Patrocinado

Los niños españoles no consumen las cantidades diarias recomendadas para su cerebro

La dieta desequilibrada, los gustos o preferencias de los niños y los hábitos no saludables de los padres son los principales causantes de las carencias nutricionales de los pequeños.

Los primeros tres años de vida de los niños son críticos en su desarrollo y su alimentación es fundamental en el mismo. A pesar de la información que a día de hoy manejamos padres y expertos, la realidad es que los niños presentan carencias en nutrientes clave para su desarrollo en esta etapa como son el Omega 3, DHA, Hierro, Vitamina D o Yodo.

DHA son las siglas en inglés de ácido docosahexaenoico, un tipo de ácido graso Omega 3 que se encuentra de manera natural en la leche materna y ciertos alimentos y que resulta esencial para el desarrollo del cerebro de los niños ya que se compone en un 60% de “grasas buenas”.

El cerebro de nuestros hijos se desarrolla rápidamente durante sus primeros tres años de vida y el DHA resulta fundamental en este crecimiento ya que contribuye al desarrollo cognitivo y, por si no fuera suficiente, también refuerza su sistema inmunitario.

El jefe del sistema nervioso (el cerebro) madura cuando se forman las conexiones neuronales de forma óptima y permite transmitir las señales e impulsos nerviosos de manera eficaz. Para que esto ocurra es importante que también ocurra el proceso de mielinización que permite que la comunicación entre células sea más rápida y “nítida” y la mielina, que es lo que recubre a las células, se compone principalmente de ácidos grasos esenciales como el DHA, por eso este nutriente resulta imprescindible en el proceso del desarrollo cerebral.

El Hierro es otro elemento fundamental en nuestras vidas ya que ayuda a transportar el oxígeno y la baja concentración de este elemento en nuestra sangre puede influir en alteraciones de la actividad cognitiva y del sistema nervioso central.

Con esta información seguro que no estamos diciendo nada que vosotros, como papás responsables, no supierais ya y, sin embargo, nos encontramos con que alrededor del 50% de los niños españoles no toman las cantidades diarias recomendadas de estos elementos. Las causas son variadas aunque las principales derivan de los desequilibrios alimentarios y los malos hábitos, en cuanto a nutrición, que arrastramos los padres.

También influye el hecho de dejarnos guiar en exceso por los gustos o preferencias de los niños: le encantan las espinacas que son muy ricas en ácido fólico y hierro pero no le gusta nada el pescado; nos confiamos pensando que su alimentación está compensada, y no es así.

Lo ideal sería que las cantidades diarias recomendadas de todos los nutrientes que sus cuerpecitos, y cerebros, necesitan las recibieran directamente de los productos naturales y sus cocinados pero, a veces, resulta imposible. Por ello, la leche adaptada o de crecimiento es una gran aliada que resulta una alternativa útil y práctica a la hora de incorporar estos nutrientes en la alimentación del niño, ya que la leche, per se, ya está incluida en la dieta del niño cada día y el uso de este tipo de leche puede resultarnos genial para mantener una correcta alimentación fundamental y básica de los nutrientes esenciales que nuestros hijos necesitan.

 

Continúa leyendo