Alimentación sana

La mejor merienda: un bocata y algo de fruta

La merienda más nutritiva es el bocadillo de toda la vida más un poco de fruta. El niño no debería tomar otra cosa.

Merienda bocata

3:45 pm. Varias madres se reúnen con sus pequeños en los sofás del vestíbulo de la escuela infantil. Acaban de recoger a los niños, los pequeños salen muertos de hambre y quieren tomar su merienda. Como en la mayoría de los centros comen sobre las 12:00 h, es difícil que puedan aguardar hasta llegar a casa o el parque para repostar.

Mamá, ¿qué me has traído?

Sándwiches, fruta, tortitas de maíz… Cada mamá saca de una pequeña bolsa una merienda para su hijo. Según la doctora Olga Pérez Rodríguez, pediatra endocrinóloga del Hospital Clínico de Madrid, “Lo ideal es que esta comida tenga hidratos de carbono (pan, cereales), que les dan la energía que necesitan a esas edades, y fruta, esencial para comenzar a inculcarles hábitos saludables”, indica la doctora. Recordemos que la recomendación de los nutricionistas es comer al menos cinco raciones al día en total al día sumando fruta y verdura. “Una merienda completa debería aportar más o menos el 10-15% calórico del total diario”, dice la doctora.

Las proteínas, sin abusar, también son un buen ingrediente de la merienda, ya sea en forma de queso, leche, yogur o fiambre. El embutido es uno de los más socorridos. “Pueden tomar embutido todos los días, siempre que sea con poca grasa, porque el peligro de este alimento es que su aporte de grasas favorece la obesidad. Son más ligeros el pavo, el jamón serrano sin la parte blanca o el de York. Más grasos son el salchichón, el paté o el chorizo”, nos recuerda la experta.

En la guarde, Elena se ha terminado el tupper con trocitos de melón que le ha llevado su madre y empieza a hacerle ojitos al pan con jamón que le está dando a Manuel su cuidadora. “Siempre se le antoja lo que come el de al lado. Ya sé que es normal, pero a veces nos pone en un compromiso”, dice su madre. En esa ocasión, llegan a un trato con Manuel y le cambian un poco de jamón por una torta de arroz. “Aparte de la fruta, siempre llevo algo más de reserva para estos casos”, explica Bárbara.

Mariana ha llevado a su hijo plátano, muy socorrido porque es fácil de pelar, se puede transportar en el bolso, se mastica muy bien y ofrece un buen aporte calórico. “Lo malo es que la mayoría de las veces me paso un buen rato con él en la mano, yendo detrás de Adrián para irle metiendo los trocitos en la boca mientras juega”, nos confía. Aunque la doctora Olga Pérez Rodríguez señala que esto no es lo más recomendable. “Las rigideces no deben existir nunca, pero hay que sentarse a merendar. No pasa nada porque el niño interrumpa su juego un momento; es bueno que se centre en la comida”.

Lo que no deben tomar

Estos productos no solo no alimentan sino que llenan la barriga con exceso de azúcar, sal, grasas no saludables y aditivos poco recomendables. Por si eso fuera poco, quitan el hambre para comer alimentos nutritivos y tienen muchas calorías.

  • Zumos envasados
  • Batidos envasados
  • Aperitivos salados (gusanitos, aspitos…)
  • Postres lácteos azucarados
  • Quesitos de untar para niños

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