Divorcio y niños

Régimen de visitas en verano: ¿con quién se quedan los niños?

Tras un divorcio, son muchas las cuestiones a tratar y las vacaciones de verano siempre es un tema algo complejo. Álvaro Soto, abogado especialista en Derecho de Familia en ABA Abogadas, nos cuenta los diferentes acuerdos a los que hay que llegar para establecer el régimen de visitas en verano.

En el momento en que una pareja que tiene hijos menores decide romper con su relación, uno de los puntos que genera más conflicto es cómo se van a ocupar de los niños.

Las decisiones más importantes que se deben adoptar en relación con ellos, que afectan al ejercicio de la patria potestad -cambio de colegio, traslado de domicilio a sitios fuera del núcleo de residencia, adopción de terapias psicológicas- se realizarán mediante acuerdo de los progenitores, o en su caso, autorización judicial.   

En cuanto al tiempo de reparto de tiempos de estancia con los hijos, si ambos progenitores van a estar periodos equivalentes (normalmente por semanas o quincenas completas), ejercerán lo que se denomina la guarda y custodia compartida. Si uno de los progenitores va a estar más tiempo que el otro con los menores, ejercerá entonces la guarda y custodia en exclusiva. En éste último caso, el progenitor llamado “no custodio” tendrá derecho a poder permanecer con sus hijos en periodos de tiempo pactados entre los padres, si la separación se produce de mutuo acuerdo, o acordados judicialmente en sede de un procedimiento contencioso.

 En ambos casos, el régimen de visitas se divide en tres periodos:

  1. Durante el periodo lectivo de los hijos
  2. Durante el periodo vacacional de los hijos
  3. Días especiales, como pueden ser día del padre, día de la madre, cumpleaños del progenitor, cumpleaños del menor...

En el primer supuesto, los progenitores pueden acordar de común acuerdo, con total flexibilidad, el régimen de visitas, en el que se pacte que el progenitor no custodio duerma con sus hijos fines de semana alternos, visite o duerma con ellos algún/os día/s intersemanales, o que les lleve al colegio todas las mañanas.

Si las partes no alcanzan un acuerdo, el juez decidirá las visitas que va a tener el progenitor no custodio, teniendo en cuenta la edad de los hijos menores y la disponibilidad del progenitor que disfruta de las visitas. Tradicionalmente los tribunales acordaban unas visitas en las que el progenitor no custodio podría estar con sus hijos fines de semana alternos, desde el viernes a la salida del colegio, hasta el domingo por la tarde, momento en el que debería llevar a sus hijos al domicilio del progenitor custodio, y una o dos tardes intersemanales, desde la salida del colegio hasta las ocho de la tarde, que entregaría a sus hijos en el domicilio del otro progenitor. En la actualidad, los juzgados tienden a alargar el fin de semana hasta el lunes por la mañana, encargándose el progenitor no custodio de llevar a sus hijos al colegio, y a establecer una tarde intersemanal, en la que el menor se queda a dormir con su progenitor. Uniéndose en ambos casos los puentes escolares al fin de semana.

Las vacaciones también se reparten

En cuanto al periodo vacacional de los menores, la norma es que se repartan por la mitad, compartiendo por periodos iguales de tiempo las vacaciones de Navidad, Semana Santa y verano.

Las vacaciones de Semana Santa pueden repartirse de manera que uno de los progenitores las disfrute de manera íntegra durante los años pares, y el otro los años impares, o que se dividan en periodos iguales, de manera que un progenitor esté desde el comienzo de las vacaciones hasta el Miércoles Santo, y el otro progenitor desde el Miércoles Santo hasta el final de las vacaciones.

En cuanto a las vacaciones de verano, existía la costumbre de que uno de los progenitores estuviera desde el comienzo de las vacaciones hasta el 31 de julio, y el otro progenitor desde esa fecha hasta el comienzo del curso escolar. La tendencia actual es que los meses de julio y agosto se dividan en quincenas, de modo que uno de los progenitores esté con sus hijos la primeras quincenas de julio y agosto, y el otro las segundas, cambiando la alternancia al año siguiente. Uniéndose a las quincenas los últimos días de junio y los primeros de septiembre. Se viene haciendo así en los últimos tiempos con el fin de que los menores no pasen tanto tiempo sin ver al otro progenitor.

En cuanto a las vacaciones de Navidad, se reparten por mitad y se suele pactar -o acordar judicialmente- que el progenitor que no le corresponda estar el día de Reyes con sus hijos pueda estar unas horas con ellos.

También existen ciertos días durante el año en los que independientemente de a quién le corresponda estar con sus hijos en el ejercicio del régimen de visitas, se permite al otro progenitor estar unas horas en su compañía. Se trata del día del padre, el día de la madre, los cumpleaños de los hijos y los cumpleaños de los progenitores. Más allá de lo que se disponga en la sentencia judicial, los progenitores siempre pueden pactar la ampliación o la restricción del régimen de visitas, si las circunstancias lo aconsejaran.

Por último, en el sistema de custodia compartida, además de repartirse de la misma manera los periodos vacacionales y los días especiales, también se puede pactar o acordar judicialmente que durante esa semana o quincena el progenitor que no esté con sus hijos pueda verlos durante una tarde o dormir con ellos una noche.

Álvaro Soto, Abogado especialista en Derecho de Familia en ABA Abogadas.

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