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Todos lo que debes saber sobre los coches de hidrógeno

Los coches de hidrógeno podrían ser una perfecta alternativa a la electrificación, pero su tecnología todavía está poco evolucionada y sus costes son altos.

Mucho se ha escrito ya sobre los coches eléctricos, los híbridos enchufables, los microhíbridos y los híbridos convencionales. Incluso de los híbridos de gas, sea natural o licuado de petróleo. Todas estas tecnologías contribuyen a que el transporte sea más sostenible, ya sea reduciendo sus emisiones a cero, como los eléctricos, o mediante carburantes que emiten mucho menos CO2, como los de gas. Los vehículos alternativos son el presente y parece que serán protagonistas durante la transición a la movilidad eléctrica, porque la electrificación ha sido el camino elegido por los fabricantes para descarbonizar la movilidad.

Sin embargo, no parece el método más adecuado para el transporte pesado. Ni siquiera para los coches más grandes, que verán penalizada su autonomía por su peso y tamaño. Es por eso que el hidrógeno empieza a asomar como otra posible alternativa ‘cero emisiones’ para el futuro. Esta tecnología está mucho menos desarrollada que la electrificación y por eso los pocos coches que hay de este tipo, como el Toyota Mirai o el Hyundai Nexo, son muy caros. Asimismo, es muy complicado encontrar puntos de repostaje. En España, de hecho, solo hay seis hidrogineras, en Albacete, Ciudad Real, Huesca, Madrid, Sevilla y Zaragoza. Además, solo tres, las últimas, son públicas.

Cómo funcionan, autonomía y repostaje

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Agencias

Los coches de hidrógeno son, al uso, vehículos eléctricos que disponen de un motor eléctrico y una batería que almacena la energía que lo alimentará. Las novedades vienen con la pila de combustible, donde se almacena el hidrógeno y se mezcla con oxígeno durante la marcha para que, en una reacción química, se transforme en electricidad y agua. La electricidad va a parar a la batería, que puede ser pequeña porque obtiene energía continuamente, mientras que el agua se expulsa por el tubo de escape. La única emisión de este tipo de vehículos es el vapor de agua, por lo que no son contaminantes.

El repostaje es tan sencillo como repostar gas natural comprimido. Bastaría con encontrar una hidroginera, conectar la manguera al depósito, que queda sellada mientras se produce la carga, y esperar. El tiempo es más parecido al de repostar un coche de gasolina que al de cargar un eléctrico. Su autonomía, tomando el ejemplo del Hyundai Nexo, es de 600 kilómetros, alrededor de 500 en el caso del Toyota Mirai.

¿Es cero emisiones?

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Hyundai

Con todo lo anterior, parece que el hidrógeno se debería postular como la alternativa prioritaria para los coches, pues son técnicamente posibles, de fácil repostaje y ‘cero emisiones’. Sin embargo, el problema radica en la generación del hidrógeno, el elemento más abundante de la atmósfera, y en su almacenaje. Hay dos formas de obtener el hidrógeno, el primero, la electrolisis del agua, sería el lógico, porque es el que garantiza una obtención libre de emisiones, pero también es muy caro. El segundo sería obtenerlo derivado de la producción del gas, proceso que sí contamina. Obviamente, este método es más barato.

El hidrógeno se postula como una de las energías del futuro, tanto para el transporte privado, como para el público, pudiéndose explorar sus posibilidades incluso para transporte aéreo.

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