Derechos de la infancia

“Aceptamos actitudes contra los niños que si fueran dirigidas contra un adulto no serían de ningún modo tolerables”

Con motivo del Día Universal de la Infancia para conmemorar el 28 aniversario de la celebración y aprobación de la Convención de los Derechos del Niños hablamos con Almudena Olaguibel, especialista en derechos de infancia de UNICEF Comité Español y con Ignacio Martínez, coordinador de UNICEF Comité Madrid.

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El 20 de noviembre se celebra el Día del Niño. Unas semanas antes, UNICEF presentaba el informe ‘Una situación habitual: violencia en las vidas de los niños y los adolescentes’, en el que hacía visible como el derecho de los niños a crecer y a ser educados y criados sin violencia sigue siendo una quimera en muchos países. Hablamos con Almudena Olaguibel, especialista en derechos de infancia de UNICEF Comité Español, sobre el mismo. Y con Ignacio Martínez, coordinador de UNICEF Comité Madrid, sobre la participación de la ONG en el evento #SemanaInfancia que el fin de semana del 2-3 de diciembre organiza la Comunidad de Madrid para poner el foco en los derechos de la infancia.

En vuestro último informe, ‘Una situación habitual: violencia en las vidas de los niños y los adolescentes’, hacéis una radiografía de una realidad muchas veces invisibilizada. ¿Está normalizada la violencia que se ejerce contra los niños?

Se puede afirmar que, según los tipos de violencia que se ejercen contra los niños, o está muy normalizada e incluso justificada (es el caso de los castigos físicos, violencia emocional, negligencia), o se considera tabú y no se habla de ella (agresiones y abusos sexuales). Los niños perciben que los adultos, la figura protectora y de referencia que tienen, no les protegen, muchas veces no les creen o les culpabilizan, por lo que se sienten desprotegidos, culpables y desorientados.

Desde 1989 la Convención sobre los Derechos del Niño enfatiza que ninguna forma de violencia es admisible. También en muchos países, como España, los patrones violentos en la crianza de los hijos se han reducido considerablemente. Aún así, en muchos ámbitos se sigue ejerciendo violencia física y verbal contra los niños. ¿Por qué creéis que sucede así?

Por la normalización, la aceptación social y la tolerancia hacia actitudes que si fueran dirigidas contra un adulto no serían de ningún modo tolerables: insultar, pegar, zarandear, humillar….El corporativismo adulto nos hace justificar actitudes de otros adultos (padres y madres, entrenadores, profesores) hacia esos “otros” que son menos dignos de recibir nuestra defensa, los niños y niñas.

¿Qué consecuencias tiene esta violencia física y verbal, ejercida contra los niños, en su desarrollo?

Está demostrado científicamente que el cerebro de un niño maltratado física y psicológicamente no se desarrolla de igual forma que el de otro niño que ha sido criado de otra forma. Sin llegar a esos extremos, los castigos violentos pueden provocar en los niños inseguridad, ansiedad, depresión, trastornos del sueño y de control de esfínteres, incluso ideas suicidas.

¿Creéis que somos conscientes de esas consecuencias? Lo digo porque aún en España sigue muy vigente el argumento de “por un cachete no pasa nada” o “mejor un cachete a tiempo”

Como adultos tenemos que afrontar que el cachete es más bien una explosión de ira, un desahogo, una muestra de cansancio o de frustración del adulto, en lugar de una pauta educativa, que se ha mostrado ineficaz para conseguir lo que en teoría busca (corregir y educar al niño). También debido a no saber hacerlo de otra manera o al “a mí me educaron así”. Quizá podríamos pensar que también el castigo violento en la escuela estuvo mucho tiempo justificado y ya se ha erradicado. Si es posible que un maestro eduque a 25-30 niños sin violencia, también es posible que como padres utilicemos otras alternativas a nuestro alcance. Es importante no confundir la condena de la disciplina violenta con la permisividad o el abandono de nuestras funciones como padres y educadores. El niño necesita límites y necesita que le digamos también que no.

¿Qué medidas consideráis que habría que tomar para poner coto de forma definitiva a esta violencia ejercida contra la infancia?

Necesitamos un debate social que nos haga reflexionar sobre los motivos de esta violencia, su frecuencia, y nuestra actitud hacia ella. Las normas son importantes pero sin una aceptación social van a servir de poco. También tenemos que hacer a los niños sentirse seguros para poder verbalizar un abuso que han sufrido, sabiendo que somos adultos protectores que les vamos a creer y a ayudar. Y tolerancia cero hacia este tipo de actitudes.

Se está poniendo en marcha un grupo de trabajo para elaborar una Ley Integral de Violencia contra la Infancia, aceptada y votada en el Congreso casi por unanimidad. Precisamente esta Ley busca un cambio de actitud de toda la sociedad, un conocimiento más exhaustivo sobre la prevalencia de esta violencia, y un compromiso de los profesionales que, por su trabajo, toman decisiones que afectan a la infancia: jueces, fiscales, maestros, administración pública…

“Aceptamos actitudes contra los niños que si fueran dirigidas contra un adulto no serían de ningún modo tolerables”

Vuestro informe se hizo público apenas unas semanas antes del Día Universal de la Infancia. ¿Qué importancia tiene la celebración de este día?

Este día conmemora la aprobación de la Convención sobre los Derechos del Niño en la Asamblea de Naciones Unidas en 1989. A esta Convención se la ha calificado de “revolución silenciosa”, pues cambió el modo de entender y mirar a la infancia. Por primera vez, los niños son titulares de derechos vinculantes para los Gobiernos, que tienen la obligación de cumplirlos. Además, establece derechos novedosos, como el derecho al juego, o el derecho a recibir información y a participar, que están al mismo nivel que todos los demás.

El 20 de noviembre celebramos, pues, que todos los niños y niñas del mundo tienen los mismos derechos, y al mismo tiempo recordamos las vulneraciones de esos derechos que todavía siguen ocurriendo.

¿Consideráis que la infancia se invisibiliza y ningunea, que vivimos en un mundo adultocéntrico que apenas tiene en consideración a los niños?

Se ha avanzado mucho en ese sentido, pero los niños se siguen considerando como de ámbito privado, doméstico. Lo que pasa es que a veces, cuando aparecen, sobre todo en los medios de comunicación o anuncios, se les tiende a representar de forma estereotipada, sin tener en consideración realmente su situación, lo que piensan o cómo se sienten. Lo del mundo adultocéntrico es una realidad, quizá en algún sentido más que antes; comunidades en que no se deja jugar a los niños porque molestan, ciudades convertidas en carreteras donde los niños no pueden caminar solos, jugar, explorar…

Con motivo del Día Universal de la Infancia, también, UNICEF participa en el evento que el fin de semana del 2-3 de diciembre organiza la Comunidad de Madrid en la Casa de Campo. ¿Qué vamos a encontrar en él?

La Comunidad de Madrid nos ha invitado un año más a participar y en UNICEF Comité Madrid estamos muy contentos y agradecidos. La gente que se acerque al Pabellón de Cristal se encontrará una programación muy completa, con todo tipo de actividades de carácter lúdico, social y educativo. También habrá actuaciones en el escenario principal y los niños y niñas podrán participar en talleres y actividades deportivas, además de conocer distintas entidades y organizaciones que trabajan por y para ellos.

“Aceptamos actitudes contra los niños que si fueran dirigidas contra un adulto no serían de ningún modo tolerables”

¿Cómo colabora concretamente UNICEF con el evento?

UNICEF Comité Madrid ha preparado una serie de actividades pensadas para que los niños conozcan mejor sus derechos, y aprendan a valorarlos, respetarlos y defenderlos.

Para los más pequeños hemos preparado la actividad “Pocoyó y sus amigos nos enseñan los derechos de la infancia”. Este juego trata de acercar y explicar los derechos de la infancia a los más pequeños, a través de personajes muy conocidos y situaciones cotidianas.

Para los niños y niñas de 6 a 12 años presentaremos “Pasaporte de Humanidad”. Esta actividad gira en torno al derecho a la identidad y la ciudadanía, y su objetivo es que los participantes reflexionen sobre la importancia de tener una nacionalidad, y que piensen cómo pueden sentirse otros niños y niñas que se ven obligados a dejar atrás sus hogares. Cada niño recibe un cuaderno que simula ser un pasaporte, y en él deben completar una serie de cuestiones que se les plantean, relacionadas con el derecho a tener una nacionalidad y con la realidad que viven millones de niños y niñas en el mundo que han sufrido desplazamientos.

¿Por qué animaríais a todas las familias madrileñas que puedan hacerlo a asistir?

Siempre es bueno aprovechar y disfrutar de aquellos eventos y espacios donde los niños, acompañados de sus familias, pueden aprender y jugar con otros niños. La propia Convención sobre los Derechos del Niño, en su artículo 31, recoge que todos los niños tienen derecho al juego y a participar en las actividades artísticas y culturales de su comunidad. Jornadas como ésta sirven para que ese derecho sea una realidad para los niños, niñas y adolescentes de Madrid.

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