Obesidad y sedentarismo, ¡culpables!

La diabetes tipo 2 también es cosa de niños

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Una alimentación saludable y el ejercicio pueden ayudar a prevenir una enfermedad que no para de crecer. Los genes son los grandes responsables... pero también los hábitos de vida.

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La American Diabetes Association alerta de que la diabetes tipo 2 está creciendo a pasos de gigante año tras año. Esta fuente estima que 1 de cada 3 personas tendrá diabetes antes del 2050. Y, dentro de los diferentes tipos, la 2 es la forma más común.

Y la situación no es más halagüeña en España. La Fundación para la Diabetes habla de los datos aportados por el último estudio di@bet.es: el 13,8% de los españoles mayores de 18 años tiene diabetes tipo 2, lo que equivale a más de 5,3 millones de personas. De ellos, casi 3 millones ya estaban diagnosticados pero 2,3 millones, el 43% del total, desconocían que padecían la enfermedad. 

Pero hay noticias alentadoras. Estas fuentes expertas en la enfermedad aseguran que los niños y los adolescentes pueden prevenir o retrasar la diabetes muchos años, estableciendo unos pequeños cambios que pasan por seguir una dieta saludable en casa y un aumento de la actividad fisica, limitando el tiempo que pasan delante de la televisión o jugando con videojuegos y animándoles a realizar una hora de ejercicio al menos tres veces por semana.

¿Pero qué es la diabetes tipo 2?

Esta enfermedad aparece cuando el cuerpo no produce suficiente insulina o las células no hacen uso de ella. Esta hormona es necesaria para que el cuerpo pueda usar la glucosa como fuente de energía. Cuando comemos el cuerpo procesa todos los almidones y azúcares, y los convierte en glucosa, que es el combustible básico para las células del cuerpo.

La insulina lleva la glucosa a las células. Si se acumula en la sangre en vez de ingresar a las células, aparece la diabetes. La forma de tratarla pasa por cambios de estilo de vida, medicamentos orales (pastillas), e insulina. 

Señales de alarma

A menudo, los niños y los adolescentes con diabetes tipo 2 no sienten síntomas. Aún así, hay que estar pendiente de los comunes en la diabetes tipo 2:

  • Más sed de lo normal.
  • Hacerse pis en la cama u orinar frecuentemente.
  • Visión borrosa.
  • Fatiga inusual.

Predisposición genética

Son más propensos a sufrir la diabetes tipo A:

  • Los niños y adultos sedentarios o con sobrepeso.
  • Quienes tienen familiares con diabetes tipo 2.
  • Mujeres que han padecido diabetes gestacional (lo que aumenta de 3 a 7 veces la predisposición).
  • Adultos con altos niveles de azúcar en sangre.

Ayudas para prevenirla

Está claro que evitar esta enfermedad es otra de las razones por las que Ser Padres continúa su campaña para combatir la obesidad infantil  "1,2,3… actúa YA" y busca soluciones que motiven una mejora en la calidad de vida de las familias.

Así es como nos hemos topado con Diabetes Prevent, un programa que ayuda a conocer nuestra predisposición genética a padecer la diabetes tipo 2 con un test, y que se completa con apps que nos ayudan a adaptar nuestro estilo de vida para prevenirla o retrasar su aparición. 

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El test desarrollado por la empresa biotecnológica Patia permite conocer nuestra predisposición genética a padecer este tipo de diabetes para, a partir de ahí, modificar con más o menos intensidad nuestro estilo de vida. Está avalado por la Fundación Carlos Slim de Salud, el Broad Institute de Boston y la Universidad de Harvard. 

  • Se puede adquirir online y realizarla en casa de forma muy sencilla. Se toma una muestra de ADN de la boca y se avisa a la empresa para que un mensajero pase a recogerla. 
  • Otra opción es realizar el test en alguno de los centros asociados (laboratorios, clínicas, farmacias…). 

En unos días se podrá saber online si el riesgo es bajo, moderado, intermedio o alto.

Una vez conocidos los riesgos, una app y una plataforma web (y un podómetro inteligente si se desea) permitirán:

  • Recibir consejo personalizado y acompañamiento sobre cómo prevenir la diabetes.
  • Controlar la alimentación.
  • Medir la actividad física.
  • Registrar tratamientos médicos.
  • Ver la evolución de las mediciones y compartirlas con el médico.
  • Introducir rutas. 
  • Plantear retos.

Hay que tener claro que el test no diagnostica la enfermedad pero sí sirve para detectar nuestro riesgo de sufirla o no y, si es alto, acudir al especialista para que nos haga las pruebas necesarias y nos indique un tratamiento si es necesario. 

Poque como aseguran las instituciones americanas y españoles tomadas como fuentes, el retraso en descubrirla implica que cuando se diagnostica la enfermedad el 50% presenta alguna complicación. Esto es grave si tenemos en cuenta que el tratamiento de las complicaciones es tanto más eficaz cuanto más precoz y que la diabetes afecta a órganos tan importantes como los riñones, la vista, el corazón o el sistema nervioso.

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