Su historia

Ashley Graham confiesa que estuvo a punto de morir en el parto de sus gemelos

La famosa modelo ha contado varios meses después de dar a luz a sus gemelos lo mal que lo pasó en un parto que tuvo lugar en su casa.

A principios de año, la modelo Ashley Graham dio a luz a dos niños gemelos, Roman y Malachi. Ha sido ahora, varios meses después, cuando ha confesado que durante el parto de sus dos hijos pequeños —tiene otro mayor, de 2 años— su salud corrió grave peligro. 

En un artículo escrito por ella misma y publicado en la revista Glamour, Ashlet Graham cuenta que se puso de parto a las 2 am y que el nacimiento del primero de los dos pequeños se aceleró a las 3:45 de la madrugada, mientras estaba en el baño. "Eran las 2 a.m. cuando comenzaron mis contracciones. A las 3:45 am fui al baño pensando que necesitaba ir al baño, y Malachi salió justo cuando llegaba mi doula, a tiempo para traerlo al mundo”, explica en el texto. Su hermano Roman tardó en nacer. Lo hizo “dos horas y siete minutos después y al principio todos estábamos celebrando su llegada al mundo. Mi esposo, mi hijo Isaac y todo el equipo médico que allí se encontraba", expone Graham.

La modelo había decidido parir en casa en un parto previamente planificado para ese día. Tuvo suerte de que así fuera porque, tal y como ella misma cuenta, poco después del parto múltiple comenzó a sangrar de forma abundante por una hemorragia. A consecuencia de esta complicación médica, perdió el conocimiento. "No podíamos creer que mi parto hubiese durado solo tres horas y media, y me sentía increíblemente agradecida con este equipo de profesionales capacitados e inteligentes que me rodeaban, que estuvieron allí para mí cuando tuve a Isaac, y ahora estaban conmigo otra vez por los gemelos", escribe sobre cómo recuerda sentirse tras dar a luz a sus gemelos, antes de que la situación se complicara.

Un parto complicado

Fue, según su propio testimonio, de forma repentina cómo se empezó a encontrar mal. "Lo siguiente que supe fue que miré a mi partera y le dije: 'No me siento bien. Creo que necesito acostarme y me desmayé”, relata la modelo. “Todo lo que puedo recordar es sentir un ligero toque en mi mejilla, que luego descubrí que en realidad era alguien que me golpeaba la mejilla, alguien me tomaba la mano, mi esposo Justin en mi oreja, rezaba y alguien me pinchaba con un aguja en mi brazo. Y recuerdo haber visto oscuridad y lo que parecían estrellas”, continúa en el artículo donde ha compartido este momento personal. “Cuando finalmente volví en mí, miré a mi alrededor y vi a todos. 'Simplemente me decían: 'Estás bien. Estás bien. Estás bien’’. No me querían decir, en ese momento, que había perdido litros de sangre", concluye. 

En ese instante tan delicado de la salud de Ashley Graham tras parir en casa a sus gemelos, ni el personal que atendió el parto ni su marido le dijeron la dimensión real de la gravedad de la situación médica. "No querían decirme que una de las parteras tuvo que darme la vuelta, presionar su dedo justo sobre el hueso de mi vagina para tratar de detener el sangrado. Y no querían decirme tampoco que la vena de mi brazo seguía colapsando y que no podían introducir la aguja para la oxitocina, así que tuvieron que ponerla en mi mano", señala.

Pese a su delicado estado de salud, Ashley Graham recuerda lo que vio al mirar a su alrededor: "Vi sangre literalmente en todas partes y dejé escapar un grito profundo y visceral, una liberación emocional del caos que acababa de experimentar”, escribe. Entonces, continúa relatando, “Las parteras me preguntaron si podía levantarme y caminar hasta la cama. No pude. No podía sentarme, ni siquiera gatear", se sincera. 

Antes de concluir su sincera confesión, Ashley Graham cuenta que las parteras “consiguieron una sábana de tamaño doble, me enrollaron sobre ella y me arrastraron por el pasillo hasta mi habitación de invitados, donde tenía una cama nido en la que apenas podía tumbarme”. En esa cama estuvo cuatro días recuperándose. “No pude caminar durante una semana. Y no salí de mi casa durante casi dos meses", afirma. 

Sus pequeños recién nacidos, en cambio, estuvieron en todo momento en buen estado de salud. "Como tantas mujeres, lo que pasé con el parto ha transformado mi relación con mi cuerpo, y lo digo sabiendo que soy la persona que les ha estado gritando a todos ustedes: 'Ama la piel en la que vives'”, concluye la modelo.

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