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Así se diseña un logotipo como el de DS

No es fácil diseñar el logotipo de una nueva marca, una imagen que transmita su herencia, su presente, su futuro y los pilares de la marca.

Aunque puede parecer un elemento más de todo lo que conforma una empresa, su logotipo es, sin duda, uno de los más importantes, sino el que más. ¿Os imagináis todos los productos que solemos comprar sin su logotipo en el mismo? ¿O todos los edificios corporativos sin su imagen en la fachada para hacernos reconocerlo? Un logotipo es la imagen de la marca, la que hace que compremos una cosa o que busquemos cierto artículo en las tiendas. En el sector de la automoción, como no podía ser de otro modo, ocurre lo mismo. Todas las marcas tienen su logotipo, que además es bien reconocible, y como en el resto de sectores, este ha evolucionado en la mayoría de casos apostando por la simplificación y minimalismo. Muchos menos uno, el de DS, tan vigente ahora como cuando nació en 2009.

Muchos podrán pensar que es normal, pues fue diseñado hacer relativamente poco, pero sus orígenes se remontan a 1955, año en el que fue lanzado el DS Tiburón, una berlina que rompió con todo lo visto hasta entonces en el sector de la automoción, con un diseño único y unas características superiores. Precisamente, el DS Tiburón estuvo en la mente de los responsables de Citroën en todo momento cuando decidieron que la enseña se iba a convertir en una marca independiente.

¿Cuándo nace DS?

DS
DS Tiburón

DS se independiza definitivamente de Citroën en 2014, pero la primera vez que se vio su icónico logotipo fue en 2009 en el prototipo DS Inside. En un principio, la marca francesa creó DS como una división que se encargaría de dar un toque distintivo, más premium, a los coches de la compañía. Era, entonces, un acabado disponible en sus vehículos. Sin embargo, el potencial estaba ahí y no se podía desaprovechar.

Fue entonces cuando desde el Grupo PSA se centraron en que DS, letras que significan “espíritu diferente” (Different Spirit), se convirtiera en una marca que, como el DS Tiburón, lanzara vehículos que redefinieran el sector. Que experimentaran con nuevos diseños y materiales, que tuvieran en la calidad su razón de ser, en la tecnología su mejor argumento y en un proceso de fabricación casi artesanal un elemento que la convirtiera en única. Primero llegó el DS 3, un vehículo que aún bebía mucho de Citroën pero que empezaba a mostrar lo que quería DS. Después, toda una gama de coches en los que el gran DS 7 Crossback, un todocamino compacto, fue el primero en llegar. Este vehículo, al que han seguido el DS 3 Crossback, el DS 9 y el DS 4, destaca por su elegancia en el diseño y por su habitabilidad y tecnología en el interior, cargado con un arsenal de sistemas de seguridad y conectividad para ofrecer la mejor experiencia de conducción.

Un nuevo logotipo

DS
DS

Pero una marca tan aspiracional como DS debía tener un logotipo a la altura. De nuevo, el DS Tiburón fue la inspiración y así se dibujó primero la “S” del logotipo, un trazo elegante que evoca la bisagra del maletero de la berlina.

Después llegó la “D”, letra que costó de encajar hasta que se la imaginaron como un espejo de la “S”, un recurso que cerraba el logotipo de la mejor manera posible. Es una imagen distintiva, con una forma asimétrica que llama mucho la atención en esta era de la perfección, cargada de sensualidad y elegancia. Todo lo que la marca quería. Es, además, ideal para su reproducción en los canales de comunicación digitales.

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