Nutrición

Vitamina C: qué es, funciones, beneficios y alimentos ricos

La vitamina C es un nutriente que encontramos en una amplia variedad de alimentos, entre los que no solo se encuentran los cítricos o los pimientos (rojos y verdes). Es más, no solo es de utilidad a la hora de estimular nuestro sistema inmunológico, sino que puede ayudar para estimular la producción de nuevo colágeno en la piel.

La nutrición se convierte en uno de los factores importantes que, además, más tiende a afectar a la salud de nuestro cuerpo. No en vano, una adecuada ingesta de nutrientes puede garantizar un cuerpo saludable, de ahí que sea necesario comprender qué vitaminas y minerales son importantes.

En el caso de la vitamina C, por ejemplo, es cierto que nos encontramos ante un nutriente esencial popularmente conocido por sus cualidades antioxidantes, y por ser una de las vitaminas más conocidas a la hora de luchar contra gripes y resfriados. Pero la realidad es que sus funciones y beneficios van muchísimo más allá.

Por ejemplo, si bien es cierto que es conocida por su acción antioxidante y antiinflamatoria, también es verdad que es de mucha ayuda a la hora de combatir las bacterias y otros patógenos, al igual que es muy importante a la hora de promover la salud de los ojos o incluso de la piel.

Es más, se ha demostrado que juega un papel fundamental en el buen funcionamiento no solo de nuestro sistema inmunológico, sino también del cerebro, por lo que, aunque su deficiencia no es tan habitual hoy en día, sí puede tener muchos efectos adversos sobre la salud cuando se presenta.

¿Qué es la vitamina C?

La vitamina C, también conocida como ácido ascórbico, es una vitamina soluble en agua, lo que significa que no se mantiene en soluciones acuosas. Por este motivo, debe ingerirse cada día, ya sea a través de la dieta o como suplemento nutricional.

Como conoceremos en el próximo apartado, ayuda en una amplia variedad de funciones biológica, incluyendo la reparación y el mantenimiento de huesos, cartílagos y dientes, la síntesis de colágeno o la curación de heridas.

También es un antioxidante reconocido, lo que significa que es de utilidad a la hora de neutralizar los radicales libres que podrían acabar dañando las células del organismo, sobre todo a nivel genético.

Históricamente, se ha venido utilizando como preventivo o tratamiento del escorbuto, así como de otras enfermedades asociadas con la deficiencia de esta vitamina. No obstante, hoy en día es ampliamente promocionada como una defensa natural contra el resfriado común y la gripe, aunque en realidad existen pocas evidencias de que su ingesta pueda ser verdaderamente de utilidad a la hora de prevenir o tratar una infección.

Principales funciones de la vitamina C

Es evidente que la vitamina C se convierte en un nutriente muy importante para la salud de nuestro cuerpo. Y es que, aunque no proporciona energía de la misma manera que los carbohidratos o las grasas, sí se trata de un nutriente involucrado en muchos procesos

Por ejemplo, destaca principalmente por ser antioxidante, lo que significa que es capaz de proteger al cuerpo frente al daño causado por los radicales libres (que consisten en una serie de moléculas inestables que pueden acabar dañando tanto el ADN como otras células).

Alimentos ricos en vitamina C
Foto: Istock

Nuestro cuerpo necesita vitamina C para la producción de colágeno, L-carnitina y algunos neurotransmisores. Además, mejora la cicatrización y la curación de las heridas, a la vez que es sumamente popular por sus cualidades para estimular el sistema inmunológico.

Por otro lado, es común que se recomiende el consumo de alimentos ricos con vitamina C con los suplementos de hierro para el tratamiento de la anemia, debido principalmente a que ayuda al cuerpo a absorber mejor el hierro.

También existiría cierta evidencia de que la vitamina C, sobre todo tomada en forma de suplementos, podría ayudar a retrasar la progresión de la degeneración macular, que consiste en un trastorno ocular relacionado con el envejecimiento, caracterizado por la pérdida de visión.

Principales alimentos

A la hora de obtener la suficiente cantidad de vitamina C que necesita nuestro cuerpo, en la mayoría de las ocasiones basta con seguir una alimentación variada, basada principalmente en el consumo de vegetales y frutas frescas.

Por ejemplo, existen algunos alimentos que destacan por ser particularmente interesantes en este sentido por su elevado contenido en vitamina C, como es el caso del pimiento rojo, la naranja, kiwi, pimiento verde, brócoli, fresas o coles de Bruselas, además del melón.

Como vemos, siguiendo una alimentación variada se convierte a fin de cuentas en la mejor forma de proporcionar a nuestro organismo todos aquellos nutrientes que tanto necesita, incluyendo, evidentemente, la propia vitamina C.

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Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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