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La pandemia ha hecho que aumenten los casos de obesidad infantil: así podemos solucionarlo

El sedentarismo y la pérdida de empleo, con la consecuente bajada de ingresos económicos, han tenido graves consecuencias en la salud de los niños, aumentando el desarrollo de enfermedades crónicas a edades cada vez tempranas.

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Fuente: iStock

España es el tercer país europeo con mayores niveles de sobrepeso y obesidad infantil. Según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, casi el 40% de los niños de entre 3 y 8 años padecen de estos problemas. Son datos alarmantes, ya que pueden generar factores de riesgo de hipertensión arterial, problemas cardiovasculares, colesterol o diabetes tipo 2. En cambio, los niños con estilos de vida más saludables, mostraron menos posibilidades de tener obesidad a edades más tardías, así como de desarrollar enfermedades crónicas.

Ahora, un estudio de la Universidad de Oberta de Catalunya determina que el incremento de publicidad en bebidas y refrescos azucarados es uno de los factores que ha provocado el aumento de casos de obesidad infantil. El estudio, estima que un 81% de los niños españoles consumen refrescos y bebidas azucaradas cada semana y un 16% entre 4 y 6 días a la semana.

La situación global se ha multiplicado por 11 en estos últimos años y ha pasado de 11 millones a 124 millones. Tras la pandemia, estas cifras aumentarán significadamente, pero ¿de qué manera ha contribuido la COVID-19 a este incremento de sobrepeso en los menores? El sedentarismo ha sido el culpable, la falta de actividad física y una dieta inapropiada basada en alimentos ultraprocesados y comida basura ha provocado que muchos jóvenes hayan subido de peso. Los niños pasan más tiempo delante de las pantallas que jugando en la calle con sus amigos.

¿Quiénes son los más afectados?

El Estudio de Alimentación, Actividad física, Desarrollo Infantil y Obesidad en España conocido como Aladino 2019, determina que 23,2% de los menores que pertenecen a familias con una renta inferior a 18.000 euros brutos anuales padecían obesidad. El ministro Alberto Garzón en la presentación del estudio alegó que “En los barrios pobres, con rentas más bajas, la tasa de obesidad es el doble que en los barrios ricos. Es un problema que no es solo de salud, es también socioeconómico”.

Las clases más desfavorecidas carecen de una información nutricional básica para diferenciar entre lo que es y lo que no es saludable. Mantener una vida saludable, requiere de una serie de prácticas habituales como son la práctica de actividad física, un buen descanso, consumir alimentos de origen vegetal y menos alimentos con altas cargas de calorías y por último, pasar menos horas delante de las pantallas. La constitución de cada individuo también es importante, pero hay que aprender a cuidar esos factores para no inclinar la balanza negativamente, llevar una vida saludable reduce el desarrollo de enfermedades en adultos.

¿Qué podemos hacer?

Seguir una buena nutrición y una dieta rica en fibra ayuda a que los niños crezcan saludables. No importa su edad, los padres son los encargados desde su nacimiento de tomar medidas necesarias para mejorar su rutina nutricional y formarlos con buenos hábitos alimenticios.

Según la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), hay cinco estrategias fundamentales que sirven para llegar una dieta equilibrada:

  • Establecer un horario para las comidas en familia.
  • Servir una variedad de alimentos, combinar verduras con fruta y carne.
  • Darles un buen ejemplo a los hijos siguiendo una dieta nutritiva.
  • Evitar peleas en las comidas.
  • Involucrar a los niños en el proceso dándoles a elegir por ejemplo su fruta favorita de postre.
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