Alimentación infantil

¿Qué son los probióticos?

Seguramente si has acudido al pediatra por una diarrea te habrá aconsejado que des probióticos a tu peque. También es posible que te los hayan prescrito junto con un tratamiento antibiótico o incluso en caso de otitis de repetición. Pero, ¿sabes qué son los probióticos?

Según la Organización Mundial de la Salud los probióticos son aquellos microorganismos vivos que, administrados en la cantidad adecuada, pueden tener numerosos beneficios para la salud.

En los últimos años la investigación sobre probióticos ha aumentado considerablemente y cada vez son más los estudios científicos que avalan sus propiedades y su implicación en varias patologías.

Qué son los probióticos
Foto: Istock

Para entender cómo nos ayudan los probióticos tenemos que entender antes que es la microbiota.

La microbiota “es un conjunto de microorganismos vivos que colonizan la piel y las mucosas” y que tenemos todas las personas. Es decir, en nuestro intestino, en nuestra piel, dentro de nuestra nariz o nuestra boca viven bacterias. Estas bacterias están con nosotros desde el nacimiento y se van desarrollando y cambiando a medida que crecemos. Habitualmente estas bacterias “viven en paz” con nosotros, en un equilibrio simbiótico.  Nos protegen frente a enfermedades, microorganismos patógenos, tienen funciones sobre el sistema inmune e incluso intervienen en la producción de vitaminas como la K y la B12. Y a cambio nosotros les damos un sitio donde vivir.

¿La microbiota se puede alterar? ¿Y qué consecuencias tiene?

Habitualmente las bacterias que forman parte de la microbiota están en equilibro, de forma que hay de varias cepas pero no de una más que de otra.  Cuando se produce una alteración de la microbiota nos encontraremos un desequilibrio entre las distintas cepas y sabemos que esto puede derivar en infecciones, enfermedades autoinmunes y otras muchas patologías.  En la mayoría de los casos, la alteración de la microbiota (llamada disbiosis) suele generar todo tipo de molestias intestinales, dolores de cabeza y cansancio.  

¿Y qué puede desequilibrar la microbiota? Pues la mala alimentación, falta de ejercicio, estrés, contaminación ambiental, exceso y mal uso de antibióticos, etc. Así que, ya sabes lo que tienes que hacer para fortalecer tu microbiota: una alimentación sana y equilibrada, ejercicio de manera regular, dormir lo suficiente y evitar la toma de antibióticos salvo en caso de prescripción médica. 

Ahora ya podemos entender qué son los probióticos. Son suplementos que nos aportan cepas beneficiosas para nuestra microbiota. Los microorganismos más extensamente utilizados como probióticos son las bacterias de los géneros Bifidobacterium y Lactobacillus, así como levaduras del género Sacharomyces.

Para qué se usan los probióticos

Cada vez son más estudios los que avalan una sólida evidencia científica en el uso de probióticos. En pediatría podemos encontrar avalada su indicación en caso de enfermedades como: Tratamiento y prevención de diarrea, alergia, enfermedad inflamatoria intestinal, intolerancia a lactosa, vulvovaginitis, infecciones de orina, otitis y dermatitis atópica. Además, es importante saber que el bebé que nace por vía vaginal tiene la microbiota más desarrollada que aquel que nace por cesárea, y también existen diferencias si el bebé se alimenta con lactancia materna o artificial.

Cómo usar los probióticos

El kéfir es muy rico en probióticos
Foto: Istock

En general las presentaciones comerciales de los probióticos se presentan en gotas o en sobres. Según la patología que tenga nuestro peque: diarrea, dermatitis, otitis, infección de orina…podrá variar el producto que nos recomiende nuestro pediatra. Es importante que iniciemos el tratamiento lo antes posible y que lo administremos o bien solo, o junto con alimentos o bebidas frías. Recordemos que estamos administrando cepas de microorganismos vivos y si las “achicharramos” con alimentos calientes no nos servirán de nada.

Además, podemos usar los probióticos cuando vayamos a iniciar un tratamiento antibiótico, ante la convalecencia de una enfermedad o en épocas de estrés. Al actuar sobre el sistema inmune también podemos valorar su uso en inmunodeficiencias o simplemente para reforzar nuestras defensas.

Alimentos que ayudan a nuestra microbiota

Además de las presentaciones comerciales de probióticos existen una serie de alimentos que pueden ayudarnos a reforzar nuestra microbiota. Alimentos fermentados como lácteos (yogur natural y kéfir), verduras encurtidas, como pepinillos, chucrut… y el pan de masa madre. Por el contrario, alimentos ultraprocesados, bollería industrial, refrescos azucarados, carnes procesadas, productos con conservantes, colorantes y la ingesta excesiva de alcohol dañarán nuestra valiosa microbiota.

Carmen de la Torre

Carmen De La Torre Morales

BIO: Licenciatura en Medicina por la Universidad de Córdoba, Especialidad en Pediatra en el Hospital Reina Sofía de Córdoba. Máster en Urgencias Pediátricas por la Universidad de Sevilla. Experiencia de 12 años en la consulta de Pediatría. Creadora de contenidos en YouTube e Instagram.

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