Pancakes de algarroba y naranja

Si estás introduciendo los primeros sólidos en la dieta del bebé, esta opción de pancakes de avena con algarroba y naranja es una receta muy fácil de elaborar y perfecta para que el bebé empiece a comer solo, una práctica conocida como 'Baby-Led Weaning'.

Ingredientes:

pancakes
Fuente: Clara Farràs
  • 1 taza de copos de avena 
  • 2 huevos 
  • 2 plátanos maduros 
  • 1/2 taza de bebida vegetal
  • 1 cucharada pequeña de canela
  • 6 cucharadas de harina de algarroba 
  • Ralladura de naranja
  • Aceite de oliva virgen extra para cocinar

Categoría

Primeros sólidos

Ingrediente Principal

Harina

Paso a Paso:

  1. Incorpora todos los ingredientes en un bol y tritura con una batidora. Deja reposar la mezcla 5 minutos
  2. Unta una sartén antiadherente con un poco de aceite
  3. Cuando esté caliente, vierte 1 cucharada de la mezcla formando los pancakes. Cuando empiece a hacer burbujas, dale la vuelta y deja cocer 1 minuto más

En los últimos años ha empezado a practicarse la técnica del Baby-Led Weaning (BLW), en español conocida como "alimentación complementaria a demanda". Es una forma de alimentar que consiste en empezar a incorporar en la dieta de los bebés que han cumplido los seis meses directamente alimentos sólidos sin pasar por la conocida etapa de las papillas y los triturados y dejando que coman por sí mismos usando sus manos. 

Es decir, se trata de la "alimentación basada en sólidos de forma complementaria dirigida y autorregulada por el bebé, abarcando entre los seis y los veinticuatro meses de edad". 

Podemos decir que es complementaria porque hasta entonces su alimentación principal es la lactancia materna y, por ello, introducir sólidos es un complemento. Es autorregulada porque es el bebé por sí mismo quien marca qué y cómo comer y en qué cantidad

Iniciarse en este tipo de dieta es una manera de que el pequeño vaya tomando gradualmente más comida sólida y empiece a gestionarla, conozca diferentes texturas, sabores y olores, perfeccione sus habilidades motrices, de masticación y coordinación visomotora. También de que aprenda a controlar su apetito, algo muy beneficioso porque evitará que en un futuro tenga sobrepeso

Fundamentalmente consiste en ofrecerle alimentos saludables (¡evitando los duros y peligrosos, por supuesto!) y darle la autonomía suficiente para que se alimente por sí solo, respetando sus mecanismos de hambre y saciedad. Además, un punto a favor es que no hace falta preparar comidas especiales porque toda la familia comerá lo mismo. De esta manera la crianza es mucho más relajada y menos agotadora. Y los padres lo notarán mucho. 

Algo que es importante para tener en cuenta es que no hay que ofrecerle al bebé alimentos sólidos antes de los seis meses. Esto es porque ni su sistema inmunológico, ni su aparato digestivo están preparados para ello. Y de hecho, podría hacer que acabase desarrollando alergias, sufriendo atragantamientos o infecciones respiratorias o, incluso, podría suponer que el bebé acabase dejando de lado la leche materna (y esta contiene muchas más calorías y nutrientes). Por esta razón, es esencial que no nos adelantemos, pero que tampoco nos relajemos y retrasemos mucho con la introducción de este tipo de alimentos... El niño podría tener problemas nutricionales, como la falta de hierro. 

Para Clara Farràs, las principales ventajas que conseguimos empezando con esta forma de alimentar son enseñar a nuestros hijos a comer de una manera saludable y transmitirles buenos hábitos de alimentación. Además, es una oportunidad de que nosotros mismos como adultos también mejoremos nuestra dieta. 

Clara Farràs es creadora del blog Happy BLW y autora de Con mis manitas.

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