Motor

El Camino de Santiago con el Citroën AMI

El Citroën AMI es un cuadriciclo eléctrico pensado para la ciudad, pero está en su ADN hacer locuras y aventuras, así que se ha atrevido con el Camino de Santiago.

Citroen
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Citroën lleva la aventura en su ADN. La compañía francesa ha realizado, desde su nacimiento, muchas acciones para demostrar las capacidades de sus vehículos. En 1922 llegó ese primer reto, la misión de cruzar el desierto del Sahara para conseguir el título de primer coche en hacerlo. La firma de los chevrones no tardó, tras cumplir, en volver al continente africano a cruzarlo enteramente entre 1924 y 1925, haciendo lo propio con el enorme continente asiático en entre 1931 y 1932. Los retos son la naturaleza de la marca y no iban a abandonar esta tradición ahora, cuando los eléctricos llegan para mostrar al mundo su capacidad de convertirse en la alternativa real a la combustión.

Es por eso que la compañía decidió dedicar una nueva expedición a uno de sus eléctricos. Sin embargo, pocos podían esperar que fuera el AMI, un cuadriciclo eléctrico de 8,2 CV de potencia pensado para dominar la ciudad. No obstante, la compañía francesa cree que su pequeño vehículo, que puede conducir cualquier persona con el permiso de conducir AM, con lo que los menores de 15 años pueden sentarse al volante, puede con mucho más que la ciudad y por eso propuso recorrer el Camino de Santiago. Citroën defendió antes de empezar que sería capaz de cubrir sin problemas los 754 kilómetros que separan Rocesvalles y la Plaza del Obradoiro en Santiago de Compostela, es decir, el Camino Francés. Ser Padres realizó el tramo de Astorga al Acebo de San Miguel, cruzando Foncebadón. Un camino que pudimos hacer en alrededor de dos horas y media.

Un vehículo distinto

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Este tramo, de 38 kilómetros, es uno de los más espectaculares de todo el camino. Si bien es cierto que el AMI no es el coche ideal para cubrir largas distancias por su autonomía, de apenas 75 kilómetros, por su velocidad máxima, de 45 km/h, y por su concepción, un coche barato y sencillo, la ruta fue mucho mejor de lo que esperamos. Fue curioso comprobar cómo el AMI, pese a no ser el prototipo de vehículo que uno espera encontrarse, llama mucho la atención, provocando giros de cuello a los peregrinos que adelantábamos a nuestro paso.

Algunos de ellos, incluso, preguntaban qué tipo de vehículo era el AMI y pedían fotografías. Citroën sostiene que este coche llega para cubrir el hueco del mercado que está vacío entre los ciclomotores y los vehículos, un cuadriciclo que permita moverse con soltura por las grandes urbes de un modo sostenible y seguro. Llegamos a la meta todavía con autonomía, pero no con tanta como esperábamos, por la naturaleza de la orografía, montañosa y muy curvada.

Interior sorprendente

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La clave en este vehículo se encuentra en su interior. Desde fuera puede parecer que es un coche estrecho y angosto. No en vano apenas mide 2,41 metros de largo, con lo que hay coches compactos bastante cortos cuya batalla es incluso más larga. Aun así, Citroën se erige como un maestro del espacio con el AMI, creando un habitáculo que aprovecha hasta el último centímetro disponible para ofrecer una habitabilidad más que correcta para dos adultos.

Cabe destacar las facilidades de uso y de compra de este vehículo. En primer lugar, su batería es muy pequeña, de 5,5 kWh de capacidad, es decir, menor a la de la mayoría de coches híbridos enchufables. Sin embargo ofrece más autonomía y, por su tamaño, una carga mucho más rápida que se alarga hasta las tres horas en un enchufe convencional. En cuanto a la compra, está disponible desde 19,99 euros al mes tras aportar una entrada de 3.521 euros, contando la ayuda del Plan Moves III.

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