Sal de dudas

Qué mariscos pueden comer los niños y a qué edades

Te contamos cómo incorporar este grupo de alimentos en la dieta de los más pequeños, algo que puedes hacer antes de lo que muchas personas creen.

El marisco es un grupo de alimentos “especial” en cuanto a su origen, su sabor y su imagen -a todos nos suena a lujo, a manjar- pero no difiere muchísimo de otros como de origen animal como el pescado o la carne cuando se trata desde el prisma de la alimentación de los niños. Ni siquiera lo es por la alergia que puede producir, ya que esta también se puede producir en el caso de los pescados -no así de la carne-.

Sin embargo, como tiene ese halo distintivo a nivel cultural con respecto a otros grupos de alimentos, parece que le tengamos más respeto como padres primerizos a introducirlo en la dieta de nuestros hijos. Nada más lejos de la realidad. Hay que perder el miedo, ya que es una alternativa saludable dentro de los grupos de alimentos ricos en proteínas, junto al pollo, el pescado, los huevos o las legumbres -también las carnes rojas, pero el consumo de estas debe limitarse-. La AEP, de hecho, en su Guía de recomendaciones sobre alimentación complementaria, incluye al marisco al nivel de los grupos de alimentos citados.  Además, el marisco, en general, es rico también en yodo y zinc, y contiene vitamina C y fósforo.

Por si fuera poco, dado que el marisco se puede dar cocinado tanto en puré como desmigado o en pequeños trozos, y dentro de multitud de recetas distintas muy nutritivas -arroces, fideuas, sopas, guisos, etcétera-, son alimentos muy interesantes, en las cantidades recomendadas, para los niños y niños desde sus primeros meses de vida. 

¿En qué momento pueden probar el marisco los niños?

No hace falta esperar ni siquiera al año de vida para introducir el marisco a los peques. Al igual que el resto de grandes grupos alimentarios, entre los 6 y 12 meses se puede hacer. Lo normal, dado que se suele comenzar por las verduras, frutas,legumbres, pescados y carnes blancas, y teniendo en cuenta que las alergias son un riesgo en el caso de los mariscos, es que sea alrededor de los 7 u 8 meses cuando los prueben por primera vez. 

Es fundamental, eso sí, que esté bien cocinado y que lo prueben en una receta donde ya hayan probado el resto de ingredientes, de forma que si se produce una reacción alérgica se pueda detectar si el marisco es el culpable. 

Cómo introducirlo en su alimentación

En cuanto a las especies, el marisco se divide entre crustáceos y moluscos. Entre los primeros están las gambas, los langostinos, los cangrejos o las langostas, y los segundos son una familia compuesta por almejas, mejillones, ostras y vieiras, entre otros. Además, también son moluscos el pulpo y el calamar, dos variedades que todavía mucha gente hoy en día cree de forma errónea que son pescados, sobre todo el calamar.

Estos últimos, en un guiso con patatas, por ejemplo, o en su tinta con arroz, son platos que a los niños les suelen gustar si se acostumbran a estos sabores relativamente pronto, así que te los recomendamos en cuanto tu hijo o hija tome ya sólidos. En el caso de las patatas guisadas con sepia o calamares, además, puedes hacerlo puré también una vez terminado el guiso si tu peque está todavía en esa fase. Son dos de los mejores platos para que los peques se inicien con el marisco, pero las opciones son infinitas.

Lo importante, a grandes rasgos, con el marisco y la dieta de los más pequeños es saber que a partir del arranque de la alimentación complementaria, entre los 6 y 12 meses, ya pueden comerlo, pero que hay que proporcionárselo con responsabilidad. Esto es, de forma aislada, de manera que se pueda asociar con el marisco una posible reacción alérgica, y con moderación, puesto que no se debe abusar, según los nutricionistas y endocrinos, de este grupo de alimentos. 

Además, siempre es aconsejable que los niños lo tomen cocinado y no en crudo, al igual que ocurre con el pescado. La razón es la misma por la que no se recomienda en las embarazadas: evitar riesgos relacionados con las bacterias. 

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