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Renault Arkana E-Tech, todo son ventajas

La versión híbrida del Renault Arkana maximiza los puntos fuertes del todocamino cupé francés para presentar su candidatura a ser un coche para todo.

Renault
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Hace unas semanas os hablábamos del Renault Arkana, un nuevo todocamino lanzado por la firma francesa al mercado europeo tras cosechar el éxito en Rusia, donde se lanzó originalmente. Es un vehículo que supone un primer acercamiento a lo que el Grupo Renault quiere en un futuro, una mejora de calidad para reposicionar Renault y generar más valor añadido por cada unidad. Todavía quedan años para que la revolución del consorcio francés se culmine, que el Arkana es la primera piedra.

Hablamos de un todocamino cupé, un CUV, de tamaño medio, con unas dimensiones de 4,56 metros de largo, una altura libre al suelo de 20 centímetros y una batalla de 2,72 metros. Estas cifras son toda una declaración de intenciones por parte de la compañía, un coche que llega con una estética elegante que sigue el lenguaje de diseño visto recientemente por la marca. El Arkana es ese coche para todo, un vehículo cuya marcha es cómoda y dinámica y que es tan capaz de desenvolverse por ciudad o fuera del asfalto. La oferta mecánica, de momento únicamente formada por opciones ECO, el TCe microhíbrido y el E-Tech de 145 CV, que hemos podido probar, no hace más que confirmar su candidatura como uno de los coches más versátiles del mercado.

El nuevo Arkana

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El Renault Arkana es un modelo nuevo dentro del portfolio de Renault. Aun así, es un coche muy reconocible gracias a elementos como los grupos ópticos delanteros en forma de ‘C’, la pequeña parrilla coronada por el rombo de la marca o una firma lumínica trasera que recuerda mucho a la del actual Mégane, con el haz de luz recorriendo toda la zaga desde el logotipo hasta el perfil.

Más de lo mismo ocurre en el interior, con una pantalla central vertical, como la vista en el Clio o el Captur, de siete o 9,3 pulgadas. Nos gusta el sistema de infoentretenimiento de Renault, pero flaquea la respuesta de la pantalla, algo lenta en algunos casos. El cuadro de instrumentos, de siete o 10,2 pulgadas es atractivo y actual, aunque podría tener más información. Mirando hacia atrás, los 2,72 metros de batalla quedan bien aprovechados por una banqueta trasera que podrá alojar a tres pasajeros. Como siempre, el asiento central será estrecho e incómodo, pero los laterales pueden acoger sin problemas a adultos altos. En general la sensación es de calidad. Renault siempre consigue ensamblar buenos interiores pese al uso intensivo del plástico duro. Su maletero en esta versión ve reducida su capacidad hasta los 480 litros, que sigue siendo un gran tamaño para los quehaceres diarios.

La opción híbrida

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El Arkana híbrido está disponible en España desde 27.075 euros, aunque pagando más se puede acceder al acabado R.S. Line, que mejora significativamente el interior con detalles y nuevos materiales y añade elementos deportivos en el exterior. Esta versión monta un motor de combustión de 1.6 litros y 94 CV que trabaja junto a dos motores eléctricos de 49 CV y 20 CV respectivamente. Su potencia combinada son 145 CV que rinden bien. La aceleración es correcta y la recuperación también. La electrificación le aporta un extra de rendimiento y un consumo que no supera los cinco litros. Por contra, es más pesado, algo que puede notarse al enlazar curvas en una montaña.

Como es habitual el nuevo Arkana llega cargado de tecnología de seguridad, con sistemas como el control de crucero adaptativo, el eCall o el frenado de emergencia con detección de peatones. Renault empieza con el Arkana su camino para reposicionarse y competir al más alto nivel en el mercado global.

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