No te confundas

Razones por las que el zumo natural no es lo mismo que una pieza de fruta

Ya va siendo hora de que dejemos de autoengañarnos creyendo que esta bebida, por muy natural que sea, es una alternativa saludable a la fruta entera. Te explicamos por qué no lo es.

Foto: Pexels
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El primo cachas que protagonizaba el anuncio de finales del siglo pasado que convenció en media España para tomar zumo de naranja a diario existía y estaba fuerte como el vinagre, pero podemos asegurar sin miedo a equivocarnos que no era el zumo de naranja el secreto de sus músculos porque está más que demostrado que esta bebida, por muy natural que sea, no equivale a una pieza de fruta. De hecho, ni se le parece.

No queremos ser aguafiestas ni somos enemigos públicos del zumo de naranja porque tampoco hay nada especialmente malo por tomarse uno de vez en cuando, pero sí debemos ser rigurosos y transmitir lo que la ciencia ha evidenciado, que no es otra cosa que no podemos seguir autoengañándonos con esta bebida: no es una bebida saludable

No lo es por tres razones esencialmente: la cantidad de azúcares libres que contiene, la pérdida de la fibra de la fruta por el camino al exprimirlo y servirlo (y muchas veces colarlo también) y lo poco o nada saciante que es. Son tres motivos de peso que, en realidad, mantienen una relación directa entre sí por lo que podemos hablar de un 3 en 1 en toda regla para explicar por qué el zumo de naranja no equivale a una pieza de fruta. 

Menos fibra, más azúcar, menos saciante

Al exprimir las naranjas que necesitamos para hacer zumo renunciamos a la mayoría de la fibra que contiene esta fruta que es muy saludable si se come entera. La fibra es esencial para el organismo por diferentes motivos: entre ellos, ayuda al tránsito digestivo, genera sensación de saciedad y ayuda a ralentizar el proceso mediante el cual el azúcar pasa a la sangre. Es decir, una naranja sacia y ayuda a nuestra salud; un zumo de naranja no lo consigue. Solo tienes que pensar en la cantidad de piezas de fruta que necesitas para hacer tu zumo, ¡es una barbaridad!

Al no saciar porque no incluimos la fruta, porque no tenemos que masticar y porque lo tomamos muy rápido ya que es bebido, el zumo de naranja no es precisamente un aliado en la lucha contra el sobrepeso porque no ayuda a eliminar la sensación de hambre, no calma al apetito. Y encima, por si fuera poco, al consumir varias naranjas, las calorías del mismo en comparación con la pieza entera son más del doble.

Por último, no podemos olvidarnos del contenido elevado de azúcares libres del zumo de naranja, que se transforma al exprimirlo y que conlleva una reacción distinta en el metabolismo del organismo debido  que se ingiere a una velocidad muy superior a cuando disfrutamos de una naranja entera. Esto implica, aunque no sea un porcentaje muy elevado, un riesgo mayor de padecer patologías como la diabetes tipo 2 o las caries en las personas que toman zumo de naranja de forma habitual.

Nuestra recomendación, al menos en lo que respecta a los peques de la casa, es que limitéis su consumo todo lo posible porque además es fácil que los niños y niñas se escuden en el zumo de naranja para rechazar la fruta -lo asumen como una alternativa válida- y tratéis de inculcar en ellos desde muy pequeños el gusto por la fruta entera. Es posible, sobre todo si aprovecháis comidas como el desayuno, el snack de media mañana y la merienda, no solo las dos comidas principales del día.

Rubén

Rubén García Díaz

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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