Alimentación saludable

Mitos y verdades de los hidratos de carbono

Somos conscientes de su importancia en la alimentación de la familia pero ¿comemos lo necesario o caemos en viejos tópicos?

El sobrepeso es un problema real en muchas familias españolas y una tendencia que debemos cambiar con prontitud para lograr una salud familiar correcta. Sin embargo, seguimos estigmatizando diferentes grupos de alimentos y pensamos que eliminando o restringiendo su consumo conseguiremos llegar antes a nuestro peso ideal pero no es cierto.

Esto suele pasar principalmente cuando hablamos de los hidratos de carbono. Es el nutriente que peor fama tiene pero es fundamental para nuestro organismo y el de nuestros hijos, ya que gracias a ellos conseguimos la energía con la que afrontamos nuestro día a día.

Como comentamos, los hidratos de carbono aportan energía pero además forman parte del tejido conectivo y el nervioso, ¡y hasta del ADN! Se dividen en dos grandes familias: los simples y los complejos.

Los carbohidratos simples tienen sabor dulce y son de rápida absorción, es decir, que aportan un chute de energía inmediato. Aquí es donde encontramos la glucosa y la fructosa, la lactosa (azúcar de la leche), galactosa y la sacarosa (azúcar común obtenido de la remolacha o caña de azúcar). Son estos de los hidratos que, aunque necesarios para el correcto funcionamiento del organismo, no deberíamos abusar y según la Fundación Española del Corazón no deberían representar más del 10% del total de la energía.

Los hidratos de carbono complejos tienen una absorción intestinal más lenta, sacian y te quitan el hambre durante más tiempo. Entre ellos se encuentran el almidón (presente en cereales, tubérculos y legumbres) y el glucógeno (almacenado en el hígado y el músculo y principal reserva de energía de tu cuerpo). Estos son los hidratos de los que debemos hacer uso principalmente para mantener una alimentación adecuada

Según avanza el estudio científico ANIBES (Antropometría, Ingesta y Balance Energético en España), desde la EFSA (European Food Safety Authority) se propone un rango de referencia del 45 al 60% del total de la ingesta de energía para los hidratos de carbono, donde la suma de monosacáridos y disacáridos represente menos del 10,0 % de la ingesta total de energía. Además, el estudio ANIBES muestra un bajo consumo de energía procedente de los hidratos de carbono (41,1 %), donde la contribución más baja se observa en los hombres mayores (39,6 %) y la mayor ingesta en mujeres adolescentes (45,2 %).

Màrius Foz, Catedrático emérito de Medicina de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Barcelona, cuenta que “sólo el 25% de la población alcanza el objetivo mínimo aconsejado por la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria” respecto al consumo de estos nutrientes, algo que debe cambiar.

Así que ya sabemos, la alimentación debe ser equilibrada, contener la cantidad necesaria de hidratos de carbono (principalmente complejos) y no olvidarnos de que lo mejor para estar sano y no tener futuros problemas cardiovasculares es realizar deporte y dejar la vida sedentaria de lado.

CONTINÚA LEYENDO