La conciliación

La GRAN mentira de “como en España en ningún sitio”

La conciliación fuera de nuestras fronteras nos lleva años de adelanto, de progreso, de mejoras... UnPapáEnPrácticas nos da su opinión, con la que os sentiréis totalmente identificados, cuando hablamos de horarios laborales y escolares, derechos, permisos. ¿Para cuándo el cambio?

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Como periodista entre otros medios como la revista digital Madresfera Magazine me permiten en cada número conocer historias de blogueras de otros países; también de blogueras españolas que en su día decidieron hacer su particular Españoles por el mundo y emigrar a otras naciones siguiendo al amor de sus vidas o buscando nuevas oportunidades y una vida mejor. Porque sí, muchas veces hay una vida mejor fuera de nuestras fronteras, aunque aquí nos guste mirarnos el ombligo con nuestro tiempo, nuestro sol y nuestra vida nocturna y nos conformemos con pensar aquello de “como en España en ningún sitio”.

Y puede que el sol, el buen tiempo y las terrazas siempre llenas de los bares sean importantes en algún momento de nuestras vidas, pero cuando uno es padre las prioridades cambian. Y también las necesidades. Por eso me quedo con la boca abierta cuando escucho las historias de madres españolas que hoy viven en países como Alemania, Noruega o Dinamarca. Ellas no niegan que la realidad de estos países tampoco es perfecta (la perfección no existe y además sería muy aburrida), pero lo cierto es que uno escucha las ayudas que tienen por hijo a cargo y las posibilidades para conciliar que están a su alcance y se echa a llorar al ver que estamos a años luz de sus países de expatrio en materia de conciliación. En Noruega, nos contaba una mamá residente allí, por ejemplo, las escuelas infantiles públicas no aceptan niños menores de 10 meses (porque tienen que estar con sus padres) y los horarios laborales se ajustan a los escolares. ¡Y aquí no paramos de alargar el de los niños para ajustarlo a los nuestros!

Que sí, que pagan más impuestos y tienen salarios más altos. ¡Pues eso tendríamos que conseguir aquí! Me hierve la sangre cada vez que se acercan unas elecciones y la primera promesa económica de la mayoría de los partidos políticos es bajar los impuestos. ¿Y entonces cómo vamos a mantener el Estado del Bienestar que tanto reclamamos? ¿Y entonces cómo vamos a promover las medidas de conciliación por las que tanto clamamos? ¿Con qué dinero las vamos a sufragar?

Los hay que están peor

Quien no se consuela es porque no quiere y en materia de conciliación sucede lo mismo. En el extremo opuesto a países como Noruega o Dinamarca se encuentran otros muchos. En México, por ejemplo, una madre me decía recientemente que sueñan con alcanzar los niveles de protección a la maternidad que tenemos en España. Y ese deseo se repite de forma recurrente en otros muchos países de América Latina, donde la conciliación es aún una utopía mayor. “Pues no estábamos tan mal”, dirá el político oportunista de turno.

Y bueno, si lo comparamos a nivel mundial, seguramente no lo estemos. Hasta parezca que nos quejamos de vicio. Pero nuestro contexto es Occidente y, concretando un poco más, la Unión Europea. Y en ese contexto, como país, estamos a la cola de Europa en muchas de las variables en las que se puede medir la capacidad para la conciliación de los ciudadanos. Así que en cierto modo nos pasa como a la mamá mexicana, solo que nuestros anhelos están más cercanos, dentro de nuestro contexto geográfico, a apenas unas fronteras de distancia, en países que comparten con nosotros un proyecto común llamado Unión Europea. Y eso, aunque solo sea por proximidad, por tener los ejemplos más cercanos y sentirlos tan lejanos e inalcanzables, duele más.

Adrián Cordellat es autor del blog unpapaenpracticas.com. Periodista, padre de una niña y un niño,  tiene 33 años y es valenciano. Desde 2012 vive en Madrid, donde ejerce de padre y de periodista.

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