La carta que certifica al Ratoncito Pérez que un niño perdió su diente

¿Qué pasa con el regalo del Ratoncito Pérez si el niño pierde el diente? Esta profesora tuvo una idea magnífica: enviarle una carta certificando la pérdida para que no lo tuviera en cuenta.

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Carta al Ratoncito Pérez

Santiago es un estudiante de siete años de un colegio de primaria de Montevideo (Uruguay). Como todos los niños de esta edad, esperan con ilusión el momento de conocer al Ratoncito Pérez o, por lo menos, de saber que les ha visitado mientras duermen.

A Santiago se le cayó su diente de leche en el colegio y se lo contó a su profesora. Después de la gran noticia los dos decidieron ir al baño de la escuela a lavar la pieza para que el Ratoncito se lo encontrase reluciente cuando fuese a visitarlo, con tan mala suerte de que se le escurrió entre los dedos y cayó por el desagüe.

El pequeño se llevó tal desolación que pidió por favor a su profesora romper las cañerías para poder recuperar su diente de leche: sin él se quedaría sin conocer al ratoncito. Pero a su profesora, Ana María Méndez, se le ocurrió una idea mucho mejor: escribirían una carta al Ratoncito Pérez en la que quedase por escrito y justiciado que había perdido su diente, que no lo tuviera en cuenta a la hora de dejar el regalo. En la misma ponía estas palabras:

“Se deja constancia que al alumno Santiago Díaz se le cayó un diente y cuando fue al baño a lavarlo se le perdió en la cañería siendo la Directora Ana María Méndez testigo de la existencia del mismo.

Se expide el presente certificado a los efectos de dar testimonio ante el Sr. Ratón Pérez ya que Santiago dejará esta nota como prueba debajo de su almohada esta noche”.

La carta ya se ha hecho viral a través de Facebook gracias a que el padre de Santiago la compartió en su cuenta.

Este gesto es una demostración más de cómo mantener la ilusión en los niños puede ser una idea fantástica y perfecta para su desarrollo. Mantener viva la fantasía en los más pequeños: es protagonista de su futura personalidad.

Cuando se empiecen a dar cuenta de la verdad, cuando empiecen a hacernos demasiadas preguntas, conviene contarles la verdad de una forma planificada y haciéndoles ver, siempre, que no les hemos mentido: solamente estábamos conservando su ilusión.

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