Salud

Sueño: ¿por qué cuesta conciliarlo y cuáles son sus efectos?

La Sociedad Española de Neurología advierte que entre el 20 y el 48% de la población sufre dificultad para iniciar o mantener el sueño.

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Aunque no es el único, el descanso es uno de los pilares fundamentales para una vida saludable. Sin embargo, una parte importante de la población española no duerme las horas necesarias y, según la Sociedad Española de Neurología (SEN), entre el 20 y el 48% tiene dificultad para iniciar o mantener el sueño.

Esa dificultad no sale gratis a quienes la sufren. Y es que la falta de sueño tiene un impacto negativo en la salud. En un plano físico, no dormir bien implica un mayor riesgo ante enfermedades graves. Además, esa carencia afecta a la función psicomotora, causando un bajo rendimiento no sólo laboral en los adultos, sino también académico en los niños y adolescentes.

Por su parte, en un plano psicológico la falta de sueño puede favorecer el desarrollo de enfermedades como la depresión o la ansiedad. “Además de afectar a nuestra salud física, no descansar lo suficiente tiene graves consecuencias sobre nuestro bienestar psicológico, y provoca mayor irritabilidad, sensación de tristeza y falta de concentración, entre otras consecuencias”, indica la doctora Marta López Tomás, E-Health Medical Manager de Cigna España.

Seis señales de alerta

De ahí la necesidad de respetar las horas de sueño que necesite nuestro cuerpo. Si te estás preguntando si ése es tu caso sigue leyendo para descubrir si tu cuerpo te está enviando alguna de las seis señales que alertan de que no se duerme lo suficiente.

Dificultades para pensar con claridad y tomar decisiones. Cuando no se descansa lo suficiente, la concentración, la agilidad mental, la capacidad de procesar la información y la toma de decisiones se ven afectadas.

Problemas de memoria. La falta de sueño también repercute directamente en la memoria, ya que durante la fase REM el cerebro procesa la información captada durante el día y ayuda a consolidarla y almacenarla debidamente. Si no se tiene un sueño reparador, estos datos no se reorganizan como deberían y algunos se olvidan.

Cambios de humor. Diversos estudios apuntan a que la falta de sueño está relacionada con una reducción en las capacidades de regulación emocional. Esto puede desencadenar una sensación de ‘montaña rusa’ emocional, donde tras periodos de euforia se pasa a un estado de tristeza profunda.

Imposibilidad de manejar el estrés. El estrés y la ansiedad se convierten en desencadenante del insomnio y a su vez en una consecuencia del mismo. Una vez instaurados los problemas de insomnio, la falta de sueño produce en el organismo una reacción fisiológica que contribuye a aumentar los niveles de ansiedad y estrés, generando mayor alerta y activación y mayores dificultades para poder relajarse, y por tanto, dormirse.

Irritabilidad y frustración. El sueño mantiene un rol muy importante en diversas funciones cognitivas. Ante una falta de descanso, factores como la atención o la capacidad de resolución de problemas se ven afectadas, lo que puede desembocar en un estado de ánimo más irascible.

Cambios en la percepción sensorial. No descansar adecuadamente puede causar cambios en la percepción sensorial de las personas, como la reducción del campo visual o la pérdida de sensibilidad ante señales emocionales, como pueden ser las expresiones faciales de alegría o tristeza. Para contribuir a la prevención de estos problemas, la clave estará en contar con una rutina adecuada antes de dormir que permita mejorar la calidad de sueño.

Cómo luchar contra el insomnio

Es conveniente limitar el consumo de sustancias excitantes, como la cafeína o teína; evitar la utilización de dispositivos electrónicos o practicar ejercicio físico intenso en las dos horas previas a irse a dormir; mantener unos horarios regulares de sueño y apostar por una cena ligera, con alimentos ricos en triptófano y Omega 3.

Además, contar con un colchón cómodo y ropa de cama agradable, dormir en una habitación silenciosa, oscura y a una temperatura ambiente adecuada (aproximadamente, unos 18 grados) contribuirán a mejorar la higiene del sueño.

Tal y como se desprende del último estudio Cigna 360º Wellbeing Survey, pese a que los españoles son los que más respetan las horas de sueño frente a otros países como Alemania, Francia y Reino Unido (el 39% afirma dormir el tiempo necesario, frente al 29% de franceses, el 33% de ingleses o el 36% de alemanes), las cifras todavía dejan mucho que desear.

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Gema Boiza

Madrileña de corazón, mamá de un bebé hispano-francés y periodista. Soy curiosa, amante de los viajes, de mi familia y de mis amigos. Me gusta descubrir personas, lugares y emociones, y contar a través de mi profesión todos esos descubrimientos. Desde Ser Padres espero poder contaros muchos de ellos!

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