No obligues a tu niño a comer

Razones por las que no debes obligar a los niños a comer

Cada niño es un mundo, y al igual que cada uno tiene sus gustos, también tiene unas necesidades nutricionales distintas. Mira por qué no es una buena idea obligar a comer.

niño
Fuente: iStock

Al igual que a los mayores a veces no nos apetecer comer, a los niños les ocurre lo mismo. De hecho, de la misma forma que no todas las personas adultas comemos la misma cantidad, los menores tampoco. Por eso, es de vital importancia que nunca obligues a tu hijo a comer de más. Aquí vemos razones por las que no debes hacerlo.

No todas las personas tienen las mismas necesidades nutricionales, de hecho, no existen unas bases generales que puedan establecerse ni por género, ni por edad; ni siquiera por peso y altura. Hay que pensar que por mucho que dos niños midan y pesen lo mismo, no van a ser exactamente igual de activos y no van a necesitar la misma comida.

Además, como en este y en tantos otros aspectos, cada niño es un mundo, es único, y en su manera de comer también lo es. Es por eso que no debes comparar lo que come tu hijo con lo que comen otros, ni siquiera entre hermanos.

Razones por las que nunca debes obligar a tu hijo a comer

Estos son algunos de los motivos principales por lo que no es una buena idea obligar a los niños a comer:

Porque es obligarle a algo que no necesita

Obligarle a comer más de lo que puede no es lo más conveniente. Es muy importante observar sus hábitos, escuchar lo que opinan y respetar sus decisiones. De lo contrario pueden acostumbrarse no solo a llenarse más de la cuenta, sino también a no sentirse escuchados y comprendidos por su entorno.

Porque se crean unos malos hábitos

Como decimos, si obligamos a un pequeño a comer de más desde su infancia, estaremos inculcando en él malos hábitos alimentarios.

En lugar de enseñarles a escuchar sus instintos y a su cuerpo, se crea en ellos una rutina muy poco saludable (terminarse el plato sea como sea) y que en el futuro le lleve a problemas de salud graves, como el sobrepeso u otro tipo de trastornos.

Porque puede acabar asociando la hora de la comida con un mal momento

Puede ocurrir que si siempre se obliga a los niños a comer cuando ellos están llenos y sintiendo que no quieren más, para ellos puede suponer un mal trago, nunca mejor dicho, y relacionarán la hora de la comida con un mal momento.

Lo que puede suceder es que entonces nunca llegue con ganas a comer y que al hacer que sus padres pierdan los nervios y la paciencia, haya un mal vínculo entre ellos.

De hecho, también puede entender que el propio acto de comer es algo negativo y que acabe influyendo no solo en sus relaciones familiares, sino también en otro tipo de relaciones sociales afectando a su socialización.

Porque puede llegar a entender que son otros los que deben decidir sobre su cuerpo

Cuando le obligas a comer, lo que estará percibiendo el niño es que otra persona es la que debe tomar decisiones sobre su cuerpo. Es decir, que él no puede decidir y que no tiene el control. ¿Qué ocurre con esto? Pues que además de mermar su capacidad para tomar decisiones, también se limita su autonomía y su habilidad para escuchar las señales que le mande su propio cuerpo.

¿Qué sí debemos hacer?

Lo mejor es observar a los niños. Y teniendo en cuenta sus costumbres más habituales, ofrecerles porciones adaptadas y adecuadas a eso que observemos, respetando siempre sus necesidades nutricionales y sin olvidar que un día pueden ser distintas que otro.

foto claudia

Claudia Escribano

Periodista y curiosa. Aunque lo último es por naturaleza, para eso no existen títulos universitarios. Me encanta descubrir cosas nuevas y transmitirlas a los demás. Y para eso utilizo las palabras, la fotografía o todo aquello que me permita comunicar. ¡Mi objetivo aquí es haceros llegar muchas de ellas!

Continúa leyendo