Consejos de expertos

Pautas para mejorar la alimentación de los niños que debes seguir en casa

De la mano de la Asociación Española de Pediatría, repasamos cuáles son los consejos más efectivos para que las comidas sean productivas para el vínculo familiar, la educación de los peques y, por supuesto, su salud.

Familia comiendo (Foto: iStock)
Familia comiendo (Foto: iStock)

Aunque a veces a los abuelos les cuesta entenderlo y, con su mejor intención, insisten en dar consejos sobre cómo actuaban ellos cuando educaban. Por eso, aunque son una fuente que siempre está bien escuchar porque se puede aprender mucho de ellos, conviene consultar también otras. Sobre todo, las especializadas, especialmente si tiene que ver con la salud, la psicología y el comportamiento infantil, y con la alimentación. 

En este texto nos centramos precisamente en el último aspecto, la comida. Y en concreto, en cómo mejorar la alimentación de los niños. La Asociación Española de Pediatría ofrece una serie de pautas muy concisas y muy sencillas de aplicar en su mayoría para que los padres pueden ayudar a sus hijos a comer mejor. 

Lo importante, de todos modos, es cómo se afrontan los momentos desayuno, comida y cena. De nada sirve querer inculcar determinados hábitos si no se hace con paciencia y con ganas de aprovechar el momento para disfrutar de un rato agradable en familia. A veces no sale bien (muchas en algunas familias), pero mantenerse positivos y no verlo como una carga o un suplicio es el primer paso para que los consejos de la AEP funcionen. 

La hora de la comida debe ser un momento agradable y relajado

Este consejo va en la línea de lo mencionado en el párrafo anterior, y es que si el clima no acompaña, los niños lo notan y todo se complica.

Rutina diaria de horarios y normas en la mesa

De igual forma que es importante en el sueño para que este sea reparador y los peques duerman lo que necesitan, en las comidas es aconsejable que los horarios no varíen como lo hace el trazado de un valle. Se pueden manejar horquillas y tener cierta flexibilidad, pero en la medida de lo posible son los adultos los que deben adaptarse a los horarios de los peques y no al contrario. 

Ayuda que coman en compañía

Todos los expertos afirman que los niños aprenden imitando, y en la mesa no es distinto, así que no hay mejor forma para que asimilen hábitos correctos que comer en familia al mismo tiempo que sus padres. Para estos puede resultar menos placentero, pero estarán dando prioridad a sus hijos. 

Flexibilidad con las cantidades de comida

Los niños saben si tienen apetito o no, así que mantener un cierto margen en lo que respecta a las cantidades es bueno. Evidentemente, no es lo mismo esto que dejarse tomar el pelo, pero forzarles a comer de más solo puede traer consecuencias negativas ya que asociarán la comida a conceptos negativos.

Fomenta la autonomía

Otra de esas pautas en las que se prioriza la educación de los peques por delante del confort de los padres, que tendrán que recoger más de la cuenta hasta que su hijo aprenda a comer bien de forma autónoma. Pero, sin duda alguna, es mucho más positivo para el peque, que será autónomo antes si se le deja intentarlo.

Establecer un espacio fijo en la mesa para comer

Dejar que los niños correteen mientras comen es un error por varios motivos, entre ellos porque acaban comiendo menos. La prueba son las reuniones con amigos en las que “comen mientras juegan”. Jugar, juegan mucho, pero para que coman hay que perseguirles.

El menú lo eligen los padres

Es fundamental no cambiarlo por el rechazo del niño. Se puede adaptar antes de darle forma, ser flexible, incluso darles a elegir qué quieren comer en alguna ocasión, pero una vez se decide qué menú es el definitivo, este no de debe cambiar. Y si es posible, lo ideal es que los adultos coman lo mismo que los niños.

Podemos ser flexibles en el orden de los platos

Es uno de esos puntos de la “ negociación” en los que no es grave ceder, según la AEP, así que si el niño prefiere comerse antes el segundo que el primero, no pasa nada porque lo haga. Lo importante es que coma con gusto.

Evitar distracciones como la tele

Tampoco la tablet o juguetes, por el mismo motivo que no se recomienda que coman sin estar sentados en la mesa. El descontrol alimentario es mayor si comen distraídos y además se destruye el primer y principal consejo: convertir la comida en un momento de convivencia familiar. 

Se deben reforzar los logros y felicitar cuando hayan dado un paso adelante

Esto es muy importante porque los padres acaban el día con la sensación, real, de haber dicho muchas veces “no” a sus hijos. Reforzar sus logros es clave para mejorar en el campo que sea, también en lo que respecta a la alimentación. 

Evitar utilizar tretas como los sobornos, las amenazas, la fuerza, o los castigos

Puede que sirvan a corto plazo pero a medio y largo se convierten en un problema porque son un arma de doble filo. La insistencia ha de ir por un camino distinto, el de la palabra y el entendimiento, por mucho que este tenga más piedras en medio que los otros. El fruto que se recoge es mucho más rico cuando se supera dicho camino.

Además, utilizar trucos como ser atractivos con las presentaciones, poner cantidades ajustadas (mejor que pidan repetir pero que no se les haga eterno el plato porque esté demasiado lleno), o animarles a participar en el cocinado del menú para que vean la cara amable y divertida de la cocina, son también pautas recomendables por distintos expertos para que los niños coman mejor.

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