Pequeño maestro

Esta abuelita aprende a leer gracias a las clases virtuales de su nieto: “Un gran paso”

Desde luego que esta mujer puede afirmar que nunca es tarde para hacer lo que te propongas, pues a los 63 años ha conseguido ni más ni menos que empezar a leer. Y lo ha hecho gracias a las clases virtuales de su nieto. Conoce aquí su historia.

Muchos son los que dicen que “nunca es tarde para hacer algo”, pero esta abuelita, lejos de quedarse solo en las palabras, lo ha sabido demostrar. Con 63 años ha aprendido a leer gracias a las clases online de su nieto.

 

La protagonista de la historia se llama Marlene Hinckel, una mujer que fue criada en el campo y a la que le quedaba demasiado lejos el colegio como para ir todos los días. Sus padres prefirieron que trabajara hasta que pudiese formar su propia familia.  Claro que la pequeña se hizo adulta y hasta entonces leer siempre había sido un impedimento en su día a día.

Cuando llegó la pandemia, su hija y su nieto Eduardo iban a visitarla bastante porque el niño, de 7 años, necesitaba un lugar donde poder tener sus clases virtuales. Fue ahí cuando Marlene, que estaba al mismo nivel que el pequeño, aprovechaba para sentarse junto a él y escuchar a su profesor.

 

De esta manera, según pasaba el confinamiento, la mujer que vive en Florianópolis, en Brasil, dedicaba su tiempo a estudiar con los libros de su nieto, a aprenderse el vocabulario y poco a poco a juntar cada vez más las letras. Cuando se vio capaz de leer algo, cogió una Biblia y leyó por primera vez unos versículos.

A partir de ese momento, y comprensiblemente, a la mujer se le abrió un nuevo mundo. Solo hay que pensar en cómo había sido su vida anterior: cuando iba al supermercado, identificaba los productos de memoria, ya que, por ejemplo, no podría diferenciar el champú del gel. Y aunque todavía no sabe demasiadas palabras, al menos va conociendo las más importantes y con las que puede sentirse mucho más independiente.

Y es que, realmente antes de que llegase la crisis sanitaria, esta abuelita se había inscrito en un programa de alfabetización para jóvenes y adultos, pero solo pudo ir a dos veces hasta que llegó la cuarentena. Es natural que se deprimiera por ello, pero como hemos visto, las ganas no se le acabaron.

Y es que, no solo es bonito el hecho de que esta mujer con su fuerza de voluntad haya conseguido su sueño, sino que también lo haya hecho, gracias al apoyo de su nieto (quién es su pequeño profesor). Asimismo, no es de extrañar que la relación entre ambos ahora sea de lo más especial. ¡Enhorabuena!

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