Alimentación en el niño

Pescado azul: sus maravillosos beneficios nutritivos en la alimentación infantil

Lleno de proteínas de alta calidad, vitamina D y grasas saludables omega-3, el pescado azul es una opción nutritiva excelente, en especial a partir de los 2 años de edad.

El pescado es un alimento saludable que debe formar parte de la dieta del pequeño poco después de que comience a comer alimentos sólidos, generalmente a partir del séptimo u octavo mes, pudiendo añadirlo al puré de verduras incluso como sustituto de la carne. Y el pescado azul destaca por ser un tipo de pescado igual de nutritivo, aunque se deben mantener algunas precauciones al respecto.

No hay duda de que el pescado es un alimento tremendamente nutritivo, especialmente rico en proteínas de alto valor biológico. Esto significa que las proteínas del pescado contienen todos los aminoácidos esenciales, en cantidades necesarias para el cuerpo.

¿Y qué significa que un aminoácido es esencial? Básicamente se considera que un aminoácido es esencial cuando el cuerpo no puede producirlo por sí mismo, por lo que debe ser obtenidos a través de la dieta. Existen un total de 8 aminoácidos esenciales, indispensables para el organismo. Además, es un alimento bajo en grasas y rico en otros nutrientes esenciales, como vitamina D y vitaminas del grupo B.

A la hora de aportar pescado a la dieta del pequeño puede utilizarse pescado congelado, el cual conserva las mismas propiedades nutritivas que el pescado fresco. Y lo más común es empezar con pescado blanco, en especial con merluza, gallo, lenguado o pescadilla. A la hora de prepararlo es habitual hervirlo junto con las verduras del puré, para luego pasarlo todo por la batidora.

Sobre las cantidades recomendadas, se suele empezar con aproximadamente 40 gramos de pescado blanco, y es recomendable que el pequeño tome pescado dos o tres días por semana. No obstante, dado que el pescado azul suele ser peor tolerado por su mayor contenido en grasas, no se suele aconsejar su inclusión en la dieta infantil hasta después del primer año de vida. Además, al ser peces más grandes, pueden presentar un mayor contenido en mercurio, motivo por el cual es necesario saber qué pescados azules son adecuados, y cuáles no tanto.

¿Qué beneficios nutritivos ofrece el pescado azul en la alimentación del niño?

El pescado azul es también conocido como pescado graso, por la cantidad de grasa que aporta. Por ejemplo, mientras que un pescado blanco solo tiene un 2% de ácidos grasos poliinsaturados, el pescado azul se caracteriza por aportar más de un 5% de estas grasas.

El pescado azul es especialmente rico en ácidos grasos omega-3. Estas grasas saludables son fundamentales para la salud del niño desde el principio, incluso desde antes de que nazca, ya que mejora el desarrollo cognitivo, y promueve el crecimiento y el desarrollo del cerebro (especialmente en bebés prematuros). De hecho, en la etapa escolar aumenta la capacidad de concentración y mejora las habilidades mentales, e incluso podría ayudar a reducir la diabetes tipo 2 en niños que presentan un mayor riesgo.

También aporta interesantes cantidades de vitamina D y vitamina A. La vitamina D, por ejemplo, puede ayudar a desarrollar unos huesos fuertes y saludables, algo fundamental en la alimentación infantil, ya que los pequeños se encuentran constantemente en pleno desarrollo y crecimiento.

Por otro lado, la vitamina A es esencial no solo para mantener una buena salud de la vista, sino que mantiene la salud de los dientes, la piel y las uñas, además de que es fundamental para tener un sistema inmunitario saludable, ayudando al organismo a combatir mejor las infecciones y las enfermedades respiratorias.

Y no podríamos olvidarnos de su aporte en otros nutrientes igual de importantes, como el calcio, hierro, yodo, fósforo y vitaminas del grupo B.

¿Cuándo empezar con el pescado azul y cuáles no son tan adecuados?

A partir del séptimo u octavo mes es probable que tu pediatra te recomiende comenzar a administrar pequeñas cantidades de pescado blanco, añadiéndolo al puré de verduras.

Sin embargo, con el pescado azul lo habitual es esperar un poco más, no solo por la dificultad que puede suponer para el sistema digestivo del pequeño su digestión (especialmente por su mayor contenido graso), sino por la presencia de mercurio, ya que existen algunos pescados que pueden contener más mercurio del recomendado.

El mercurio es un metal pesado muy tóxico para el cerebro humano, en especial para el de los niños pequeños, ya que aún se encuentra en pleno proceso de desarrollo y crecimiento. Aunque solo supone un problema cuando se consumen altas cantidades de estos pescados. Y si tenemos en cuenta que la dieta infantil se basa principalmente en leche, cereales, frutas, verduras… y algo de pescado y de carne, es en realidad muy difícil superar las cantidades recomendadas.

Lo ideal es empezar con el pescado a partir de los 18 meses de edad, aunque los niños menores de 3 años deben evitar el consumo de atún rojo, lucio, pez espada y tiburón. Mientras que los niños entre 3 y 12 años pueden limitar el consumo de estos pescados a 50 gramos a la semana, o bien 100 gramos cada dos semanas.

Como vemos, no hay duda de que el pescado azul supera en beneficios al pescado blanco, gracias especialmente a su mayor aporte en grasas saludables, proteínas de alto valor biológico y determinadas vitaminas. No obstante, su contenido en mercurio hace que no sea recomendable superar las cantidades de raciones semanales aconsejadas.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

CONTINÚA LEYENDO