Yogur, leche, queso...

¿Cómo elegir el mejor tipo de lácteo para tu hijo?

Yogur, leche, probióticos y otros más novedosos como el kéfir. El mercado está lleno de lácteos y muchas veces nos preguntamos ¿cuál es el mejor para nuestros hijos?

Los lácteos son una fuente esencial de proteínas y calcio y por eso es importante que, tanto niños como adultos, los consumamos a diario. 

Es verdad que hay niños que se "rebelan" contra la leche por su característico sabor pero hay multitud de opciones con las que conseguir el aporte de calcio que necesitan: yogur, leches fermentadas, queso... Además, algunos de ellos tienen ventajas extra: incluyen bacterias beneficiosas para el organismo y su porcentaje en lactosa es menor que en la leche.

¿Qué tener en cuenta?

Para empezar debemos saber que, desde el punto de vista nutricional, no es lo mismo un yogur firme que un yogur batido o una leche fermentada, además están los yogures con frutas (o capa de frutas) que tienen menos valor nutritivo que el resto y suelen ser más calóricos.

Los yogures batidos y las leches fermentadas son, por el contrario, más nutritivos o al menos tanto como un vaso de leche entera. No está de más recordar, también, que un vaso de leche entera tiene el mismo aporte nutricional que dos yogures.

Efectos saludables

La OCU afirma que, aunque la información sobre los beneficios de los yogures y leches fermentadas roza muchas veces la exageración, sí existen una serie de beneficios a nivel de la salud que sí están demostrados:

Sus bacterias disminuyen el nivel de pH del intestino, favoreciendo así la absorción del calcio. 

Sus bacterias producen ácidos grasos de cadena corta que estimulan la movilidad intestinal y restablecen el equilibrio de su flora. 

La transformación de parte de la lactosa en ácido láctico y la liberación de enzimas, ayudan a los intolerantes a la lactosa el consumo de estos productos.

Fuente: OCU

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