Convertirse en padres

Aspecto social, demográfico y económico de convertirse en padres

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Ser padres puede convertirse en una de las mejores experiencias que se pueden llegar a tener a muchos niveles, sobre todo a nivel emocional. Pero nos enfrentamos a cambios de prioridades, clarificación de objetivos vitales y, en definitiva, una puesta en orden de muchos aspectos.

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familia con niño

La micro-sociedad que conforma una familia nos ayuda, se entiende como un referente, y de una forma tácita, se convierte en fórmula social, demográfica y económica, que funciona a nivel comunitario: ayuda a conformar sociedad, y de ahí que, a los diferentes núcleos de sociedades, les interese apoyar la natalidad, fomentar el concepto de familia, e incluso ampliar este concepto, para que al menos se vaya generando y asegurando, el futuro social, demográfico y económico.

Podemos tomar conciencia de la importancia de ser padres bajo estos puntos de vista

Social: 

La fórmula de “crear familia” funciona a todos los niveles. Si imaginamos una red, en el ámbito que más cómodo nos resulte, estará compuesta por celdas. Esas celdas, serían esos diferentes núcleos de familia, que nos facilitan la sostenibilidad; es decir, que la red sea estable y permanezca en el tiempo, de la mejor forma posible. Ayudamos socialmente al tener una familia, al abrir el abanico de servicios que va a tener que utilizar, economías que se van a despertar hasta entonces desconocidas (guarderías, ropa infantil, alimentación y productos para su cuidado…) y a mantener el resto de economías que giran alrededor de una persona, más el aporte social que, en el futuro, hará la misma. 

Demográfico: 

Necesitamos un índice de natalidad que nos asegure la sostenibilidad en el tiempo. Hablando claro: ya vamos de camino a ser una sociedad envejecida: la calidad de vida (que va aumentando), junto a los avances médicos, nos hacen vivir más, y el hecho de no tener hijos, puede llegar a causar un desequilibrio, una necesidad de restructurar esa red, y no sabremos exactamente cómo, pero si podemos intuir las consecuencias, cómo la que en el siguiente punto se desarrolla, a nivel socioeconómico. 

Económico:

El aspecto económico es obvio: nacen menos niños y cada vez vivimos más, (la edad media de vida va aumentando y seguirá haciéndolo). Cuando estos niños sean adultos, no podrán sostener las generaciones anteriores (habrá más personas de 65 que de 30 años), y económicamente seremos inestables. Quizá habrá que prescindir de pensiones, quizá cobertura médica, quizá ayudas sociales para vivienda o para diferentes aspectos de los que actualmente podemos estar disfrutando, sin ser del todo conscientes. Ser padres ayuda a esa economía futura, a ese mantenimiento.

Ya no vivimos como hace 20 años, ni hace 20 años vivíamos como hace 40… la sociedad es un ente en constante evolución, que se va creando. Se crea, y nos adaptamos conforme va cambiando. Pero lo que está claro es que la estabilidad social va depender de nosotros como especie, y de la “conciencia colectiva” que se vaya generando.

Por eso tomar conciencia que la vida no es solo profesional, si no que se puede tomar un binomio “ vida personal-vida profesional”, que incluya familias con hijos, y que actúe positivamente en nosotros; sería un modelo compensatorio, que nos daría la oportunidad de seguir creciendo, de seguir descubriendo, y de seguir aportando.

Si nos quitamos los miedos que supone la aventura de ser padres, podemos seguir creando futuro. Y ya no hay escusas, la preservación de la fertilidad medicamente existe y es un fenómeno que se está dando cada vez con más frecuencia. Y aunque ascienda la edad media de la maternidad por este hecho (que actualmente está cerca de los 33 años), también tiene la ventaja de desarrollarnos profesionalmente y de disfrutar la maternidad con más madurez.

En definitiva, no se van a tener hijos por ayudar a la sociedad, pero sí está bien recordar que puede llegar a mejorar la misma, aunque la motivación principal para ser padres siempre será el amor.

Y, aun así, sabemos que desde arriba se puede hacer más. Actualmente existen debates transversales a nivel social, sobre las ayudas y la conciencia gubernamental para ser padres: regulando la conciliación entre vida familiar y profesional, ayudas a la maternidad y paternidad, compatibilidad de horarios entre el escolar y el laboral, la brecha existente entre las vacaciones laborales y escolares, o la dificultad de las madres para progresar en sus carreras profesionales, topándose con el conocido techo de cristal, ya no sólo por ser mujer, sino también por ser madre, etc… Poco a poco, lo conseguiremos, porque como sociedad somos más fuertes que individualmente, porque en verdad no es tan difícil conseguir los sueños, sólo tenemos que mantener nuestros objetivos y nuestras creencias firmes, y hacer lo posible para conseguirlo.

María Bernal es responsable de comunicación de la clínica Fertility Madrid.

Etiquetas: familia

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