Cuida su dieta

No, el menú infantil de un restaurante no suele ser una buena idea para tus hijos

Aunque a priori parece una solución ideal para que coman los niños y niñas, en la mayoría de los casos está compuesto por alimentos malsanos.

Cuando salimos a un restaurante con niños y niñas pequeños tendemos a valorar positivamente que tengan “menú infantil” porque creemos que nos facilita la vida. “Así podremos comer todos tranquilos”, pensamos. En lo que no nos fijamos tanto es en qué consiste ese menú infantil, que habitualmente incluye pasta con salsa de tomate industrial, pizzas, hamburguesas, fritos y postres dulces, y apenas lleva fruta y verdura en su composición. 

Las autoridades sanitarias y pediátricas repiten una y otra vez que los alimentos a evitar en la dieta de los niños (y de los adultos) son fundamentalmente los que conforman estos tres grupos: azucarados, ultraprocesados y grasas saturadas. Así lo hace, por ejemplo, la Sociedad Valenciana de Pedriatría. Pues bien, en estos menús del día infantiles estándar es habitual que encontremos platos llenos de ingredientes que se pueden clasificar en dichos grupos. 

Ingredientes poco saludables para su alimentación

Macarrones con tomate y nada más, pizza que no sabemos con qué está hecha su masa, hamburguesa con patatas fritas, tartas o yogures azucarados, fingers rebozados de pollo, etcétera, etcétera. Si incluyen pescado, suelen ser también barritas rebozadas (que también podrían ser ultraprocesadas) y de fruta o verdura, como mucho lo que caiga en la pizza, que ni eso porque suele ser de jamón York y queso. 

No es de extrañar que los datos sean tan preocupantes en lo que respecta a la alimentación infantil, la obesidad y demás indicadores relacionados con la nutrición en menores de edad. Y es que esto es solo el ejemplo del “menú infantil”, desproporcionado y falto de ingredientes saludables en la gran mayoría de ejemplos. Es que a ello hay que sumar lo mal que desayunan muchos niños y niñas —Entre el 30% y el 45% de los niños no realizan un desayuno adecuado, según un informe de AESAN—, lo poco que se elige la fruta como snack, almuerzo o merienda en comparación con galletas, batidos y demás ultraprocesados y productos azucarados (bollería sobre todo) y las cenas, donde también tenemos margen de mejora.

En estas últimas todavía son habituales los días en los que se cena “un vaso de leche con galletas” o en los que se abusa de los fritos, da igual si es pescado o carne, y ni siquiera se les acompaña con algo de verdura en cualquiera de sus muchas alternativas.

Pequeños gestos para cambiar de hábitos

No se trata de que cambiemos de golpe todos los hábitos nutricionales en casa porque aquello que se hace paso a paso tiene más probabilidades de persistir a largo plazo. Y qué hay más fácil de cambiar que aquello que no nos incumbe directamente a nuestro día a día porque cuando vamos a un restaurante no somos los que cocinamos. Dale una vuelta a esa costumbre de pedir menú infantil si este es como los de toda la vida. Seguro que en la carta o menú del dia “normal” hay platos que les gustan a tus hijos y son mucho más nutritivos. 

Puede que la primera vez no lo acepte porque si va a un restaurante piensa en pasta con tomate, hamburguesa y fingers, pero es cuestión de explicarle los motivos del cambio e insistir en ello. Y, por supuesto, en dar ejemplo. Esto último por descontado ya que no hay nada que sea más efectivo que esto. 

Rubén

Rubén García Díaz

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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