Evita peligros

5 pescados con pocas espinas ideales para niños

Vamos a intentar condensar en esta guía exprés qué variedades de pescados son los que más fácil lo ponen con niños en casa

Pescado y espinas son dos elementos inseparables de la misma ecuación. Es una obviedad, pero no por ello debemos dejar de tenerlo en cuenta como base a la hora de buscar y encontrar pescados que faciliten que los peques lo incluyan en su dieta en casa.

Esto sí es posible, ya que hay pescados magníficos, en cuanto a sabor y también componentes nutricionales, como es el caso de la caballa o el salmonete, por ejemplo, que con niños se convierten en una pequeña tortura comerlos por la cantidad de espinas que tienen. 

Si os da miedo, pereza o simplemente respeto incluir este tipo de pescados en vuestro menú, lo entendemos perfectamente. Pero esto no es excusa para dejar de comer pescado en casa porque hay otras especies que no presentan tantas espinas o bien que el pescadero puede preparar con mimo para obtener sus lomos o filetes completamente limpios. 

Esta última es la clave: más que buscar pescados con pocas espinas, lo acertado es elegir aquellos que puedan llegar a casa ya sin ellas. Es el caso de la merluza en lomo o filetes, el bacalao y la pescadilla, por ejemplo, pero también de pescados como el gallo y el rodaballo, dos especies que el pescadero puede filetear y quedarán perfectos para hacer a la plancha, al horno o al vapor en un visto y no visto. 

Alternativas

Una opción altamente recomendable que debes unir a esta lista de alternativas es el salmón en lomos, que es un recurso fantástico además porque se puede comer en crudo después de ser congelado o cocinado de maneras muy diversas y todas ellas rápidas y aptas para todos los niveles: al papillote, al horno, a la plancha, al vapor, etcétera.

Menos recomendables son el atún, el bonito y el emperador, ya que son pescados que gustan mucho por lo general a quienes aborrecen o temen las espinas pero al ser piezas grandes, las autoridades alertan de que su consumo debe ser moderado por una cuestión sanitaria, por la posible presencia de mercurio en su composición. De vez en cuando, en cualquier caso, son una opción a tener en cuenta.

Obviamente, en todos estos casos, siempre hay que volver a revisar en casa con sumo cuidado que no haya quedado una espina perdida dentro del pescado ya limpio, pero está claro que es la opción que más minimiza el factor espinas. 

Piezas enteras

La otra opción es comprar piezas enteras de pescado que se queden con su espina central hasta ser cocinados pero que luego se limpien con relativa facilidad y rapidez. 

En este sentido, los gallos de ración son una buena alternativa porque sus pequeñas espinas laterales se retiran con sencillez y el esqueleto central es muy visible; la carne se separa sin problemas de él. 

El lenguado, que también tiene espinas en los costados fáciles de retirar, es otro pescado que recomendamos para el consumo en casa si hay niños en la familia. 

Más dudas presentan las lubinas y doradas, dos pescados que solucionan una cena rápida, rica y nutritiva porque se cocinan al horno “solos” pero que sí suelen tener trampas en forma de espinas escondidas en sus lomos. Si las compráis, lo cual está muy bien desde el punto de vista nutricional, tened mucho cuidado al limpiarlas para los peques. 

No te olvides, por último, de los boquerones, que cuando son chiquititos se pueden comer hasta con la espina central incluida. No así en el caso de los niños, a los que es recomendable ofrecérselos ya limpios de esta espina central. Limpiarlos es “un rollo”, pero si vuestro pescadero es de confianza, compráis a menudo y en cantidad, y acudís en un momento donde no haya mucha gente esperando, seguro que os lo prepara para que solo tengáis que freírlos en casa. 

Continúa leyendo