Alimentación ecológica

“Los padres hacemos cada vez más un gesto muy importante con la comida: dar la vuelta al envase”

La alimentación ecológica o natural es una tendencia en auge. Cada vez más, la cesta de la compra de las familias está compuesta por alimentos ecológicos. Dentro de esta tendencia, la alimentación ecológica para bebés también está ganado peso y los padres prefieren leches, purés y galletas elaborados con materias primas eco. Hablamos con los creadores de una marca 100% española.

“Los padres hacemos cada vez más un gesto muy importante con la comida: dar la vuelta al envase”

Lola Zozaya y Alfredo de Lara son padres de dos niñas y de un proyecto emprendedor que nació a la par que la mayor de sus hijas. En un contexto de mayor preocupación por la alimentación infantil y de auge de los productos eco y bío, hace un año lanzaban Yammy, una empresa familiar que se ha convertido en la primera en España en ofrecer purés infantiles 100% ecológicos y cocinados de forma artesanal, "como en casa”. En Ser Padres nos hemos querido dejar pasar la oportunidad de hablar con ellos.

Vuestro proyecto emprendedor se ha enfocado en el ámbito de la alimentación infantil. ¿Nos preocupamos cada vez más los padres por lo que comen nuestros hijos?

Sí, sin duda cada vez más hacemos un gesto muy importante: dar la vuelta al envase. Los padres poco a poco vamos examinando cada producto buscando ingredientes que no son adecuados para nuestros hijos, alérgenos… Y afortunadamente esto es lo correcto. Al principio tardaremos en identificar cada producto que nos gusta, pero luego llenar la cesta de la compra se convierte en algo rutinario y que además haces con la confianza de comprar mejores productos.

En concreto vuestra apuesta es por productos 100% ecológicos: ¿Tenéis la sensación de que en España cada vez se consume más producto eco/Bio y que ese repunte ha llegado también al sector de la infancia y de los productos específicos para bebés?

Desde luego la conciencia y el consumo de productos bio ha llegado para quedarse. No es una moda pasajera. Si para los adultos es importante tener en cuenta los productos ecológicos, para nuestros hijos debe de ser muchísimo más importante ya que lo que consuman en etapas tempranas y los hábitos nutricionales que les ayudemos a crear serán la base de su alimentación del mañana. 

Diversos estudios recientes señalan que los productos eco tienen el mismo aporte nutricional que otros que no lo son. Pero, creéis que más allá del aporte nutricional, ¿los padres cada vez tenemos más conciencia medioambiental y pensamiento de sostenibilidad en nuestras decisiones de compra?

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Son dos aspectos completamente diferentes, aunque yo personalmente discrepo con eso de que nutricionalmente son exactamente iguales. No lo son, ya que muchas frutas y verduras bío, al no estar genéticamente modificadas, llevan un crecimiento más natural; y, además, al no tener pesticidas, tienen una calidad superior, un sabor y un olor más intensos y naturales, por lo que nutricionalmente no pueden ser iguales.

Otro de los puntos fuertes de Yammy es el valor de lo “casero”, una característica que también está muy al alza como estrategia de marketing en el ámbito de la alimentación. ¿Qué implica el “hecho como en casa” en el caso de vuestros potitos?

Nosotros no lo usamos como una simple estrategia de marketing, ya que realmente cocinamos así. Guisamos en ollas de 400 kg, añadiendo todos los ingredientes de cada receta hasta que el caldo hace “chup chup”, literalmente. Posteriormente trituramos en batidora hasta tener una textura como la que obtenemos en casa y finalmente damos a los purés un baño maría sin ningún tipo de conservante artificial. Tardamos más de una hora en cada cocinada, así que como podrás ver, más casero no se puede hacer.

Hemos leído que vuestra marca nació casi a la par que Paula, vuestra primera hija: ¿Son vuestros potitos el producto con el que soñabais para su alimentación?

Desde luego que sí. Es más, todo el proyecto arrancó porque vimos que no había en el mercado ningún producto que nos convenciera para dar a nuestra peque. Ella fue nuestro “conejillo de indias”, ya que las primeras muestras que nos envió el laboratorio coincidieron con el momento en el que ella empezaba con purés. También aprovechamos que muchos de nuestros amigos tenían hijos en la edad de comer potitos y hacíamos meriendas con todos para ver sus reacciones. La verdad es que esto nos ayudó muchísimo, ya que ellos son quienes tienen la decisión final. Y ahora con la llegada de nuestra segunda hija, Lucía, podemos decir que ya tenemos una nueva catadora oficial de Yammy.

 

¿Y cómo ha sido eso de emprender siendo padres? ¿Cómo os organizáis? Que seguro que no es fácil sobrevivir al caos…

Bueno, todo empezó juntando los ahorros que teníamos, conformando todas las áreas que lleva una empresa y contratando a todos los especialistas que se requieren para lanzar un proyecto así, cosa que nos llevó algo más de año y medio. Empezamos trabajando en casa, con lo que era todo un poco caótico. Luego nos mudamos a una nave y el hecho de que nuestra hija Paula empezase a ir a la guardería nos ayudó a marcarnos unas horas de trabajo para sacar todo adelante.

 

Cada vez hay más padres que emprenden tras la maternidad/paternidad. ¿Creéis que esta experiencia nos hace ser más creativos o al menos utilizar más y mejor esa creatividad?

Por supuesto. Aunque puedes pasar muchas noches durmiendo poco, nosotros teníamos la ilusión de poder sacar adelante el proyecto, por lo que pensar en Paula era un empuje. Además, con la maternidad y la paternidad tu creatividad y capacidad de trabajo crecen exponencialmente. Fue duro también, en nuestro caso, el hecho de que nos lo jugamos todo a una carta, así que tenía que salir bien sí o sí.

 

No sé si ser padres nos hace también más empáticos, más solidarios. En vuestro caso tenéis un proyecto en marcha con la Fundación Madrina. ¿En qué consiste?

Nosotros nos hicimos una promesa: si salía todo bien, teníamos que ser agradecidos y ayudar a personas necesitadas, ya que nosotros habíamos sido afortunados. Así que para cumplir esa promesa buscamos y encontramos a la Fundación Madrina, que era justo lo que buscábamos: un banco de alimentos de bebés. Desde entonces colaboramos con ellos prestando nuestro apoyo y mediante un programa que hemos llamado “Una Cuchara Solidaria”, que consiste en que por la compra de cada potito del programa nosotros aportamos uno más a la Fundación. Además, antes de cada entrega hacemos recolecciones de pañales y leche en polvo entre todos nuestros contactos para poder llevarles más productos.

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