Publicidad y niños

El 90% de la publicidad dirigida al público infantil incumple la normativa de alimentación saludable

Los anuncios de bollería industrial y productos lácteos son los que más infringen las normas, tras analizar 177 piezas audiovisuales de cinco canales de televisión.

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Fuente: iStock

Un reciente estudio realizado por investigadores de la Universidad de Cádiz y la Universidad de Sevilla concluye que 9 de cada 10 anuncios publicitarios de alimentos y bebidas dedicados a niños incumplen la normativa del Código de Publicidad de Alimentos y Bebidas Infantiles (Código PAOS) y esto provoca, según los autores, el aumento en la obesidad infantil.

“En España, alrededor del 50% de los espacios comerciales de bebidas y alimentos dirigidos a menores de 12 años son productos no saludables”, dicen los investigadores. En los últimos años se ha incrementado la obesidad y el sobrepeso en los países más desarrollados, la situación global se ha multiplicado por 11 y ha pasado de 11 millones a 124 millones. La obesidad infantil se ha convertido en un problema que, con la pandemia, ha provocado que los niños abandonen sus rutinas de actividad física y se sienten delante de una pantalla viendo pasar las horas. Los alimentos ricos en grasas han visto cómo sus ventas aumentaban durante este último año y parte de ello se debe a los anuncios publicitarios en televisión.

Tras analizar las 177 piezas, los investigadores han concluido que los anuncios “incumplen sistemáticamente este código que se traduce en hábitos alimentarios inadecuados entre los niños”. El Código PAOS, previene la obesidad y la salud, promoviendo el bienestar físico y la felicidad de los niños a través de una dieta saludable rica en fibra y baja en calorías.

¿Cómo les afecta la publicidad a los niños?

Los niños no tienen los filtros que tienen los adultos y son incapaces de distinguir si les conviene o no. Los más pequeños de la casa son considerados el público más indefenso ante la inducción publicitaria y los anunciantes lo saben y captan su atención en forma de premios, regalos y personas famosas que conocen. El objetivo es que, ante determinados estímulos, los niños respondan y al final los padres compren los productos.

El estudio observó que el 83,05% de los alimentos anunciados no son esenciales y que el 60,5% contravienen el Código PAOS. Las marcas de productos lácteos son las que más infringen las normas, tras ellos se encuentra la bollería. Algo sorprendente es que los anuncios publicitarios en televisión sobre bebidas azucaradas, salsas y snacks son las que más se ajustan a la normativa con apenas 6,25% de infracciones.

Por otro lado, también han observado que se incumplen estándares éticos relacionados con el lenguaje comunicativo, generando expectativas inalcanzables para los más pequeños, “induciendo al público en errores de juicio sobre las ventajas de la compra del producto”, concluyen los investigadores.

El estudio insta a que se tomen mayores medidas de protección del contenido para que las campañas publicitarias promuevan la alimentación saludable y que ayuden a los padres a fomentar una dieta equilibrada, enfocándose en el deporte y el consumo de alimentos bajos en calorías y grasas saturadas. Una solución son las técnicas de autorregulación y corregulación, ya que son una manera de ayudar a que la publicidad cumpla con las normas establecidas.

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