla, ajo, caldo de verduras, zumo de limón y unas hojas de lechuga es también deliciosa”, añade Aiarbe a la lista de ideas, a las que se pueden añadir también cremas, hervidos y fritos, entre otros. 

Por ejemplo, se puede cocer junto a patata y luego rehogar con un poquito de jamón picado en una sartén, también se puede picar e incorporar a unos buñuelos al hacer la masa, pero quien la ha probado cocinada al horno la recomienda con insistencia, y lo cierto es que está más rica que cocida. 

Para probarla así con los peques, basta con ponerla en una bandeja para hornear, salpimentarla y añadirle salsa de tomate casera y bechamel y un poco de queso rallado. Y si quieres enriquecer más la receta, prepara un fondo de carne picada con verduras -cebolla, calabacín, tomate y berenjena-, deja que este cocine lento y añade una capa sobre la lechuga antes de cubrirlo con bechamel y queso, como se hace con la lasagna entre capa de pasta y capa de pasta. Hornea hasta que esté dorada la capa superior y listo. 

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