Clásico navideño

Cuento de Navidad 'El Muñeco de Nieve': ¿qué enseñanzas aporta?

El clásico del escritor danés Hans Christian Andersen es una las historias navideñas más entrañables y recomendables de leer a los más pequeños de la casa, y las fiestas navideñas son el momento ideal para rescatarlo.

En este 2020 tan necesitado de buenos momentos, donde el contacto directo con los seres queridos se echa tanto de menos, estamos mas deseosos que nunca de explotar el lado más intimista de la Navidad, de parar el tiempo aprovechando las fiestas, recuperando todas sus tradiciones. Una de ellas, los cuentos clásicos.

Escribiendo recientemente sobre El hombre de jengibre nos entraron las ganas de retomar lecturas de cuentos navideños de toda la vida, y enseguida pensamos en El muñeco de nieve, obra de Hans Christian Andersen que probablemente es, junto a Un cuento de Navidad de Dickens, el cuento navideño más famoso que existe.

Después pondremos este pequeño texto homenaje a esta historia del escritor danés llena de sensibilidad, toda una fuente de aprendizaje para los peques mientras disfrutan de la lectura. En el cuento, como luego comprobarás al leerlo si no lo recuerdas, se exponen sobre todo los valores de la amistad y la familia, precisamente dos de los que más echamos de menos poder exprimir en los tiempos que corren.

Es una historia de generosidad, de amor, de la solidaridad y el cariño con el prójimo. Tiene hueco en ella para la tristeza, y esto es también un aprendizaje para los peques porque en la vida, como bien nos mostró la peli de Pixar Inside Out, esta es parte esencial de nuestra existencia.

Lo mejor, de todos modos, es conocer la historia y hacérsela llegar a los niños de la casa, y no hay mejor momento que este para ello, ahora que estamos ya activando el modo Navidad en nuestras cabezas y corazones.

La historia

Era noche de Navidad, y los niños que siempre acompañaban al muñeco de nieve, estaba en sus casas. El muñeco de nieve se sentía solo y triste…

Cerca, había una casa, y él decidió acercarse para ver qué pasaba dentro. Al hacerlo, vio el calor de un hogar, una mesa llena de comida, y un lugar acogedor en donde no hacía frío, porque no caía nieve…

El muñeco de nieve quiso entrar, pero no pudo, porque no encontró forma de hacerlo... Pero de pronto vio caer una escarcha del cielo, que lo miró y sonrió. Le dijo: "¡Pídeme un deseo, en esta noche especial!".

- Yo quiero sentir el calor de un hogar, como el de esta familia… -el muñeco contestó-

- Pide tu deseo entonces - Insistió la escarcha-.

- Quiero entrar en esta casa y pasar la Navidad con esta familia..

- Pero, si entras ahí, te convertirás en un charco de agua - le dijo la escarcha-.

- Entonces quiero que ellos salgan y pasen la Navidad conmigo.

- No puedo hacer eso, porque si ellos salen, se morirán de frío.

- Entonces, ¿qué puedo hacer?

- Es verdad, muñeco de nieve…- pensó la escarcha - lo que tú necesitas es otro muñeco de nieve con quien compartir la Navidad…

La escarcha fue creando otro muñeco de nieve. Cuando ya terminó, el niño se asomó por la ventana..

- ¡Mira, papá! ¡Otro muñeco de nieve! ¡No tiene bufanda! ¿Puedo ponerle una? 
- Sí, ve… - le contestó el padre-.

Así que el niño salió y le puso la bufanda de su madre al muñeco de nieve recién creado… Y así fue cómo el muñeco de nieve jamás volvió a estar solo en Navidad.

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