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Salud

La importancia de la donación de médula ósea

La donación de médula ósea, en ocasiones, se convierte en la única esperanza para muchas personas afectadas de leucemia o cualquier otra enfermedad de la sangre, dado que en un 70% de los casos la familia no es compatible. Por este motivo, la donación es un acto voluntario pero trascendental para sus posibilidades de sobrevivir.

Se estima que, cada año, más de 10.000 personas en Estados Unidos son diagnosticadas de una enfermedad como el linfoma o la leucemia. En España, anualmente unas 6.400 personas son diagnosticadas con leucemia, de acuerdo a los datos de la Fundación Josep Carreras

Para algunos de estos pacientes, un trasplante de médula ósea puede ser su única opción de tratamiento médico. Además, se calcula que 3 de cada 4 pacientes no tendrá un familiar compatible, por lo que es necesario buscar un donante que sea compatible fuera del núcleo familiar.

De ahí que la donación de médula ósea sea importantísima, puesto que una única donación podría ayudar a salvar una vida. Pero, ¿en qué consiste y cómo se hace? ¿Quién puede hacerla? Y, sobre todo, ¿por qué es tan importante?

¿Qué es la médula ósea?

La médula ósea es un tejido viscoso o esponjoso que llena el interior de los huesos. En realidad, existen dos tipos de médula ósea: la médula ósea roja, la cual ayuda en la producción de las células sanguíneas, y la médula ósea amarilla, que ayuda al almacenamiento de la grasa. Contiene unas células inmaduras, conocidas con el nombre de células madre.

Las células madre pueden convertirse en diferentes tipos de células. Por ejemplo, las células madre hematopoyéticas presentes en la médula ósea dan lugar a dos principales tipos de células: los linajes mieloides y linfoides, que a su vez incluyen los macrófagos, monocitos, basófilos, neutrófilos, eritrocitos, eosinófilos, células dendríticas, células T, células B, células asesinas naturales y megacariocitos o plaquetas.

Por tanto, la médula ósea roja está directamente involucrada con la producción de las células sanguíneas (hematopoyesis). Las células madre hematopoyéticas que encontramos en este tipo de médula pueden convertirse en una variedad de distintas células sanguíneas, como los glóbulos rojos (o células rojas de la sangre), plaquetas y glóbulos blancos (o célula blancas sanguíneas).

Tanto la médula ósea como las distintas células sanguíneas sanas son esenciales para vivir. Sin embargo, cuando una enfermedad afecta la médula ósea no puede funcionar de forma efectiva, de manera que en muchas ocasiones un trasplante de médula ósea se convierte en la única -y mejor- opción de tratamiento. De hecho, para algunas personas es la única opción de cura potencial.

¿Sabías que la médula ósea produce cerca de 200 mil millones de glóbulos rojos nuevos cada día, junto con plaquetas y glóbulos blancos? Por este motivo, su adecuado funcionamiento es fundamental para la salud.

¿Qué es la donación de médula ósea? ¿Cómo se hace?

La donación de médula ósea puede salvar vidas, por lo que es imprescindible que todos nos informemos acerca de en qué consiste, cómo podemos convertirnos en donantes, cómo se realiza y cuáles son los requisitos para poder llevarlo a cabo. 

La importancia es más que evidente: el trasplante de médula ósea se convierte en la única opción para muchos enfermos de leucemia, un tipo de cáncer en la que los órganos productores de la sangre en la que proliferan en grandes cantidades glóbulos blancos o leucocitos en la sangre y en la médula ósea, los cuales no funcionan de forma correcta. Y también para los afectados por otras enfermedades sanguíneas.

¿Y en qué consiste el trasplante de médula ósea? Consiste en un tipo de trasplante de células madres, en el que las células madre son recolectadas de la médula ósea, para ser retiradas del donante y trasplantadas en el receptor.

Pero para que el trasplante sea posible es necesario llevar a cabo la donación. La donación de médula ósea es un procedimiento quirúrgico, el cual se lleva a cabo en una sala de operaciones, a diferencia de la donación de sangre, de plaquetas o de plasma, que tienden a ser un poco más sencillos. Para ello, la donación será programada en un hospital o en un centro médico asociado.

Puede llevarse a cabo utilizando anestesia general, lo que permitirá que el donante esté dormido durante la cirugía, no sintiendo ningún tipo de dolor. De manera alternativa se puede utilizar anestesia local, lo que significará que estarás despierto, pero no sentirás nada.

Posteriormente, el cirujano insertará agujas en el hueso de la cadera con el fin de extraer la médula. Las incisiones que se llevan a cabo son pequeñas, por lo que no se necesitarán puntos de sutura.

Es un procedimiento que dura entre una a dos horas. Posteriormente, la médula recogida será procesada para el receptor. Por ejemplo, se puede conservar y congelar para su uso posterior. Además, la mayoría de los donantes pueden irse a casa el mismo día, apenas unas horas después de realizada la donación.

¿Qué es el trasplante de médula ósea?

El objetivo del trasplante es sustituir todas las células de la sangre de la persona afectada por células normales provenientes de la persona sana (donante). Para conseguirlo, simplemente es necesario trasplantar una pequeña cantidad de células progenitoras por vía intravenosa del paciente sano al enfermo, de la misma manera que se hace con una transfusión sanguínea.

Transcurridas entre 2 a 3 semanas, las células madres donadas empiezan a producir células normales, capaces de repoblar por completo el organismo de la persona afectada.

No obstante, encontrar un donante que sea compatible no es tan sencillo como se pueda imaginar en un primer momento. De hecho, se calcula que alrededor de más de un 65 por ciento de los pacientes, que necesitan un trasplante de médula ósea, no disponen de un donante que sea compatible en su misma familia. Por tanto, la única opción disponible de curación es localizar un donante ajeno a la familia, voluntario, que no esté emparentado, y que sea compatible.

¿Cuáles son los requisitos para ser donante de médula ósea? ¿Yo puedo serlo?

Se puede ser donante voluntario de médula ósea. Para ello, es posible incluirse en la Red Mundial de Donantes de Médula Ósea a través de REDMO. El único requisito inicial es el de rellenar o cumplimentar un formulario, y someterse a una pequeña extracción de sangre con el fin de determinar cuál es su grupo de histocompatibilidad. Pero antes se deben cumplir una serie de condiciones básicas:

  • Edad comprendida entre los 18 y los 40 años de edad.
  • Que se disfrute de buena salud, lo que significa no sufrir ninguna enfermedad pulmonar, cardiovascular, renal, hepática o hematológica.
  • Además, no se pueden sufrir afecciones crónicas que requieran de un tratamiento médico continuado, así como no tener antecedentes.
  • Quienes hayan estado en riesgo de haber padecido infecciones de los virus de la hepatitis B, C o del sida.

Si deseas hacerte donante, solo tienes que acudir al Centro de Transfusión de tu Comunidad Autónoma, donde serás informado/a acerca de la donación, podrás aclarar todas las dudas, se te realizarán las pruebas de compatibilidad, y rellenarás el documento de inscripción en el Registro después de su lectura detenida.

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Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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